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Repercusión del mensaje de Fidel

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Hacía tiempo que Fidel venía explicando en sus Reflexiones que su actual estado de salud le impedía desempeñar normalmente sus funciones como Jefe de Estado y de Gobierno e insinuaba que era previsible que debido a esta condición él no aceptaría la jefatura del Estado al reunirse la nueva Asamblea Nacional. Eso precisamente lo hizo saber al país y al mundo en la mañana de este 19 de febrero.
 Desde que sobrevivió su gravedad durante el verano de 2006, de manera sistemática, juiciosa y decorosa, Fidel, Raúl y los demás altos dirigentes revolucionarios han venido preparando al pueblo cubano, como él mismo explica en el mensaje, "para mi ausencia, sicológica y políticamente [ésta] era mi primera obligación después de tantos años de lucha".
 La inmensa mayoría del pueblo cubano, amante y defensor intransigente de su proceso revolucionario, así lo había venido entendiendo. El que no lo crea o lo dude que constate en esta Isla el aplomo con que el pueblo revolucionario ha entendido y aceptado la decisión de su Comandante en Jefe. Aplomo que deviene de la seguridad en sí mismo, de que puede continuar llevando adelante su obra revolucionaria, que tanto sacrificio ha costado y que con inteligencia, dedicación y el aprendizaje de medio siglo de enseñanzas continuará profundizando.
 No me cabe la menor duda que la suerte que siempre ha acompañado a Fidel le ha concedido burlar la muerte una vez más, permitiéndole, en esta ocasión, uno de los logros más extraordinarios de su obra revolucionaria, que ha sido garantizar el traspaso del poder a una nueva dirección revolucionaria. Culmina de esa manera, este maestro ejemplar, un aspecto capital de su obra como máximo dirigente revolucionario. En la antigüedad hechos de esa grandiosidad les era reservado a los dioses.
 En este país algo esencial se ha hecho evidente durante el año y medio transcurrido desde julio de 2006, y es que al haber confrontado el pueblo cubano la posibilidad real e inminente de la muerte de Fidel, aquél tomó conciencia que su revolución -en toda su complejidad- era su responsabilidad y que a él correspondía protegerla, desarrollarla y garantizarla, profundizándola exigiendo más de todos.
 Sobre este aspecto Fidel aconseja en su mensaje: "Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana (…) requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos".
 La revolución de los cubanos, madura y vigorosa, entra en un nuevo tiempo. Tiempo que es más deliberativo, más participativo, en la que cada revolucionario asumirá más su responsabilidad individual en ese magno proceso colectivo. Y es así no porque Fidel se retira de la jefatura del Estado, sino precisamente porque hacia ese nuevo tiempo ha estado preparando a los cubanos por cincuenta años, o más aún, las enseñanzas de ese genial maestro.
 Los crueles enemigos de este noble pueblo no entienden lo que aquí ocurre. Su naturaleza se lo impide. Vaticinan para los cubanos las hecatombes que siempre han augurado y que nunca se han cumplido, ni se cumplirán. Mientras ellos, la fauna más despreciable del planeta, causan calamidades en muchas tierras que han sido y son víctimas de sus atropellos e, inclusive, en contra de su propio pueblo. Tan desalmados son que todavía se atreven en proclamarse en el ejemplo a seguir...
  El camino siempre será difícil y requerirá del esfuerzo de todos, escribe Fidel en su mensaje. De todos, inclusive de él, que no se retira, que seguirá cumpliendo sus deberes de revolucionario sin par esta vez como él ha escogido, como un soldado de las ideas; soldado que siempre ha sido. (Palabras de Andres Gómez)

(*) El autor, periodista cubano radicado en Miami, es director de la revista Areíto y del sitio web Areítodigital. Es fundador además de la brigada de solidaridad Antonio Maceo.

El Gran Maestro sigue frente al tablero

 Mi viejo abuelo agarraba el radio National con botones amarillos entre sus manos llenas de callos y herrumbre de la fragua y del yunque y se iba solito al cuarto a oír los discursos. "A ese hombre hay que escucharlo..., ese hombre dice la verdad..., ese hombre lo sabe todo", me advertía, mientras yo, aún pequeño, trataba, sentado a su lado, de armar con dos cajitas de fósforos una carretica con volteo.
 La vida hizo que nunca olvidara las sabias palabras de aquel humilde hijo de españoles que llegó a Cuba detrás de una isleña, y tuvo como primer oficio el de herrero en el Ejército de Don Tomás Estrada Palma.
 "Fidel lo sabe todo", afirmaba una y otra vez. Y una y otra vez el líder de la Revolución ocupaba las tribunas y hablaba de la política internacional, del mundo "patas arriba", del imperialismo yanqui y de un sinfín de cosas, siempre interesantes y sustentadas en argumentos muy sólidos. Pero también hablaba de lo interno, hacia dentro, en una suerte de radiografía "a lo cubano" de la vida y los quehaceres, los trabajos y los malos hábitos, del esfuerzo hecho y por hacer, de los trabajadores y los vagos, de los que crean y de los que destruyen, de los honestos y de los delincuentes...
 Imposible olvidar su discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde advirtió que la Revolución estaba en peligro también por razones internas. Y lo dijo con la valentía que siempre le ha caracterizado, el mismo Fidel que sin titubeos se paró frente a los micrófonos, ante miles y miles de personas (y millones escuchando por la radio y la TV), y expresó en 1970 que no se cumpliría el compromiso de producir 10 millones de toneladas de azúcar.
 El mismo Fidel que alertó en Camagüey que un día podríamos amanecer y ya el mundo no tendría a la URSS unida ni existiría el campo socialista. El mismo que convenció al pueblo de que era mejor morir en el empeño de subsistir que entregar la sagrada tierra al enemigo, en medio de tantas carencias impuestas por las traiciones de quienes alguna vez se llamaron socialistas en Europa.
 Desde Panamá acaba de llegarme un mensaje. Un amigo de Cuba y de su Revolución, periodista por más señas, afirma que le molesta sobremanera que los grandes medios del mundo anuncien que Fidel ha renunciado, cuando no es cierto. ·Él jamás renunciará a luchar, a guiar a los pobres de este mundo", asegura, y a renglón seguido me explica que en su emisora -Radio Stereo, en el Departamento de Colón- leyó la Reflexión íntegramente y terminó con un "¡Viva Cuba! ¡Viva Fidel!".
 Porque muchos en el mundo seguirán necesitando sus enseñanzas, ahora más meditadas, más profundas aún, por razones obvias del tiempo.
Y nosotros, los cubanos, lo requeriremos mucho también.
 En su mensaje afirma: "Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez...".
 Frente al complejo tablero de escaques no habrá jamás otro mejor Gran Maestro que Fidel Castro, siempre en su empeño de indicarnos cuál es la mejor variante ante cada movida de nuestro eterno y jurado enemigo.

Fidel siempre estará

 A Cuba le ha tocado levantarse muchas veces. No sólo desde el polvo ensangrentado, sino desde la realidad misma. En esas batallas continúas siempre estuvo y estará nuestro Alejandro, montado en su Bucéfalo, con la espada en la mano y el pensar en los pueblos del mundo.
 Y para quienes dudan aún de la incomparable inteligencia y compromiso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, sirva este 19 de febrero como un ejemplo más de su vinculo con los inmortales guerreros de la Humanidad.
Ahora que decide marchar junto a su pueblo como "un soldado de las ideas", estará más cerca de que su gloria desborde a más de un grano de maíz.
 "La Revolución no es de un hombre, pertenece a millones de cubanos. Y sabemos que Fidel o Alejandro, como se nombraba en los tiempos de guerra, siempre cabalgará sobre su Bucéfalo en el Oriente, Centro y Occidente de Cuba", afirma la socióloga Lourdes Agramonte.
 Y es que el pueblo cubano recibe la noticia de la no aceptación por parte del Comandante en Jefe Fidel Castro de su cargo de Presidente de la República de Cuba como un reto y no una derrota. "Yo me formé con esta Revolución y desde mi percepción dialéctica de la vida creo que los procesos revolucionarios no pueden ser metafísicos. Por eso desde hoy admiro más al Comandante. Sólo su grandeza en el pensamiento puede darnos la oportunidad de continuar con su lucha. A él y a Cuba los jóvenes les prometemos ser fieles guardianes de nuestra Patria", manifiesta Yansulier Álvarez, un joven sureño, ante la pregunta de cómo asumió el reciente mensaje de Fidel.
 Otros con más fuerza y rodeados de sentimientos, afirman: "Lo siento mucho. Es el ídolo de los cubanos y de cientos de foráneos. Yo soy maestra y hoy he tenido que explicar cientos de veces a mis alumnos sobre su mensaje. Ellos no entienden mucho de política, pero tienen que estar informados como Fidel nos lo pidió. En sus manos pequeñas está la vigencia de la Revolución, por eso tienen que saber de todo y estar bien preparados”" asegura Yexenia Martí, quien se desempeña como profesora en una escuela primaria de Cienfuegos.
 Recuerdo ahora, con mejor nitidez, aquellos relatos que rememoraban el asalto al cuartel Moncada, el combate de Alegría de Pío, la entrada a La Habana del Ejército Rebelde, y cómo siempre vuelvo a sentir el relinchar de su Bucéfalo.
 "Yo pienso que él no renunció. Nos ha venido preparando para esta nueva batalla y si es su decisión, estaremos al frente. La historia vuelve retar a la infantería cubana", insiste Vladimir González.
 "La decisión estuvo muy acertada. Ya su estado de salud no le permitía continuar sus andares por toda la Isla. El camino sigue floreciendo hacia el socialismo. Creo que es el mejor maestro para enseñar a las nuevas generaciones", asegura Rudy Arce, boliviano que estudia Medicina en la Perla del Sur.
 Aunque muchos no pensaron que aquellas palabras tendrían un sustento, ha llegado la hora. Fidel alertó sobre la posibilidad de que cuando no tuviera las fuerzas necesarias para dirigir, cedería la Presidencia de Cuba. Es una realidad. "Los cubanos tienen el don de crecerse. Son capaces de afrontar cualquier tormenta. No creo que a pesar de que su máximo líder no esté al frente de Cuba, el proceso revolucionario sea incapaz de resistir y vencer. Su mayor virtud radica en la fortaleza de las ideas, eso nadie lo podrá cambiar", manifiesta Lilia Pachala, futura médica ecuatoriana.
 "A los pueblos se les reconoce por sus características étnicas y sociales. A los cubanos nos reconocen por el tesón y la entrega. Esta será otra página de la historia de nuestro país; confiemos en que Fidel, como siempre, tomó la decisión acertada", indica el obrero Larry Amandi.
 No como una despedida y sí como un paso a las nuevas generaciones, Fidel Castro anunció que continuará su lucha, esta vez en el plano de las ideas.
Sin embargo, Bucéfalo permanecerá listo para asistir a las batallas, porque Fidel, o Alejandro, estarán por siempre junto a la rebeldía de los pueblos.

Cuba no está de luto

 Las noticias de la mañana de este martes 19 de febrero no sorprendieron a los cubanos, porque como el mismo Fidel nos enseñara, este es un pueblo que está preparado para cualquier contingencia. Pero el enemigo subestima al líder de la Revolución cubana como mismo subestima a los pobladores de esta Isla. Tanto hablan de democracia que hasta olvidan que este es un asunto de los cubanos y es a nuestra gente a quien le incumbe lo que sucede dentro de Cuba.
Pero acá la calle continúa tan tranquila como ayer, ha hecho un día espléndido a pesar del invierno y el sol ha brillado más que de costumbre en complicidad con la Naturaleza, en señal de admiración.
 La gente ha ido al trabajo, a la escuela, al mercado y la noticia anunciada por el propio Fidel Castro de que: "Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario", no ha provocado otra reacción que no sea la de respeto a ese estadista que se ha mantenido de pie, como se dice en buen cubano, en cualquier circunstancia.
De modo que Cuba no está de luto, Cuba está de pie, del lado de Fidel Castro, el líder que encaneció su barba sí, pero haciendo justicia, repartiendo solidaridad, construyendo una sociedad distinta y enseñando a generaciones de cubanos a ser cultos, porque como dijo Martí, es el único modo de ser libres.

A la orden, soldado de las ideas!

 No por esperada quizás, la noticia deja de golpearnos el pecho. Nacimos -al menos yo- con usted al frente y siempre lo ha estado, en las buenas y en las malas, en las alegrías y en los peligros.
 Nos hicimos la idea que es de hierro, que jamás se enfermaría. Pero como para todo ser humano, el tiempo es el tiempo y los años son los años. Por supuesto que preferimos verle en la trinchera o en la tribuna, en el combate frontal contra los gendarmes del imperio. Preferimos verle en la Plaza el Primero de Mayo, levantando la mano y saludando al -su- pueblo. Preferimos verle en las marchas revolucionarias frente a la Oficina de Intereses, mirando con odio a ese recinto con ratas amaestradas y pagadas en y desde la Casa Blanca.
Pero la vida pasa. Y llegó para usted el momento del reposo, no del descanso, como advierte en la Reflexión que acabo de escuchar en la radio e hizo que viniera al teclado más temprano que de costumbre.
 A usted y a sus seguidores se lo debemos todo, sin edulcoraciones ni rimbombancias. Si hoy puedo escribir estas líneas es porque su obra social permitió que el nieto del herrero no estuviera aún frente a la fragua o dando golpes con una mandarria sobre el yunque para hacer herraduras. Como yo, hay cientos, miles, millones... Porque si Cuba es CUBA, así con mayúsculas, en cualquier parte del mundo, es fruto de su inteligencia, de su tesón, de su conducta, de su guía...
 Seguirá firme en otra trinchera, como advierte: la de las ideas. Más que nunca le necesitamos, porque la sociedad cubana -inteligente y sabia porque la Revolución que concibió e hizo se lo ha propiciado- hace preguntas y necesita respuestas. Son tiempos difíciles, pero dignos de ser vividos como afirmó una vez. Y el alcance de sus líneas escapa de la geografía del archipiélago. El mundo también sigue necesitándolo.
 No son los cargos ni los grados los que engrandecen a los seres humanos. Son las obras erigidas a su paso. Para usted "toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz". Porque es, genuinamente, grande. Ni siquiera los cargos y los grados dan autoridad. La autoridad se gana con el ejemplo, con el quehacer, con la sencillez, con el pensamiento límpido..., como usted ha sabido ganársela.
 Por todo eso, y por mucho más que me quedaría por decir, desde este humilde rinconcito cienfueguero, me paro en firme, levanto mi mano derecha a la altura de la frente como establece el saludo militar, y le digo en alta voz: ¡A la orden, soldado de las ideas!  

20/02/2008 13:06. Mercedes Caro #. Noticias

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