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Hay unos ancianos ojos que no se cansan de llorar

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Mercedes CARO NODARSE 
   
  ¿Cuántos años tenía Eusebito? Con solo 25 se quedó sin sueños; dos fuertes sonidos, terribles, macabros se los apagaron. Hace 37 años esperamos porque la justicia triunfe. De nada ha servido el llanto de todo un pueblo por tamaña indignidad.
  Fue un 6 de octubre de 1976. Aida, progenitora de Eusebio Sánchez Domínguez, sobrecargo de la nave, y muchas otras madres cubanas se quedaron sin respuestas. Sus hijos queridos, sus hijos campeones no volvieron. Desaparecieron entre las aguas del mar, aquel nefasto día, junto a otros inocentes pasajeros y la tripulación de la aeronave CU- 455 de Cubana de Aviación.
  Eran 73 personas. El odio del imperio descargó toda su furia en ellos. La CIA dio la orden de hacer estallar en pleno vuelo un avión cubano y sus secuaces, Freddy Lugo, Hernán Ricardo, dirigidos por los connotados terroristas y asesinos Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, la ejecutaron. 
  La aeronave sobrevolaba las aguas de la isla de Barbados, regresaba a Cuba y se llevó con ella al mar las ilusiones de nuestros Campeones Panamericanos de Esgrima y la de otros jóvenes guyaneses, quienes viajaban a Cuba para estudiar Medicina. El luto ensombreció hogares; la indignación y el dolor desbordaron los límites. Fue un hecho sangriento, premeditado con toda la crueldad y la ojeriza, hasta entonces difíciles de concebir en quienes se consideren seres humanos.
  Por eso hoy, a 37 años del crimen de Barbados, el homenaje se multiplica. La injusticia continúa, no solo porque los criminales son aupados por un gobierno que se autoproclama gran cuna de la democracia, paladín de la libertad y defensor de los derechos humanos; sino porque castiga a quienes en verdad se enfrentan a la ignominia y al terrorismo
  Y para denunciar una vez más los actos violentos cometidos por tan viles hombres, el parque José Martí —escenario de los sucesos del Levantamiento Popular el 5 de septiembre de 1957— recibió a los artistas marciales (integrantes de kárate do, SAI-Do, judo, jyoshinmon y shotokan), a jóvenes esgrimistas, niños boxeadores y representantes de la Asociación Canina.
  En los Jardines de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba), como parte del proyecto cultural La Trova de Guardia, Los Novo, Sadiel Madrazo, Lázaro García, Mandy Álvarez, Geysel Bosh y Nelson Valdés, se sumaban al homenaje por las víctimas de Barbados.
  Todos exigieron la libertad de los Cinco prisioneros del Imperio —Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René (ya libre pero preso mientras sus hermanos sean víctimas de la perversidad)—; allí renació la impostergable necesidad de defender la paz del mundo y el infinito deseo de que la injusticia tiemble porque unos ancianos ojos no se cansan de llorar esta Perla del Sur.

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