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Playa Girón: Bastión defendido por las mujeres cubanas

 

Por Mercedes Caro Nodarse

El mes de abril de 1961 trajo para los cubanos una mezcla del amargo sabor de la muerte y el dulce de la victoria, en una gesta memorable que marcó nuevas pautas para la naciente Revolución.Al comentar acerca de la victoria de Playa Girón siempre vienen los recuerdos de valerosos hombres, quienes defendieron a ultranza la soberanía de Cuba; sin embargo la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina también tuvo fragancia de mujer.

  Elsa María Crespo García, con solo 18 años aprendió que la libertad y la paz tienen un alto precio. Por eso estuvo entre el centenar de féminas que dejaron el hogar para asistir al llamado de la Patria en aquellas duras jornadas del mes de abril de 1961. "Cuando el ataque mercenario, yo tenía cierta experiencia en la lucha. Desde mi niñez cooperaba con el Movimiento 26 de Julio en la entrega de bonos o el traslado de armas; no obstante, esta experiencia fue bastante tensa", explicó la villaclareña radicada en Cienfuegos.

  "En esa fecha ya se había conformado el batallón de milicias femeninas en el territorio central, y cuando toda la Isla estaba en alarma de guerra, las mujeres dieron el paso al frente, aunque muchos hombres no aceptaban su participación en la defensa. El combate se desarrolló en Bahía de Cochinos, pero en el resto del país era necesario proteger los principales medios económicos. A las cienfuegueras nos tocó, además, curar heridos, incluyendo a los mercenarios".

  "Recuerdo que la orden era precisa: proteger a los invasores con mucho respeto. A ellos no podía faltarles la asistencia médica, y mientras las enfermeras y voluntarias los atendían con esmero, ellos solo las ofendían".

  Con gran orgullo Elsa María narra cómo tuvo que recoger, junto a sus compañeras del batallón, avituallamientos necesarios para abastecer a los combatientes. "Así estuvimos muchos días hasta que se desmovilizó el personal, y en todo momento las mujeres mantuvieron gran disciplina. En el antiguo Liceo radicó el cuartel general, donde permanecieron alertas madres, ancianas, jóvenes..."

  Comenta que las cubanas no estuvieron en la retaguardia, "muchas llegaron sin autorización hasta el central Australia, con el ímpetu de defender las Revolución naciente".

  Las manos de esta abuela de siete nietos ya no son las mismas de los días de Girón, ni de aquella época cuando conoció los horrores del gobierno de Batista.  El tiempo le regaló canas, pero dejó en su pecho un espíritu revolucionario imposible de apagar. "Nací en una familia humilde; pero muy estricta. Mi mamá no entendía el proceso revolucionario; sin embargo respetó mi decisión de luchar por mis principios".

  Elsa María Crespo nunca dejó de combatir. Otros frentes han contado con su incondicionalidad destacándose como dirigente durante más de 30 años. La vida la hizo partícipe de importantes trasformaciones sociales de la mano de la Federación de Mujeres Cubanas.

  "Siempre he estado al lado de mi Patria en los momentos necesarios, posición que decidí asumir hasta el final de mis días. Si el gobierno norteamericano agrediera de nuevo a Cuba, estoy segura de que las mujeres estaremos de nuevo en primera fila", concluyó esta mujer actualmente inmersa en las labores de la comisión electoral de su área de residencia.

 

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