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Con la vitalidad de una isla

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  Mientras conversa, Perla Delgado Valle dirige con frecuencia la mirada hacia la bahía a través de la única ventana de su oficina en la sede de la Fiscalía Provincial. Ella tiene una relación especial con el mar: lo cuenta entre sus grandes pasiones y, en consecuencia, escogió este local desde donde puede solazarse con el panorama marino de la zona más bella de la ciudad.
  Jefa del Departamento de Protección de los Derechos Ciudadanos, Perla es de esas personas dotadas con talento para la conversación. Por eso no rehúsa hablar a los lectores sobre su vida y su quehacer profesional.
 ¿Quién es Perla?
  "Una mujer, madre de dos hijos y abuela de un niño precioso -dice y sonríe-, fiscal desde hace diez años, que ha trabajado y estudiado mucho para poder llegar hasta aquí y hacer lo que siempre quise: trabajar en la rama del Derecho, aplicar justicia y poder sentirme realizada como mujer, madre y profesional.   Ese ha sido mi más grande empeño y creo que lo he cumplido en mayor o menor medida".
  En su opinión, el vocablo justicia comprende muchos significados. "Para mí es verdad; es equidad; encierra valores y principios. En mi labor es muy importante, porque puedo aplicarla a los casos que por razón de mi función tramito, y así poner en la balanza lo más justo a la hora de tomar una decisión.   Es difícil ser justo, es un reto aplicar justicia, porque en la vida nada es blanco y negro, todo tiene matices", comenta.
  No es casual su incursión en el universo del Derecho, pues ya de pequeña manifestó aptitudes para llevar la toga.
  "Siempre fui muy revolucionaria, en el amplio sentido de la palabra. Era inquieta con los cambios, la búsqueda de la verdad, la lucha por los derechos.   Por eso siempre trabajo el tema de la mujer. Desde niña me interesé por esta profesión y la Psicología. Me gusta saber cómo piensa la gente, cuáles son sus móviles para actuar de una u otra forma. Cuando no leo o estudio algo sobre   Derecho, lo hago sobre Psicología", alega.
  Elegante y refinada, pocos sospecharían que con sólo quince años ya se enrumbaba en el ámbito laboral. Un aula con estudiantes de Primaria fue el escenario de su primer empleo, al que accedió dado el déficit de maestros existente entonces. Luego vino un período de labores como secretaria en diferentes entidades y organismos de esta provincia y de Villa Clara que la nutrieron de conocimientos por el roce con los obreros y otros trabajadores.
  "Yo no me hice licenciada por la vía convencional. Había abandonado el preuniversitario para casarme. Ahora lo considero un error, pero bueno, la vida está hecha de aciertos y desaciertos. Estando en la Empresa de Productos Industriales, pasé un curso de Auxiliar de Bufetes Colectivos y luego otro de Dirección de Programas Musicales Radiales. Cuando regreso de Santa Clara (a donde había ido a vivir luego de mi segundo matrimonio), me incorporé a trabajar como técnico auxiliar de Bufetes, labor en la que permanecí durante seis años. Alcancé el duodécimo grado en la Facultad. Ya yo desde Santa Clara venía estudiando técnico medio en Derecho y terminé. Mi tesis, que versó sobra la divorcialidad en Cienfuegos, obtuvo buena calificación.
  "Por esa razón y visto mi interés por aprender, los profesores me estimularon a matricular el curso a distancia de Licenciatura en Derecho. No fue fácil. Comencé en el año ’92, en pleno período especial".
  ¿Demandó mucho esfuerzo de su parte?
  "Imagínate, con dos niños pequeños, mi esposo militar. Fue una etapa difícil.   Le debo mucho a mis compañeros del Bufete, porque de una manera u otra me ayudaron a alcanzar mi objetivo, que era graduarme. El sólo hecho de trabajar en el Bufete fue para mí una gran escuela. Yo asistía a ocho abogados, hacía divorcios, declaratorias de herederos, entre otros asuntos. Esas vivencias me ayudaron muchísimo".
  Entonces, ¿por qué escogió ser fiscal? ¿Se aviene con su personalidad?
  "Cuando terminé la carrera pude quedarme en el Bufete, pero me di cuenta de que por mi forma de ser me resultaba difícil asumir la defensa de delincuentes.   Me gusta decir la verdad, expresar lo que pienso y ser consecuente con eso. A veces la vida te obliga a hacer concesiones y las hago, siempre que no vaya en contra de mis principios, mis valores y mi cosmovisión.
  "Tras haberse cumplido el contrato como asesora jurídica del Fondo de Bienes Culturales, me proponen acercarme a la Fiscalía. Toqué a la puerta del Fiscal Jefe y en septiembre de 1997 ya había sido nombrada fiscal. La investidura me la otorgó el Fiscal General de la República Juan Escalona Reguera. Decidí dedicarme a la actividad de Protección de los Derechos Ciudadanos, porque considero que ésta es la cara más bonita, humana e integral de la Fiscalía. En 2002 recibí el nombramiento como jefa del departamento", recuenta.
  No por haber consolidado una carrera, Perla ha abandonado la autopreparación. Poseedora de un voraz apetito por la superación, continúa estudiando y ha participado en múltiples eventos provinciales, nacionales e internacionales. Ha asistido a varios Congresos efectuados en el país sobre temas concernientes a la mujer, la familia y los menores.
  ¿Qué reflexión puede hacer sobre el delito en Cuba?
  "Constituye un fenómeno de la sociedad particularmente complejo, en la cual la comisión del hecho delictivo es solo su manifestación externa, pero tiene su causa y fuente de generación en un conjunto de factores sociales, económicos y culturales, entre otros.
  "Cuba no escapa a este fenómeno. En muchos casos no hay correspondencia entre la acción y la respuesta. También existen factores psicosociales que influyen en eso. Independientemente de las condiciones objetivas, casi siempre atacamos los hechos y no las causas que los provocan. Considero que el alto índice de consumo de alcohol en la población cienfueguera es uno de los factores que provocan hechos violentos, aumentando el delito sobre todo  contra la vida y la integridad corporal".
  El registro de violencia y hechos delictivos en la población joven del país, ha suscitado la preocupación de los profesionales del Derecho. Diversos son los factores conducentes a que en la provincia aumente el número de adolescentes que incurren en acciones que la ley tipifica como delito para los adultos.
  "Las insuficiencias que se presentan en el trabajo educativo de los centros educacionales, las crisis que tienen lugar en los hogares rotos y disfuncionales de los menores, así como las deficiencias en la labor política ideológica de las organizaciones de base de su radio de acción, se presentan como causas y fuentes de generación de la conducta social desviada de los menores, y de la actividad delictiva”, señala al respecto la fiscal.
  ¿Considera que la represión policial o la acción penal son el mejor camino para erradicar tales males?
  "Los estudiosos del mundo en este tema se preguntan: ’¿vale la pena la pena?’ Se ha demostrado que eso no resuelve el problema. Pero hasta el momento no hay otra forma para reprimir tales conductas. Son de gran importancia los programas de la Revolución con la guía del Comandante en Jefe que de aplicarse desde edades tempranas podría solventar ese fenómeno.   Se trata de primeramente humanizar, educar a la gente. La represión es necesaria, pero si se llegara a la educación primero, sería mucho mejor".
  Tenaz veladora de los derechos de la mujer, Perla reconoce que la cubana ha ganado muchos espacios en la vida económica y social, mas advierte su distancia respecto a otros por alcanzar. "Hemos sido capaces de conquistar grandes cosas. Hemos logrado superarlos en diversos ámbitos, sin embargo en el hogar todavía no compartimos el poder. ¡Yo sí!- acota risueña-. Pero en  sentido general, jugamos el rol de administradoras; ellos, el de proveedores.
  "Pienso que debemos ocupar más terreno en el acceso a puestos de dirección, lograr que las políticas no sean trazadas solamente por los hombres.   No soy feminista, simplemente considero que algún día debe existir una equidad en la relación de poder social y familiar entre hombres y mujeres. De esta manera todo fluiría mucho mejor, habría menos violencia, mayor respeto al mejoramiento humano en un mundo concebido para ambos sexos", opina la licenciada, miembro también de la Comisión Provincial de Atención y Prevención Social.
  En su parecer, ser un buen fiscal demanda entrega y muchos requisitos. "Es necesario estar comprometido con la Revolución, el Partido y la institución a la que uno pertenece. Ser ético y profesional. Esto último va con el respeto a sí mismo y hacia los demás, en la medida en que seas capaz de poseer mayores conocimientos. Esto te permitirá dar una respuesta, atender a una persona, orientarla y poder hallar soluciones más justas y apegadas a la vida y a la ley.   Eres fiscal las 24 horas del día; incluso, una pierde hasta el apellido: ’Perla, la fiscal’. A veces estás en un escenario y la gente te evalúa, observa cómo te conduces", afirma.
  ¿Y cómo cree que ve la población la actuación de ustedes?
  "Pienso que nos ven como los funcionarios que velamos por sus derechos, por la legalidad socialista. De manera general, la población confía en nosotros los fiscales. Nos hemos ganado ese espacio y respeto, y eso se logra con la actuación diaria".
  Alejada por un instante de sus urgencias profesionales, Perla habla acerca de sus aficiones. "Del arte me gusta todo: la música, el teatro y el cine. Hay otras manifestaciones como el ballet y la pintura que me cuesta más comprender, pero igual las disfruto. La música y el mar son elementos muy importantes para mí", confiesa esta mujer que se dice demasiado perfeccionista, muy dada a la critica y un poco orgullosa. "Soy exigente conmigo misma. Eso me lleva a hacer un análisis de en qué me equivoqué y aprender de los errores", declara.
  Allí, en el acogedor ambiente de una pequeña oficina, ordenada y adornada con sencillez, no declina la invitación a definir lo siguiente:
  Familia:
  "Lo más importante en mi vida".
  Amistad:
  "Tiene un valor inestimable para mí. Soy incondicional con mis amigos y amigas. No importa que nos veamos mucho o poco. Están ahí y sé que pueden contar conmigo, y yo con ellos".
  Amor:
  "Soy una eterna enamorada. No sólo de mi pareja y mi familia, sino de la vida, del color del mar, de las plantas".
  Cienfuegos:
  "Mi ciudad, a la cual hago honor con mi nombre".
  Cuba:
  "Es mi isla, la isla del Caribe a la que pertenezco y perteneceré siempre. Creo que la vitalidad de nosotros los cubanos se debe a que vivimos en una ínsula".

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