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Hay estrellas que habitan en la tierra

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  A Lucila Palacio Ortega la vida le ha otorgado un regalo bien especial. Más de un siglo ha durado su existencia en este mundo del cual, sus descendientes hacen lo indecible porque no se marche.
  "Mamá trabajó mucho mientras tuvo fuerzas. Eso fue lo que le tocó durante toda sus existencia. Para colmos enviudó cuando el más pequeño de nosotros tenía sólo un añito. Entonces prometió no casarse más y que, honradamente, sacaría adelante a su numerosa familia. Eran inmensos los bultos de ropa para lavar y planchar.   Parecía que nunca iba a acabar con aquellas tandas y para colmos, cada mañana le esperaba cualquier faena en la agricultura por difícil que fuera.
  "Recuerdo que los más grandecitos arrancábamos hierba durante jornadas completas para ayudarla y así poder sostenernos. La vida de mi madre estuvo repleta de trabajo y miseria, por eso la mimamos y la respetamos tanto aún a sus 101 años de edad".
  Así rememoran María y Juana Aguilera, sus dos primeras hijas, las vicisitudes por las que atravesó Lucila para subsistir. Mientras sacábamos la cuenta de sus seis hijos, 35 nietos, 57 bisnietos y sus ya 17 tataranietos, la humilde casita de la Comunidad de Altamira se colmó de abuelitos, niños y vecinos. En cuestión de minutos apareció de todo cuanto es necesario para celebrar un cumpleaños y más.
De pronto el amplio jardín que antecede a la casa se llenó de cadenetas, banderitas, carteles, bancos y hasta de música. Su fiesta ya era una realidad.   Aunque el peso de los años prácticamente no la deja entrelazar ideas y articular palabras, tras cada canción interpretada por los pioneros de la comunidad, Lucila aplaudía. Tras cada poema o décima entonada por sus compañeros de antaño, Lucila dejaba correr una que otra lágrima de emoción y agradecimiento.

ALTAMIRA TIENE UN ESTRELLA

  "Algo tan emocionante no ocurre aquí por casualidad, dijo uno de los invitados. Mire periodista, esa que viene por allá es la responsable de cuantas cosas buenas le sucede a los abuelitos en esta zona. Su nombre es Estrella. A ella es la que hay que sacar por el periódico. Sin su fuerza y empuje nada de esto fuera realidad".

Jorge Alberto Viera Fernández, subdirector de la Escuela Comunitaria No. 1 del municipio de Palmira, Cienfuegos, fue quien confirmó tan oportuna sugerencia.
  “Estrella MOntero es la única profesora de esta comunidad y atiende tanto la recreación como la cultura física. Su desempeño como responsable de los programas de atención a obesos, hipertensos y encamados es formidable. También es la instructora de gimnasia laboral, para niños y embarazadas; pero, como si todo esto fuera poco, con su empeño ha transformado la vida del adulto mayor en una zona donde casi el 70 por ciento de los habitantes pertenecen al llamado grupo de la tercera edad.
  "Aquí se planifican y realizan todos los fines de semana acciones deportivas para mejorar la recreación. Además de la preferencia por los juegos pasivos, en esta comunidad existe una fuerte atracción por el béisbol y el voleibol.
"Sus iniciativas son excelentes. La mayoría son producto de su esfuerzo personal y su constancia. No por gusto lleva buen tiempo evaluada con la mejor categoría que otorga la dirección del INDER”.
  La conversación con Estrella corrobora todo cuanto dicen sobre su personalidad. Los doce años en el empeño de fortalecer la salud de los pobladores con tantas opciones a favor hablan de su entrega a una labor de la cual, confiesa, no se apartará nunca. Veamos entonces por qué.
  "No puedo negar el cariño que siento por mi trabajo, pero tampoco mi preferencia por el adulto mayor. Cuando busco las razones primero pienso en que nunca tuve amor de abuelos; ese cariño tan especial que sólo ellos saben ofrecer, le hace mucha falta hasta al más insensible de los mortales. Creo también que en esta etapa los abuelitos necesitan mucho cariño y afecto. Ellos vienen cargados de problemas pero cuando están conmigo, hago de todo para ’desconectarlos’ de las preocupaciones hogareñas y pasen un rato agradable".
  Cada lunes, miércoles y viernes los 33 integrantes del Círculo de Abuelos Plácido Cárdenas acuden a una cita que les proporciona salud, alegría y bienestar espiritual. Una vez juntos Estrella les toma la presión y el pulso. Si todos están en condiciones entonces comienzan los ejercicios según las posibilidades y los padecimientos de cada cual.
  "Hay que ver como me retribuyen ese cariño al punto de no aceptar otra profesora. Son muy puntuales y si por alguna eventualidad me veo obligada a faltar se incomodan. Esas son cualidades que admiro mucho, por eso hago lo indecible para no defraudarlos.
  "Después de cada jornada visitamos a los abuelos que están enfermos, realizamos caminatas y les ofrecemos información sobre como usar correctamente los medicamentos y las plantas medicinales a través de charlas previamente coordinadas con el médico y la enfermera de la familia. Es importante decir también que todos los abuelitos están incorporados a la Cátedra del Adulto Mayor".
  Si en algo Estrella pone todas sus energías es en planificar actividades fuera de los límites de Altamira.
  "Nosotros le decimos ’Viajes
Cuba ", comentan algunos abuelitos afanados en enumerar la cantidad de lugares conocidos tras largas correrías y gestiones emprendidas por Estrella. "Mire hemos ido a Trinidad, al campamento del INDER en Rancho Luna, a Coppelia, museos, centros recreativos y hasta viajamos a Santiago de Cuba. No sabemos cómo se las arregla para tenernos contentos y siempre de un lugar a otro".
  "Muchos no salen nunca de aquí -explica Estrella. Mi mayor satisfacción en este trabajo es saberlos felices con tantos problemas y enfermedades a cuesta".
  Sin embargo, más allá de las limitaciones materiales que le impiden llevar a vías de hecho cada una de sus iniciativas, no tiene reparos en confesar su mayor frustración.
  "Me pongo muy mal cuando uno de mis viejitos enferma o fallece. Cuando la salud de alguno se quebranta sin remedios tampoco quedan solos. Los seguimos visitando y atendiendo en la medida de nuestras posibilidades. Sentir que no puedo hacer nada más por ellos me lastima, deja una huella en mi alma y de que manera.   Esta es una de las causas por las que no limito mi trabajo a simples ejercicios y hago lo indecible para distraerlos.
  "Muchos de mis resultados se los debo a mi esposo. Él me ayuda en todo y de hecho ya estamos planificando un viaje para que mis abuelitos viajen a la Habana".
  Personas como esta sencilla mujer hacen posible que en Cuba la perspectiva de vida rebase el 76 por ciento. El Programa de Atención al Adulto Mayor ha impulsado indiscutiblemente este indicador pues su objetivo número uno es lograr un estado de salud adecuado y una condición mental aún mejor. (Oslaydi Perera Mira)

 

 

 

 

 

 

  

 

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