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Evas al Sur: blog de la mujer cienfueguera

Los hombres sí lloran

Los hombres sí lloran

 

  Cada vez que escucho la frase no dejo de asombrarme: ¡los hombres no lloran!, resuena en mis oídos, y a continuación me pregunto: ¿la capacidad de llorar es exclusiva de las mujeres?; ¿Tendrá que ver, en exclusiva, con el sexo?; ¿los cromosomas X o Y tienen implicación en aquello de derramar lágrimas?

  Erróneamente esa capacidad se asocia con debilidad, pero en raras ocasiones nos detenemos a pensar que el asunto tiene mucho que ver con los sentimientos. De modo que cuando vemos a alguien llorar se trata, sin dudas, de un individuo que está sintiendo algo muy profundo: dolor, tristeza, alegría, emoción...

  Los latinos somos considerados gente de sangre caliente, en cambio los europeos son catalogados como personas frías, que no exteriorizan sentimientos, sin embargo, el concepto de hombría es tenido por acá, por nuestras tierras, como sinónimo de rudeza, machismo, donde no cabe ver a un hombre llorar. Ahí es donde nos contradecimos, porque si somos de sangre caliente se supone que derramemos lágrimas con facilidad.

  Hace muy poco vi a un hombre llorar, un colega con muchísimos años de vida y de trabajo, la emoción lo embargó en un encuentro donde se hablaba de lo mucho que pone de sí un periodista cuando narra hechos y sucesos, y de cuánto de uno mismo va en cada crónica. Entonces vi a ese hombre enorme en su estatura, con un montón de años a cuestas, como un ser humano común, que siente, se estremece y vive con intensidad.

  Julio César, mi hijo de once años, me preguntó recientemente: ¿porqué los varones no pueden llorar?; indagué sobre la génesis de su interrogante, “lo dicen mis amigos de la escuela, y la maestra”, entonces comprendí cuan enraizada está en los cubanos la creencia de que los hombres no deben llorar.

  Nuestros antepasados, unos 6 millones de años atrás, derramaban lágrimas. Algunos investigadores coinciden en afirmar que ciertos grupos humanos realizaba rituales para llorar a sus muertos, de modo que el asunto tiene su historia.

  “...los hombres lloran como las mujeres, porque tienen como ellas débil el alma”, dice un poeta y en ello está presente lo que antes afirmaba, aquello de que el llanto muchas veces se asocia con debilidad. ¿Cuántos hombres habrán dejado de exteriorizar sus sentimientos por temor a ser calificados de mujercitas? ¿Cuántos remachos reprimen lágrimas de dolor o alegría para crearse la aureola de tipos duros?

  Dígase ser humano y se estará hablando de hombres y mujeres, niños y niñas, muchachas y muchachos, ancianos y ancianas, todos con permiso para llorar, sentir, estremecerse, porque para ello la Naturaleza nos dotó de esa capacidad, la de derramar lágrimas. Hacer uso de ella no va contra ninguna norma, ni tiene nada que ver con hombría, sexo o cromosomas.

  Ahora, desde el punto de vista médico, este líquido lubrica los ojos y los protege de sustancias extrañas e infecciones. La protección contra infecciones se produce porque las lágrimas contienen sales y lisozima, una enzima que destruye las bacterias. En otro orden, cuando el flujo de lágrimas es abundante, como ocurre en los caos en que se produce irritación, el exceso de líquido que no puede ser recogido por los conductos lacrimales reboza por los párpados, arrastrando los cuerpos extraños demasiado grandes para atravesar los conductos lacrimales.

  De tal modo les puedo aconsejar llorar, es medicina para el alma, porque nos recuerda estar vivos y que sentimos; pero al mismo tiempo es saludable para los ojos, la ventana por la que nos asomamos a este mundo en el que nos definimos como seres humanos. (Magalys CHAVIANO ÁLVAREZ)

 

 

 

Repercusión del mensaje de Fidel

Repercusión del mensaje de Fidel

Hacía tiempo que Fidel venía explicando en sus Reflexiones que su actual estado de salud le impedía desempeñar normalmente sus funciones como Jefe de Estado y de Gobierno e insinuaba que era previsible que debido a esta condición él no aceptaría la jefatura del Estado al reunirse la nueva Asamblea Nacional. Eso precisamente lo hizo saber al país y al mundo en la mañana de este 19 de febrero.
 Desde que sobrevivió su gravedad durante el verano de 2006, de manera sistemática, juiciosa y decorosa, Fidel, Raúl y los demás altos dirigentes revolucionarios han venido preparando al pueblo cubano, como él mismo explica en el mensaje, "para mi ausencia, sicológica y políticamente [ésta] era mi primera obligación después de tantos años de lucha".
 La inmensa mayoría del pueblo cubano, amante y defensor intransigente de su proceso revolucionario, así lo había venido entendiendo. El que no lo crea o lo dude que constate en esta Isla el aplomo con que el pueblo revolucionario ha entendido y aceptado la decisión de su Comandante en Jefe. Aplomo que deviene de la seguridad en sí mismo, de que puede continuar llevando adelante su obra revolucionaria, que tanto sacrificio ha costado y que con inteligencia, dedicación y el aprendizaje de medio siglo de enseñanzas continuará profundizando.
 No me cabe la menor duda que la suerte que siempre ha acompañado a Fidel le ha concedido burlar la muerte una vez más, permitiéndole, en esta ocasión, uno de los logros más extraordinarios de su obra revolucionaria, que ha sido garantizar el traspaso del poder a una nueva dirección revolucionaria. Culmina de esa manera, este maestro ejemplar, un aspecto capital de su obra como máximo dirigente revolucionario. En la antigüedad hechos de esa grandiosidad les era reservado a los dioses.
 En este país algo esencial se ha hecho evidente durante el año y medio transcurrido desde julio de 2006, y es que al haber confrontado el pueblo cubano la posibilidad real e inminente de la muerte de Fidel, aquél tomó conciencia que su revolución -en toda su complejidad- era su responsabilidad y que a él correspondía protegerla, desarrollarla y garantizarla, profundizándola exigiendo más de todos.
 Sobre este aspecto Fidel aconseja en su mensaje: "Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana (…) requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos".
 La revolución de los cubanos, madura y vigorosa, entra en un nuevo tiempo. Tiempo que es más deliberativo, más participativo, en la que cada revolucionario asumirá más su responsabilidad individual en ese magno proceso colectivo. Y es así no porque Fidel se retira de la jefatura del Estado, sino precisamente porque hacia ese nuevo tiempo ha estado preparando a los cubanos por cincuenta años, o más aún, las enseñanzas de ese genial maestro.
 Los crueles enemigos de este noble pueblo no entienden lo que aquí ocurre. Su naturaleza se lo impide. Vaticinan para los cubanos las hecatombes que siempre han augurado y que nunca se han cumplido, ni se cumplirán. Mientras ellos, la fauna más despreciable del planeta, causan calamidades en muchas tierras que han sido y son víctimas de sus atropellos e, inclusive, en contra de su propio pueblo. Tan desalmados son que todavía se atreven en proclamarse en el ejemplo a seguir...
  El camino siempre será difícil y requerirá del esfuerzo de todos, escribe Fidel en su mensaje. De todos, inclusive de él, que no se retira, que seguirá cumpliendo sus deberes de revolucionario sin par esta vez como él ha escogido, como un soldado de las ideas; soldado que siempre ha sido. (Palabras de Andres Gómez)

(*) El autor, periodista cubano radicado en Miami, es director de la revista Areíto y del sitio web Areítodigital. Es fundador además de la brigada de solidaridad Antonio Maceo.

El Gran Maestro sigue frente al tablero

 Mi viejo abuelo agarraba el radio National con botones amarillos entre sus manos llenas de callos y herrumbre de la fragua y del yunque y se iba solito al cuarto a oír los discursos. "A ese hombre hay que escucharlo..., ese hombre dice la verdad..., ese hombre lo sabe todo", me advertía, mientras yo, aún pequeño, trataba, sentado a su lado, de armar con dos cajitas de fósforos una carretica con volteo.
 La vida hizo que nunca olvidara las sabias palabras de aquel humilde hijo de españoles que llegó a Cuba detrás de una isleña, y tuvo como primer oficio el de herrero en el Ejército de Don Tomás Estrada Palma.
 "Fidel lo sabe todo", afirmaba una y otra vez. Y una y otra vez el líder de la Revolución ocupaba las tribunas y hablaba de la política internacional, del mundo "patas arriba", del imperialismo yanqui y de un sinfín de cosas, siempre interesantes y sustentadas en argumentos muy sólidos. Pero también hablaba de lo interno, hacia dentro, en una suerte de radiografía "a lo cubano" de la vida y los quehaceres, los trabajos y los malos hábitos, del esfuerzo hecho y por hacer, de los trabajadores y los vagos, de los que crean y de los que destruyen, de los honestos y de los delincuentes...
 Imposible olvidar su discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde advirtió que la Revolución estaba en peligro también por razones internas. Y lo dijo con la valentía que siempre le ha caracterizado, el mismo Fidel que sin titubeos se paró frente a los micrófonos, ante miles y miles de personas (y millones escuchando por la radio y la TV), y expresó en 1970 que no se cumpliría el compromiso de producir 10 millones de toneladas de azúcar.
 El mismo Fidel que alertó en Camagüey que un día podríamos amanecer y ya el mundo no tendría a la URSS unida ni existiría el campo socialista. El mismo que convenció al pueblo de que era mejor morir en el empeño de subsistir que entregar la sagrada tierra al enemigo, en medio de tantas carencias impuestas por las traiciones de quienes alguna vez se llamaron socialistas en Europa.
 Desde Panamá acaba de llegarme un mensaje. Un amigo de Cuba y de su Revolución, periodista por más señas, afirma que le molesta sobremanera que los grandes medios del mundo anuncien que Fidel ha renunciado, cuando no es cierto. ·Él jamás renunciará a luchar, a guiar a los pobres de este mundo", asegura, y a renglón seguido me explica que en su emisora -Radio Stereo, en el Departamento de Colón- leyó la Reflexión íntegramente y terminó con un "¡Viva Cuba! ¡Viva Fidel!".
 Porque muchos en el mundo seguirán necesitando sus enseñanzas, ahora más meditadas, más profundas aún, por razones obvias del tiempo.
Y nosotros, los cubanos, lo requeriremos mucho también.
 En su mensaje afirma: "Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez...".
 Frente al complejo tablero de escaques no habrá jamás otro mejor Gran Maestro que Fidel Castro, siempre en su empeño de indicarnos cuál es la mejor variante ante cada movida de nuestro eterno y jurado enemigo.

Fidel siempre estará

 A Cuba le ha tocado levantarse muchas veces. No sólo desde el polvo ensangrentado, sino desde la realidad misma. En esas batallas continúas siempre estuvo y estará nuestro Alejandro, montado en su Bucéfalo, con la espada en la mano y el pensar en los pueblos del mundo.
 Y para quienes dudan aún de la incomparable inteligencia y compromiso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, sirva este 19 de febrero como un ejemplo más de su vinculo con los inmortales guerreros de la Humanidad.
Ahora que decide marchar junto a su pueblo como "un soldado de las ideas", estará más cerca de que su gloria desborde a más de un grano de maíz.
 "La Revolución no es de un hombre, pertenece a millones de cubanos. Y sabemos que Fidel o Alejandro, como se nombraba en los tiempos de guerra, siempre cabalgará sobre su Bucéfalo en el Oriente, Centro y Occidente de Cuba", afirma la socióloga Lourdes Agramonte.
 Y es que el pueblo cubano recibe la noticia de la no aceptación por parte del Comandante en Jefe Fidel Castro de su cargo de Presidente de la República de Cuba como un reto y no una derrota. "Yo me formé con esta Revolución y desde mi percepción dialéctica de la vida creo que los procesos revolucionarios no pueden ser metafísicos. Por eso desde hoy admiro más al Comandante. Sólo su grandeza en el pensamiento puede darnos la oportunidad de continuar con su lucha. A él y a Cuba los jóvenes les prometemos ser fieles guardianes de nuestra Patria", manifiesta Yansulier Álvarez, un joven sureño, ante la pregunta de cómo asumió el reciente mensaje de Fidel.
 Otros con más fuerza y rodeados de sentimientos, afirman: "Lo siento mucho. Es el ídolo de los cubanos y de cientos de foráneos. Yo soy maestra y hoy he tenido que explicar cientos de veces a mis alumnos sobre su mensaje. Ellos no entienden mucho de política, pero tienen que estar informados como Fidel nos lo pidió. En sus manos pequeñas está la vigencia de la Revolución, por eso tienen que saber de todo y estar bien preparados”" asegura Yexenia Martí, quien se desempeña como profesora en una escuela primaria de Cienfuegos.
 Recuerdo ahora, con mejor nitidez, aquellos relatos que rememoraban el asalto al cuartel Moncada, el combate de Alegría de Pío, la entrada a La Habana del Ejército Rebelde, y cómo siempre vuelvo a sentir el relinchar de su Bucéfalo.
 "Yo pienso que él no renunció. Nos ha venido preparando para esta nueva batalla y si es su decisión, estaremos al frente. La historia vuelve retar a la infantería cubana", insiste Vladimir González.
 "La decisión estuvo muy acertada. Ya su estado de salud no le permitía continuar sus andares por toda la Isla. El camino sigue floreciendo hacia el socialismo. Creo que es el mejor maestro para enseñar a las nuevas generaciones", asegura Rudy Arce, boliviano que estudia Medicina en la Perla del Sur.
 Aunque muchos no pensaron que aquellas palabras tendrían un sustento, ha llegado la hora. Fidel alertó sobre la posibilidad de que cuando no tuviera las fuerzas necesarias para dirigir, cedería la Presidencia de Cuba. Es una realidad. "Los cubanos tienen el don de crecerse. Son capaces de afrontar cualquier tormenta. No creo que a pesar de que su máximo líder no esté al frente de Cuba, el proceso revolucionario sea incapaz de resistir y vencer. Su mayor virtud radica en la fortaleza de las ideas, eso nadie lo podrá cambiar", manifiesta Lilia Pachala, futura médica ecuatoriana.
 "A los pueblos se les reconoce por sus características étnicas y sociales. A los cubanos nos reconocen por el tesón y la entrega. Esta será otra página de la historia de nuestro país; confiemos en que Fidel, como siempre, tomó la decisión acertada", indica el obrero Larry Amandi.
 No como una despedida y sí como un paso a las nuevas generaciones, Fidel Castro anunció que continuará su lucha, esta vez en el plano de las ideas.
Sin embargo, Bucéfalo permanecerá listo para asistir a las batallas, porque Fidel, o Alejandro, estarán por siempre junto a la rebeldía de los pueblos.

Cuba no está de luto

 Las noticias de la mañana de este martes 19 de febrero no sorprendieron a los cubanos, porque como el mismo Fidel nos enseñara, este es un pueblo que está preparado para cualquier contingencia. Pero el enemigo subestima al líder de la Revolución cubana como mismo subestima a los pobladores de esta Isla. Tanto hablan de democracia que hasta olvidan que este es un asunto de los cubanos y es a nuestra gente a quien le incumbe lo que sucede dentro de Cuba.
Pero acá la calle continúa tan tranquila como ayer, ha hecho un día espléndido a pesar del invierno y el sol ha brillado más que de costumbre en complicidad con la Naturaleza, en señal de admiración.
 La gente ha ido al trabajo, a la escuela, al mercado y la noticia anunciada por el propio Fidel Castro de que: "Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario", no ha provocado otra reacción que no sea la de respeto a ese estadista que se ha mantenido de pie, como se dice en buen cubano, en cualquier circunstancia.
De modo que Cuba no está de luto, Cuba está de pie, del lado de Fidel Castro, el líder que encaneció su barba sí, pero haciendo justicia, repartiendo solidaridad, construyendo una sociedad distinta y enseñando a generaciones de cubanos a ser cultos, porque como dijo Martí, es el único modo de ser libres.

A la orden, soldado de las ideas!

 No por esperada quizás, la noticia deja de golpearnos el pecho. Nacimos -al menos yo- con usted al frente y siempre lo ha estado, en las buenas y en las malas, en las alegrías y en los peligros.
 Nos hicimos la idea que es de hierro, que jamás se enfermaría. Pero como para todo ser humano, el tiempo es el tiempo y los años son los años. Por supuesto que preferimos verle en la trinchera o en la tribuna, en el combate frontal contra los gendarmes del imperio. Preferimos verle en la Plaza el Primero de Mayo, levantando la mano y saludando al -su- pueblo. Preferimos verle en las marchas revolucionarias frente a la Oficina de Intereses, mirando con odio a ese recinto con ratas amaestradas y pagadas en y desde la Casa Blanca.
Pero la vida pasa. Y llegó para usted el momento del reposo, no del descanso, como advierte en la Reflexión que acabo de escuchar en la radio e hizo que viniera al teclado más temprano que de costumbre.
 A usted y a sus seguidores se lo debemos todo, sin edulcoraciones ni rimbombancias. Si hoy puedo escribir estas líneas es porque su obra social permitió que el nieto del herrero no estuviera aún frente a la fragua o dando golpes con una mandarria sobre el yunque para hacer herraduras. Como yo, hay cientos, miles, millones... Porque si Cuba es CUBA, así con mayúsculas, en cualquier parte del mundo, es fruto de su inteligencia, de su tesón, de su conducta, de su guía...
 Seguirá firme en otra trinchera, como advierte: la de las ideas. Más que nunca le necesitamos, porque la sociedad cubana -inteligente y sabia porque la Revolución que concibió e hizo se lo ha propiciado- hace preguntas y necesita respuestas. Son tiempos difíciles, pero dignos de ser vividos como afirmó una vez. Y el alcance de sus líneas escapa de la geografía del archipiélago. El mundo también sigue necesitándolo.
 No son los cargos ni los grados los que engrandecen a los seres humanos. Son las obras erigidas a su paso. Para usted "toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz". Porque es, genuinamente, grande. Ni siquiera los cargos y los grados dan autoridad. La autoridad se gana con el ejemplo, con el quehacer, con la sencillez, con el pensamiento límpido..., como usted ha sabido ganársela.
 Por todo eso, y por mucho más que me quedaría por decir, desde este humilde rinconcito cienfueguero, me paro en firme, levanto mi mano derecha a la altura de la frente como establece el saludo militar, y le digo en alta voz: ¡A la orden, soldado de las ideas!  

Mensaje del Comandante en Jefe

Mensaje del Comandante en Jefe

Queridos compatriotas: Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.
 Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.
Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.
Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.
 Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.
 Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación "no exenta de riesgos".
 Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer.
A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.
 En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.
 Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de 2007:
 "Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.
 "Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.
 "Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final".
Carta del 8 de enero de 2008:
 "...Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido".
 "Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz", reiteraba en aquella carta.
 Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.
Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.
 El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.
 No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título "Reflexiones del compañero Fidel" . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.

Gracias


Fidel Castro Ruz

Fidel Castro Ruz

18 de febrero de 2008

5 y 30 p.m

Sobresale Cienfuegos en evento sobre Género y Comunicación

Sobresale Cienfuegos en evento sobre Género y Comunicación

  La delegación de la provincia de Cienfuegos al evento regional "Género y Comunicación", efectuado en la ciudad de Santa Clara, fue la más sobresaliente entre las participantes, al obtener ocho reconocimientos de los 13 otorgados por los jurados de las cuatro comisiones que sesionaron.
  Asistieron también en esta ocasión, representantes de Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila.
  Los comunicadores cienfuegueros presentaron ocho ponencias y productos comunicativos con perspectiva de género. Ellos fueron: Iris Eduarte, de Radio Cruces; Onelia Chaveco, de la Corresponsalía de la Agencia de Información Nacional (AIN) en Cienfuegos; Ismari Barcia y Esperanza Díaz, del Telecentro Perlavisión; Bárbaro Cabeza, de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales; Marcia Silva, de la Emisora Radio Ciudad del Mar; y Mercedes Caro Nodarse, quien presentó el blog Evas Al Sur, dedicado al resaltar el quehacer de la mujer cienfueguera; Dagmara Barbieri y Ramón Barreras presentaron un trabajo en conjunto, estos tres últimos, periodistas del semanario CINCO de Septiembre.
  Herminia Rodríguez, funcionaria de la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en la clausura, efectuada en la Biblioteca José Martí de la ciudad del Che, reconoció la calidad de los materiales presentados, informó que eventos similares previo al Encuentro Iberoamericano se efectuarán próximamente en Las Tunas, Pinar del Río y Ciudad de La Habana, y elogió el interés manifestado por los comunicadores sobre los temas relacionados con el género.

El “Kikiri” de Cienfuegos

El “Kikiri” de Cienfuegos

  Como dicen los campesinos, no levanta dos cuartas del piso. Es delgadito, vivaracho, juguetón… Tiene el pelo “chino” y en su rostro sobresalen sus ojazos negros como azabaches. Al principio se presenta algo cortado, pero después que coge confianza…

   Cuenta su padre que la primera décima la dijo de manera espontánea antes de cumplir los tres años. La combinación métrica de diez versos octosílabos trataba de aprendérsela su hermano, algo mayor, para decirla en la escuela. Pero él sorprendió a todos: la repitió primero y completa. Un día aseguró en su casa que quería ser poeta, y de manera gradual las ha ido memorizando, sin saber aún leer ni escribir.

  Hoy forma parte del taller infantil de repentismo Luis Gómez, dirigido por el poeta y escritor Alberto Vega Falcón. Ha estado en parrandas y guateques, programas de radio y televisión, peñas, galas… Participó en la edición XVII del Festival del Caribe, en Santiago de Cuba, e integra el proyecto Al compás de las olas, guiado por la emprendedora Belkidia López.

  En una tarde veraniega conversamos con él, por supuesto, en el lenguaje que mejor conoce, el rimado.

  ¿Quién es Marquitos?

  -Atiéndanme, compañeros/ soy Marcos David Fernández/ entre los poetas grandes, / el Kikiri de Cisneros. / Por los rimados senderos/ ando desde que nací/ ahora que estoy aquí/ a cualquiera doy batalla/ y cuando mi verso estalla/ yo hago “kikiriquí”. /  Soy un niñito educado/ y como mi papá es poeta/ ya me enseñó la receta/ de hacer un verso rimado. / Por el camino trazado/ este niño crecerá/ un buen poeta él será/ y mecánico, también/ para que camine bien/ el carrito de papá.

  ¿Cómo empezaste?

  -El día en que yo nací/ con esta gracia montuna/ una guitarra en la cuna/ fue lo primero que vi. / La décima la sentí/ tan dulce como la miel/ y soy en este plantel/ si no me rompen el sueño/ el poeta más pequeño/ de la Parranda de Ariel.

  ¿Qué es la décima?

  -La décima es un corcel/ que anda suelta por el valle/ la décima es un detalle/ que se plasma en un papel. / La décima es un pincel/ que le da vida al camino, / la décima es como un trino/ en la voz del trovador, / la décima es la mejor/ amiga del campesino.

  ¿Cómo eres tú?

  -Yo soy un gallito fino/ que canta como un sinsonte/ en la espesura del monte/ echo a galopar mi trino. / Voy a seguir el camino/ tal vez como un cometa/ y si una rima me aprieta/ salgo rápido a su encuentro/ porque yo llevo por dentro/ el corazón de un poeta.

  ¿Dónde te gusta cantar?

  -Póngame una guayabera/ con un sombrero de guano/ y una guitarra en la mano/ pa’cantar la vida entera. / Yo voy a estar dondequiera/ en ciudades y potreros/ bajo soles y aguaceros/ donde el verso se levante/ y no habrá rival que aguante/ al Kikiri de Cisneros.

  ¿Quiénes te han apoyado?

  -Me hizo una guitarrita/ Fidelito, el artesano/ y el sombrerito de guano/ me lo regaló Veguita. / La guayabera bonita/ Belkidia me la mandó/ y mi papá me enseñó/ cuando cacé el primer verso/ a hablar con el Universo, / el resto, lo pongo yo.

  ¿Cuándo dijiste la primera rima?

  -Cuando tres años tenía/ ya comenzaba a rimar/ porque me puse a imitar/ a mi papá que lo hacía. / Me iba a la canturía/ con él y Vega Falcón/ y hoy dice la población/ que soy un Príncipe Enano/ cantando punto cubano/ en radio y televisión.

  ¿Con quienes improvisas?

  -Yo me atrevo a improvisar/ con los campeones de Cuba/ para que mi rima suba/ y que crezca mi cantar. / Canto a la gente, al palmar/ le canto al perro y al gato/ y al que le apriete el zapato/ que se deje de ilusión/ y se ajuste el cinturón/ que hay Kikiri para rato.

  ¿¡También te gustan las tonadas!?

  -Aunque soy un pequeñín/ yo sí quiero improvisar/ y a mi me gusta cantar/ la tonada Colorín. / Cuando estoy en el festín/ se me agita el corazón/ y con la improvisación/ me salta la rima inquieta/ porque voy a ser un poeta/ como “Veguita” Falcón.

  ¿Le has cantado a Cienfuegos?

  -Cienfuegos cuánto te admiro/ ciudad de azulino manto/ desde que nací te canto/ con mi corazón guajiro. / Me tomas cada suspiro/ cerca de tu litoral/ y tu talla universal/ aumenta cada segundo/ desde que para el mundo/ eres Patrimonio Cultural.

  ¿Comenzaste el preescolar?

  -Guardé el trompo y la escopeta/ la carriola y el balón/ y tomé con emoción/ el lápiz y la libreta. / Me puse la pañoleta/ y el uniforme escolar/ me tengo que levantar/ cada día bien temprano/ pues soy un niño cubano/ que va a la escuela a estudiar.

  ¿Y llegará la lista a cien?

  -Desde que era más pequeño/ con sombrero y guayabera/ en la Perla cienfueguera/ lleno con rimas el sueño. / Voy  a cumplir con mi empeño/ de ser un buen repentista/ y para aumentar la lista/ de décimas, llego a cien/ para que la escriba bien/ Barreras, el periodista. (Ramón Barreras)

 


  

 

 

 

 

 

Una cubana nacida en el extranjero

Una cubana nacida en el extranjero

  Aún cuando los pies todavía se le enredan al bailar casino y su acento es el propio de alguien nacido en otra geografía, Paola asegura tener razones sobradas para sentirse cubana ciento por ciento. Esa condición le viene quizás por la herencia del abuelo, quien allá desde Honduras escuchaba en su radio de onda corta todos los discursos del presidente cubano Fidel Castro.
  En ese ambiente creció y se hizo una joven de bien. Para ella la palabra crecer es sinónimo de formarse como médico.
  "Mi padre quería que estudiara Derecho, porque en mi país hace falta justicia. Después maestra, pues la educación está muy limitada allí. Pero yo quise ser médico, ellos también son imprescindibles", sentencia Paola María Cubero Amador al iniciar el diálogo.
  "Yo quiero que los pacientes vean en mí una persona en quien confiar. Nunca un medio que obstaculice su cura. Ni un modo de que otros se enriquezcan. En mi país la salud es una mercancía", cuenta con una rapidez extraordinaria, como si las ideas se le fueran a escapar.
  Respira y vuelve a retomar el hilo de la conversación. Ahora enfoca sus palabras al pasado. Su rostro parece trastocar sentimientos y aunque muchas sonrisas afloren, la nostalgia se asoma una y otra vez.
  "Cuando me otorgaron la beca en Honduras para estudiar Medicina en Cuba muchos dijeron cosas horribles. Por ejemplo, que veníamos a cortar caña y que los cubanos solo tenían para comer papas hervidas con sal. A pesar de todos los rumores, mi vocación por la profesión no me hizo dudar en viajar hasta este país.
  "Nosotros vinimos casi escondidos para acá, porque allá el gobierno no nos quería dejar venir. Incluso, una vez graduados puede que tengamos problemas al trabajar, pero el futuro lo tendremos que hacer nosotros".
  En ese entonces, Paola estudiaba inglés y su padre insistía en verla crecer. Con miedos e inquietudes, propios de una joven de solo 17 años, iniciaba una profesión que al decir de muchos requiere, además de mucha vocación y amor, una sensibilidad extrema en tanto resulta una lidia cotidiana entre la vida y la muerte.
  "Mi pasado lo veo en mi patria, junto a mi padre y familia. Desespera en mi interior por tantas cosas que no podía realizar. Más pequeña y menos independiente”.
Los ojos rasgados y las facciones de la cara delatan su ascendencia centroamericana, aún cuando incluye en sus relatos algunas que otras frases enteramente cubanas.
  "En La Habana estuve cuatro meses recibiendo la preparatoria inicial y después nos incorporamos al nuevo proyecto de las casas de familia. No entendíamos, pues nos parecía extraño que una familia acogiera a personas desconocidas en sus propios hogares. Ahí comencé a descubrir los valores de los cubanos.
  "Las diferencias siempre van a existir. Pero lo que yo he compartido en Cuba me demuestra cuánto tienen que aprender de su humanismo y solidaridad los demás países de Latinoamérica".
  Hace una pausa y comienza a evocar los recuerdos de su niñez en Honduras, donde la indigencia trastoca sus más firmes conceptos de igualdad. El tiempo parece detenerse ante su mirada fija. Momento propicio para preguntar por su presente.
  "Está en las calles de Cienfuegos, junto a Luisa y los demás de la casa donde vivo.  También en la policlínica y en el hospital, donde suelo hacer guardias con mis tutores.   En cada asignatura por vencer. Todas mis fuerzas las entrego al estudio, porque prometí ser un buen médico".
  Y al estilo de una cubana reyoya dice: "No se pueden quemar etapas en la vida". Entonces sonríe y apunta: "Sabes, me gradué de peluquera en un curso que ofreció la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y ya pelo en la casa a José, Jesusito...".
Uno de los principales logros de la formación de médicos latinoamericanos en Cuba consiste en su vínculo directo con la realidad cubana y la práctica de sus conocimientos en las diferentes Áreas de Salud. Además del intercambio cultural que implica tal proyecto.
  "Nosotros compartimos las mismas costumbres de ustedes. También las mismas carencias, pero nos damos cuenta de la extraordinaria suerte que tienen. Aquí no hay indigencia como en Honduras, tampoco altos niveles de drogadicción ni violencia. Las mujeres, por ejemplo, tienen un espacio en la sociedad y son muy competentes.
  "Admiro del Comandante en Jefe su capacidad para dirigir a un pueblo tan culto y educado. Los cubanos saben de leyes, geografía, economía, política… están al tanto de todo. Comparten lo que tienen, no lo que les sobra. Por eso creo que no todos en el mundo pueden ser cubanos".
  Al referirse a sus estudios de Medicina un gesto de alegría complementa sus primeras palabras. "Aquí te enseñan a razonar sólo, a ser autodidacta. A los profesores les gusta que los alumnos participen en clases y que la polémica sea la que guíe el proceso de aprendizaje. Es diferente porque sus materias están muy actualizadas".
  Enfrascada en sus estudios, Paola escucha de vez en cuando a Luisa que desde la cocina le insiste en que se "le van a quemar los cables, de tanto estudiar". Pero ella siempre se las ingenia para esquivar los regaños y continuar su faena.
  "Ahora soy más responsable y autodidacta. Eso se lo debo a Cuba. La manera en que he crecido sorprende, incluso, a mis padres. Ahora me encuentran menos tímida, más madura y escandalosa. Eso es porque ustedes son personas muy alegres y me lo han trasmitido".
  Al filosofar sobre el futuro Paola María solo alcanza a puntualizar: "Seré un buen médico. Especialista en Oncología o Cuidados Intensivos, pero al estilo cubano. También veo mis maletas listas para viajar a Cuba, pues la familia de Luisa tienen que conocer a mis hijos".
  Cuando el bailar casino no sea ya una asignatura pendiente y el título un reto al mejoramiento y la superación médica constantes, Paola tendrá todavía un camino largo por recorrer. Pero siempre, a cualquier lugar donde la vida la destine llevara su boleto de presentación: "soy una cubana nacida en el extranjero".

Violencia en el siglo XXI

Violencia en el siglo XXI

  La violencia de género es quizás una de las que más perdura en el mundo moderno. En Cuba a pesar de los avanzados programas educacionales de la Revolución y de todas las ventajas alcanzadas, todavía existen mujeres que se ven limitadas de trabajar, estudiar y participar en actividades sociales por prohibición expresa de sus esposos.
  De ahí que un grupo multidisciplinario, con el auspicio del Ministerio de Salud Pública, implemente en
Cienfuegos un nuevo programa de atención a las féminas, en el que resalta como novedad la creación por vez primera de un servicio de consejería anónima por vía telefónica o cara a cara, con la facilidad de poder intercambiar con diferentes especialistas sobre el tema.
  También, la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia reordenará sus consultas e incluirá en ellas a abogados, psicólogos, trabajadoras sociales, activistas de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y otros sectores de la sociedad cubana. ¿Objetivo? Incrementar la información sobre los derechos de la mujer.
  "La verdadera raíz de la violencia está en el ejercicio del poder dentro de la pareja. Aún permanece la educación patriarcal en la formación de los nuevos miembros de las familias. Todavía se educan diferentes a los niños y las niñas. La desigualdad entre el hombre y las féminas está vigente en el siglo XXI", asegura Laura López Angulo, Máster en Psicología de la Salud.
  Las investigaciones señalan que la violencia conyugal es la más frecuente en el medio intrafamiliar. Constituye una problemática tan extendida como oculta. En la mayoría de los casos, sólo las victimas recurren a las autoridades o centros hospitalarios cuando las agresiones superan los niveles de tolerancia.
  Al decir de Laura López, la violencia se manifiesta a través de un ciclo. La primera fase comienza con amenazas verbales y humillaciones. Después hay una acumulación de tensiones y la violencia física entra a protagonizar la escena familiar. A esta etapa le sigue un período de calma, donde las féminas retiran todos los deseos de denuncias, sin saber que pronto volverán los maltratos y agresiones, pero esta vez con más fuerza.
  El alcoholismo, la drogadicción y los trastornos psicológicos podrían ser los factores que más influyen en comportamientos violentos. Aunque en el caso particular de Cuba, el fenómeno está asociado a conductas machistas y patriarcales.
  Sin dudas la violencia de género incluye una limitación constante de los más elementales derechos. Pero son las mujeres las primeras que, concientes de sus potestades, tienen que dar el no definitivo a la agresión física, mental y económica.  El reto sigue en pie.
(Zulariam PÉREZ MARTÍ)

Celia Sánchez Manduley: Flores de pueblo para una flor

Celia Sánchez Manduley: Flores de pueblo para una flor

 A quien dejó una huella inolvidable en todo el país, a la heroína de la Sierra y del Llano, a Celia Sánchez Manduley, le fueron dedicadas centenares de flores en el monumento a su memoria inaugurado el 11 de enero de 1985, en una de sus obras más queridas, el Parque Lenin.
 
  Gladiolos, orquídeas y mariposas no faltan hoy ante su monumento. Por su historia repleta de hazañas, héroes y heroínas, el pueblo cubano tributa especial cariño a Celia Sánchez Manduley, quien trabajó de 1957 a 1980 al lado de Fidel Castro, uno de los principales líderes revolucionarios del planeta.   Nació en el oriental poblado de Media Luna, perteneciente a la provincia de Granma, el 9 de mayo de 1920, y la recibieron truenos, aguaceros, frutas, flores, brisas marinas, sol intenso y el arrullo incesante de un río que baja de la Sierra Maestra.   Encabezada por el padre médico, historiador, arqueólogo y político, la familia le llenó la vida de alegría, modestia, sencillez, dulzura, firmeza de carácter, patriotismo y amor desbordado hacia los niños, la naturaleza y todo lo bello. Inteligencia, valor, carisma y pensamiento agudo, llevaron a Celia a fomentar una organización revolucionaria en la ciudad de Manzanillo y sus alrededores, para luchar contra la tiranía pronorteamericana de Fulgencio Batista.   También la condujeron a sobresalir en la lucha popular por la liberación de Fidel Castro y demás sobrevivientes de los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y a entregarse de cuerpo y alma al Movimiento Revolucionario 26 de Julio.   Fue la principal organizadora de la red de obreros y campesinos que ayudaron a salvar una parte considerable de los expedicionarios del yate Granma, para reiniciar la lucha armada en lugares intrincados de la Sierra Maestra. Resultó, asimismo, la primera mujer incorporada al Ejército Rebelde y una verdadera madre para los guerrilleros, cuyas preocupaciones atendía con esmero y delicadeza.   Salvó incontables documentos de valor histórico, y su visión alegre y cubana quedó plasmada en escuelas, hospitales, industrias, museos y otras muchas obras. A partir de 1959, Celia dirigió el traslado de centenares de muchachos del campo a escuelas de la capital y los atendió constante y detalladamente.   Armando Hart, uno de sus camaradas de lucha, la calificó como La flor más autóctona de la Revolución Cubana.   El historiador Eusebio Leal afirmó que ella fue siempre la luz para Fidel, y sobresalió en una generación inmortal como celosa custodia de la memoria, la asistente firme y callada, la mujer de fina y delicada inteligencia, de carácter fuerte, sencilla, dulce y afable.   Este 11 de enero se cumplirá un año mas del deceso de Celia, 28 en total, manantial de virtudes que baja del Pico Turquino, donde ella y su padre colocaron en 1953, cuando se hacía más oscura la noche neocolonial, un busto del Héroe Nacional José Martí.