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Violencia en el siglo XXI

20080130200113-violencia.jpg  La violencia de género es quizás una de las que más perdura en el mundo moderno. En Cuba a pesar de los avanzados programas educacionales de la Revolución y de todas las ventajas alcanzadas, todavía existen mujeres que se ven limitadas de trabajar, estudiar y participar en actividades sociales por prohibición expresa de sus esposos.
  De ahí que un grupo multidisciplinario, con el auspicio del Ministerio de Salud Pública, implemente en
Cienfuegos
un nuevo programa de atención a las féminas, en el que resalta como novedad la creación por vez primera de un servicio de consejería anónima por vía telefónica o cara a cara, con la facilidad de poder intercambiar con diferentes especialistas sobre el tema.
  También, la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia reordenará sus consultas e incluirá en ellas a abogados, psicólogos, trabajadoras sociales, activistas de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y otros sectores de la sociedad cubana. ¿Objetivo? Incrementar la información sobre los derechos de la mujer.
  "La verdadera raíz de la violencia está en el ejercicio del poder dentro de la pareja. Aún permanece la educación patriarcal en la formación de los nuevos miembros de las familias. Todavía se educan diferentes a los niños y las niñas. La desigualdad entre el hombre y las féminas está vigente en el siglo XXI", asegura Laura López Angulo, Máster en Psicología de
la Salud.
  Las investigaciones señalan que la violencia conyugal es la más frecuente en el medio intrafamiliar. Constituye una problemática tan extendida como oculta. En la mayoría de los casos, sólo las victimas recurren a las autoridades o centros hospitalarios cuando las agresiones superan los niveles de tolerancia.
  Al decir de Laura López, la violencia se manifiesta a través de un ciclo. La primera fase comienza con amenazas verbales y humillaciones. Después hay una acumulación de tensiones y la violencia física entra a protagonizar la escena familiar. A esta etapa le sigue un período de calma, donde las féminas retiran todos los deseos de denuncias, sin saber que pronto volverán los maltratos y agresiones, pero esta vez con más fuerza.
  El alcoholismo, la drogadicción y los trastornos psicológicos podrían ser los factores que más influyen en comportamientos violentos. Aunque en el caso particular de Cuba, el fenómeno está asociado a conductas machistas y patriarcales.
  Sin dudas la violencia de género incluye una limitación constante de los más elementales derechos. Pero son las mujeres las primeras que, concientes de sus potestades, tienen que dar el no definitivo a la agresión física, mental y económica.  El reto sigue en pie.
(Zulariam PÉREZ MARTÍ)

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