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Posada: Un único carril, a la prisión


Quieren soltar a Posada. Y fíjense que digo soltar, que es el vocablo que se aviene al caso, tratándose de una fiera que debería seguir enjaulada.
A pesar de que montones de documentos recién desclasificados corroboran el largo historial terrorista de Luis Faustino Clemente Posada Carriles, el mandatario norteamericano de turno anda en trajines para repetir con esta alimaña lo que ya a finales de los años 80 hizo papá Bush con el otro compinche de la camada: concederle un indulto presidencial a Orlando Bosch*.
Uno a uno los legajos arrojan luz sobre la responsabilidad de sucesivas administraciones norteamericanas en el estímulo y la paternidad declarada de cuanta acción terrorista ha sido promovida contra Cuba en los últimos 47 años. Pero en particular la complicidad y el nivel de comprometimiento de la administración y la familia Bush con este criminal confeso.
Por eso no cuesta mucho intuir las razones del plumazo de la jueza federal estadounidense Kathleen Cardone, sobre cuya conciencia pesa la orden de libertad condicional para el con razón llamado Bin Laden de las Américas.
En sus más recientes reflexiones (abril 10 de 2007), el Presidente cubano Fidel Castro denunció la cortina de humo con que pretenden velar el caso del connotado delincuente y la necesidad de trabajar con urgencia para evitar que se consume la infamia en forma de respuesta brutal.
Hay que actuar ahora, aun cuando fuentes de la fiscalía hayan aclarado que la decisión de conceder la condicional no significa necesariamente la salida inmediata de Posada de la cárcel, porque las autoridades migratorias lo tienen bajo orden de deportación y podrían reclamar que se mantenga detenido. A instancias del Quinto Circuito de la corte de apelaciones, radicado en la ciudad de Nueva Orleáns, han dado un plazo hasta el venidero martes luego de que resultara inminente su salida bajo fianza.
Pero mientras las maniobras se suceden, lo primero a considerar son los tintes de nueva movida táctica con que se pinta el asunto.
Porque, cómo entender que el gobierno de los Estados Unidos alegue a estas alturas necesitar tiempo para considerar lo adecuado de las condiciones de libertad propuestas por la jueza, cuando les sobran pruebas de todo tipo de que el individuo es de armas tomar y una vez en libertad podría suceder cualquier cosa.
Por encima de todo cuestionamiento hay una esencia: el 11 de mayo el gobierno de los Estados Unidos no pretende ir más allá de juzgar al connotado terrorista internacional por sencillos cargos de fraude migratorio y falso testimonio en el procesamiento de su ciudadanía.
A nadie engañan. No lo quieren condenar y buscan con desespero un resquicio para perpetuar la protección sobre Posada.
Tal como ha sido denunciado por Cuba, un juicio por razones migratorias no es más que una maniobra para desviar la atención sobre los elementos fundamentales del caso: las acusaciones que por homicidio y terrorismo pesan contra este individuo, acusado de ser el principal inculpado por la voladura de un avión cubano de pasajeros, donde murieron 73 personas, además del organizador de los ataques a instalaciones turísticas en Cuba en 1997, en uno de los cuales murió un joven turista italiano.
Todo eso ha sido obviado por la administración de los Estados Unidos, que también pretende pasar por alto otros asuntos de naturaleza odorífera nada agradable y que obran en el expediente de su ex agente de la CIA, entre ellos su asociación a la fallida invasión por Bahía de Cochinos y en la operación Irán-Contras en Nicaragua, e incluso hasta teorías de conspiración en el asesinato del presidente estadounidense John F. Kennedy.
A Posada Carriles no lo quieren juzgar por ninguno de esos delitos. Pretenden vender su imagen como la de un venerable patriarca luchador, cogido en la falta mínima de haber mentido en su solicitud de ciudadanía al asegurar que ingresó por tierra a Estados Unidos y por no declarar un pasaporte expedido por el gobierno de Guatemala a nombre de Manuel Enrique Castillo López.
Mientras llega el 11 de mayo, fecha fijada para el "acto circense", es bueno dejar claro un asunto: todo el tiempo del mundo será poco para continuar alertando a los hombres y mujeres honestos de la Tierra sobre el alcance y las consecuencias que han de derivar de las pretensiones de Bush y su camarilla.
Al brindar protección a Posada Carriles la actual administración norteamericana viola la resolución 1373 de las Naciones Unidas y otros tratados internacionales, de los cuales EE.UU. admite y reconoce, por ser firmante, que "el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones constituye una de las amenazas más graves para la paz y la seguridad y que los actos de terrorismo son criminales e injustificables, cualquiera que sea su motivación y dondequiera y por quienquiera sean cometidos".
Y si lo hace es imprescindible llamar la atención sobre el carácter consciente de tal acto, con el cual los Estados Unidos de América extienden, ni más ni menos, una patente de corso al terrorismo, aventura capaz de desencadenar consecuencias nefastas para el planeta y avivar mucho más aún el clima de agitación y violencia en que hoy vive la humanidad.
Por un elemental deber para con la especie humana, hay que denunciarlo.

(*) De este individuo había dicho el Procurador General de los Estados Unidos: "Bosch es un extranjero inadmisible porque hay motivos para creer que trata de entrar en los Estados Unidos incidentalmente para dedicarse a actividades que serían perjudiciales al interés público o que pondrían en peligro el bienestar y la seguridad de los Estados Unidos, relativas al espionaje, el sabotaje y el desorden pública o alguna otra actividad subversiva para la seguridad nacional". A pesar de todo George Bus le concedió el indulto y hoy se pasea tranquilo por las calles de Miami.
Por su parte el diario norteamericano The Globe, decía que Orlando Bosch y los comandos del CORU "tienen en su haber más de 90 actos terroristas, atentados dinamiteros, secuestros y asesinatos, destacando dos actos de violencia particularmente desvergonzados; uno, el atentado mortal en Washington contra el automóvil del ex embajador chileno Orlando Letelier en septiembre de 1976, realizado en Embassy Road; otro, el atentado con bomba a la altura de Barbados, explotada en pleno vuelo, contra la aeronave de Cubana de Aviación, en octubre de 1976, que causó la muerte a las 73 personas que iban a bordo, entre las que estaban los 24 atletas medallistas de oro, del equipo cubano juvenil de esgrima".
23/04/2007 16:55. Mercedes Caro #. Terrorismo

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