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Me condenan por ser cubana

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Hace apenas unos días leía en una información publicada por el diario Granma que la transnacional estadounidense Cook Vascular Inc. se negaba a vendernos dispositivos para extraer los electrodos o cables dañados, los cuales se colocan en la cavidad cardiaca, imprescindibles en el funcionamiento de los marcapasos. Esos aditamentos permiten la sustitución de los electrodos, sin necesidad de realizar una cirugía “a corazón abierto”, con alto riesgo.
“No nos permiten venderle a Cuba”, dijeron tajante y sonante. Quienes pretenden levantarse como defensores de los derechos humanos, me condenan por ser cubana; no sólo a mí, sino a los 20 mil pacientes implantados en la última década, al presentar frecuencias cardíacas bajas por bloqueos y arritmias potencialmente malignas, insuficiencias del corazón y otras causas,.
Dos años antes, a principios del 2007, la firma de capital estadounidense Saint-Jude, encargada de la producción y mercantilización de aparatos para el vital músculo y diversos renglones indispensables en las cirugías cardiovasculares -erigida entonces como la principal proveedora del estimulador cardíaco-, comunicó la imposibilidad de continuar suministrándolos, porque el omnipresente Departamento del Tesoro les retiró la licencia de comerciar con la Isla.
Valtra, sucursal de una compañía de EE.UU. radicada en Alemania, nos privó, de golpe y porrazo, de las baterías empleadas en monitores cardiovasculares, marcapasos y audífonos ineludibles en pacientes con pérdida de su capacidad auditiva.
¿Tiene alguien el derecho de limitarnos la vida? Tal como hicieron los nazis durante la II Guerra Mundial, al pretender  eliminar a los judíos -recuerden el campo de concentración de Auschwitz, donde más de un millón de personas murió víctima de las acciones inhumanas allí realizadas-; hoy, el gobierno norteamericano da una muestra más de su insania, el desesperado ánimo de acabar con los pobladores de la Mayor de las Antillas, sólo por querer vivir y morir en ella.
Con solo un ejemplo podemos demostrar por qué millones de compatriotas defendemos esta sociedad, con sus imperfecciones y todo. Un marcapasos oscila entre 2 mil 500 a 10 mil dólares, en dependencia de los diferentes modos de estimulación; la cirugía, en mil, así como cada uno de los electrodos (uno o dos); es decir, cerca de 15 mil USD, si agregamos los gastos de hospitalización, medicamentos… ¡Ninguno de nosotros tuvo que abonar un centavo!
Mientras buscaba información en la Internet acerca del costo de esta operación, hallé muchísimos anuncios de personas clamando por el aditamento, a gritos demandan precios bajos, pues se les muere un familiar, incluso sus hijos, al no poseer dinero. Comparen, no más, y saquen sus conclusiones.
Estados Unidos, con su obsesión de mantener el bloqueo, causa grandes estragos a la salud y economía del país. El 30 de junio de este año, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) multó a la filial Phillips por la compra de equipos médicos realizada por nuestra nación.
La empresa Merck and Company no puede ofrecer el medicamento Elspar, utilizado en niños que padecen leucemia linfoblástica; ¡se lo han prohibido! ¡Señores, son niños enfermos de cáncer! A las firmas Numed, Aga y Boston Scientific se les impidió comerciar catéteres, coils, guías y stents destinados al tratamiento de pequeñines con cardiopatía congénita, dispositivos imperiosos en el tratamiento a afecciones, tumores o aneurismas en el sistema circulatorio o neurológico a nivel pediátrico.
Otra entidad, la Radiometer, de Dinamarca, y donde adquiríamos gasómetros, reactivos y materiales gastables, empleados en los laboratorios de las Unidades de Cuidados Intensivos, con el propósito de realizar la medición de gases en sangre a pacientes en estado de gravedad, tampoco pudo continuar sus despachos pues fue comprada por capital estadounidense hace dos años,. ¿Resultan  ¡¡¡HUMANAS!!! tales medidas?
No vivo en una sociedad perfecta; como las demás, poseemos dificultades en el desarrollo social y económico, existen manifestaciones de corrupción, delitos, indisciplinas sociales, traiciones, crisis de valores…; pero, es mi sociedad, la cual quiero y defiendo.

09/10/2009 11:35. Mercedes Caro #. Noticias

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