Manos para despertar los sueños

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   El movimiento de sus manos absorben las palabras. Ensimismada en su labor rasga una y otra vez el papel procedente de los montones de revistas y periódicos diseminados por el piso, en espera de su hora. Y es que así comienza el ritual diario de Nadieya Águila Borges, una mujer de cuarenta y tantos años que un día decidió dejar a un lado el tedio para darle un nuevo curso a su vida.
  "Durante años trabajé en el Puerto, pero una enfermedad crónica me impidió continuar. No te voy a ocultar cómo la casa se convirtió en una gran tortura, pues el trabajo enriquece al hombre, lo hace útil, importante. Entonces llegó un día una buena amiga, me habló de unas revistas que su suegra le había traído de México, en la cual aparecían lecciones de manualidades y de artes plásticas, entre éstas últimas el papier maché. Empecé a interesarme en los cursos y conocí a Emilio, Léster y Haydée Villavicencio, quienes aportaron su sapiencia. Fue así como me introduje en el largo camino de lo que hoy se ha convertido mi hobby principal".
  El tiempo ha convertido en algo bello lo que en un principio no fue más que un feo cartón de color amarillo y unos trozos de papel viejo. Parecería un juego de palabras, pero lo cierto es que la técnica del papier maché hace parecer fácil lo difícil.
  Una, dos, muchas veces se repite la misma operación de pegado de papel, una capa sobre la otra y así. "Muchos piensan que es sólo eso y ya. Existen distintas maneras de trabajar el papier maché. Esta es una técnica que requiere de la creación y la imaginación del artesano. Me propongo dignificarla, sacarla de ese 'mundillo' comercial en el cual la han enmarcado. Aunque no niego que es ésa la única forma de lograr financiamiento para la compra de materiales.
  "Al principio hice muchos artículos pequeños, lo mismo que hace todo el mundo, jicoteítas, carritos, mariquitas, pececitos, todos con una base de cascarón de huevo, debidamente empapelado. ¿Sí, huevo? Utilizo material de desecho, poliespuma, hojas de cebolla, pomos plásticos, alambre, pues es una manera de recuperarlo y ayudar a la conservación del medio ambiente".
  Cuando el cansancio se apropia de sus manos detiene la labor y queda como en un suspenso, y sin darse cuenta aplica ligeros masajes en el hombro. Deduces que el dolor es por la constancia de la creación, del mucho batallar antes de darle forma a una rana, un gallo, a las chapas de autos, quizá alguno de sus cuadros o retablos, premiados en eventos como el Salón de Artesanía Utilitaria.
  "Desde el 2007 concurso en este Salón. El de este año me trajo el premio del Consejo Provincial de las Artes Plásticas en Cienfuegos, y el segundo lugar de la muestra expositiva. En el anterior, obtuve también el del Consejo, el galardón del Sindicato de Cultura y mención del Salón.
  "¡No, qué va! Nunca el resultado final de la obra es el mismo que imaginé al principio. En el transcurso de la misma sufre transformaciones serias, tanto en el diseño como el color. Es aquí donde entra a jugar un papel fundamental el profesor Eduardo Puebla, quien me asesora, guía y orienta. Juntos realizamos un trabajo de mesa, el cual dura horas y muchas veces hasta días. Él me enseñó cómo hacer las pátinas y un mejor empapelado, entre otros secretillos.
  "Mira, mi esposo es mi principal colaborador. Moldea los alambres, ejecuta las labores que requieren de mayor esfuerzo y hasta crea sus propias obras. Esto no queda sólo ahí. Está pendiente de cada detalle, si necesito algo, sobre todo ese café del mediodía, prepara la comida, meriendas. Sin él no hubiera podido desarrollar este arte.
  "La vida no nos quiso dar hijos, pero el ser una nulípara no significa que no pensemos en los niños. Nuestro primer trabajo de formato grande, y digo nuestro porque él ayudó muchísimo, fue precisamente una retablo para el cuarto de un pequeñín, una pieza multiusos, que servía para guardar los libros de la escuela, colgar la pañoleta, la mochila, la jabita de la merienda… También hacemos maracas, distintos animalitos, muñequitas, todos en función de juguetes.
  "Luego vino el cuadro de Homenaje a la ciudad y a Samuel Feijoo. ¡Por supuesto que no podía faltar esto! Soy una mujer amante de esta ciudad Cienfuegos, de sus cúpulas, arcadas, columnas, vitrales, los tejados que observo desde mi terraza. Verás como las tejas constituyen un elemento recurrente en mi obra, como también están algunos símbolos que destacan la cubanidad y la cienfuegueridad; hablamos de las palmas, el cañón y torreón del Castillo de Jagua, los pilotes del Muelle Real, las frutas que nos acompañan cada domingo en la Calzada de Dolores.
  "El último trabajo fue un portadazas. Te comenté hace un rato que recibió premio en el salón utilitario. Allí está nuestro café Cubita. Hoy preparo un plato ornamental, de esos que adornan las paredes de muchos hogares. Lo nombraré Cienfueguera. Es el rostro de una mujer que lleva en su pamela una flor de la mariposa, símbolo nacional que con orgullo lucían en su pelo las compañeras Celia y Vilma, entre otras de la guerrilla. Pude colocarle una marilope, pero entonces el homenaje no sería completo".
  Lo más fácil sería hablar de las posibilidades técnicas que afloran ya en esas manos que despiertan los sueños de la artesana. Prefiero argumentar que comienza a dejar de ser una aficionada para dar sus primeros pasos como una verdadera artista de la plástica.

 

23/05/2008 11:38. Autor: Mercedes Caro. #. Tema: Mujer y Cultura.

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