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Evas al Sur: blog de la mujer cienfueguera

Paseo del Prado:Orla de Perla guarnecida

Paseo del Prado:Orla de Perla guarnecida

La calle busca el mar y asciende las nubes. Testigo de un quehacer citadino de opulencias, la franja se percibe como un todo único y trasluce la distinción de una ciudad insigne.
Hoy, el Prado más largo del país, ayer, un sendero longitudinal que unía la Península de La Majagua a los terrenos de la otrora Fernandina de Jagua y desde siempre el eje vial más importante, jerarca en la trama urbana de la Perla del Sur.
Un halago al gobernador Francisco Dionisio Vives motivó la primera denominación. Al apelativo de Paseo de Vives sucedieron el de Paseo de la Independencia y Paseo de la Reina Isabel II y fue a partir de 1913 que se llamó Paseo del Prado.
El extenso acceso peatonal fue creciendo con secciones divididas para el paso vehicular, hasta ocupar doce cuadras, símbolos del halo señorial de esta ciudad del centro sur de Cuba, Patrimonio de la Humanidad.
En sus 256 inmuebles se aprecia la diversidad funcional de una urbe dinámica y el 78 por ciento de estas viviendas pertenecen al siglo XX, de mayor quehacer constructivo, con predominio absoluto de portales, soportes de columnas, frisos, pretiles, celosías, lucetas de opalina, balaústres y recuadros.
El Paseo del Prado, o calle 37, como se le dice desde 1960 es escenario de la vida cultural y exponente de la tipicidad arquitectónica de Cienfuegos, en él se encuentran el antiguo Liceo, hoy Biblioteca Provincial y el Obispado, así como el añejado Edificio de los Leones.
Ocho monumentos perpetúan la memoria histórica de la Ciudad del mar en este corredor, cuyos trabajos de conservación, iniciados hace dos décadas, por Empresa Municipal Inversionista de la Vivienda, y los Servicios Comunales para las vías posibilitaron la declaración de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Hoy 18 de abril, fecha escogida por la UNESCO para celebrar el Día Internacional de los Monumentos se le otorga al Paseo del Prado el Premio de Conservación, en la quinta edición del certamen, otro paso en su consolidación como sello distintivo de la ciudad.

LABOR LLEVADA A CABO PARA SU CONSERVACIÓN

El Paseo del Prado, de aproximadamente 2 Km de extensión se comporta como la columna vertebral de la ciudad, con su paseo peatonal al centro y bordeado por dos vías vehiculares, constituye el centro de la ciudad por excelencia, permite el acceso al Centro Histórico y se prolonga hacia el malecón que rodea parte de la bahía, con más de 900 metros, pivote urbano entre su zona tradicional y Punta Gorda, área residencial donde están presentes, valiosos ejemplos de la arquitectura racionalista e hitos del eclecticismo cienfueguero, enmarcados por un mundo de vegetación y su inmensa bahía; espacio altamente cualificado por su mobiliario urbano y tratamiento del área verde.
Su perfecto trazado, se ve cualificado por los monumentales edificios símbolos, con portales y columnares clásicos que lo envuelven, consolidándose a través de 186 años como la muestra palpable de la cultura material heredada, convirtiéndose por derecho propio en símbolo identitario del pueblo cienfueguero.
Por todo lo que representa el Paseo del Prado, se ha definido la política de su preservación anual, con un carácter priorizado, sistemático y de excelencia, sello cimero del amor por la ciudad y su historia.
La historia de la ciudad nos habla de las diferentes intervenciones que ha enfrentado este excepcional espacio público, llegando a la realizada en 1960 que definió la imagen -en lo fundamental- que hemos heredado.
Después de 1961 fue motivo de atención para preservar los valores del Paseo y de las edificaciones del entorno; en 1987 y con motivo de la celebración del XXX Aniversario de la sublevación del 5 de Septiembre de 1957 se lleva a cabo la restauración integral del Paseo del Prado bajo la asesoría técnica del Equipo de Monumentos, donde se logra devolver el esplendor del mismo, nuevas áreas verdes con su arbolado; mantenimiento y restitución de pavimentos y de mobiliario urbano. También en este mismo año se rescataron inmuebles de valor y otros con altos valores patrimoniales fueron conservados, entregándose a la ciudad un espacio cualificado y lleno de vitalidad.

 A partir de esta fecha anualmente se le ha dado atención a cada componente del Paseo y su entorno, incrementando su esplendor. En 1991 para el 172 Aniversario de la Fundación de la Ciudad, se interviene nuevamente, en esta ocasión se restauran todas los Monumentos Conmemorativos, farolas, áreas verdes y mobiliario urbano, así como la restauración en extensión del entorno que incluyó trabajos de albañilería, carpintería, rescate de molduras, balaustres y celosías, eliminación de vegetación parásita, iluminación, impermeabilización de cubiertas, se logró el rescate del tratamiento pictórico original que caracterizó a cada inmueble a todo lo largo de los 600 metros que protegen al Paseo, realizándose una investigación documental y de campo de la gama de colores empleados y su nueva aplicación, esta acción fue como devolverle al Paseo y a la ciudad la imagen que había hecho trascender y que le pertenecía por derecho propio, estrategia que sirvió de directriz al rescate posterior del resto del Centro Histórico.
Durante cada año del siglo XX, fue motivo de atención y de una conservación sistemática que permitió preservar esta bella imagen.
El conservar esta columna vertebral de este asentamiento, que apoyada por sus valores ambientales y sus inmuebles de valor constructivo y tipológico al contar con un portal público corrido en toda su extensión que representa una verdadera galería techada que desde el punto de vista urbanístico refuerza su carácter como área de intercambio social por excelencia y elemento distribuidor del tránsito vial y peatonal de la ciudad, se ha convertido en un compromiso de cada habitante de esta ciudad, del gobierno del territorio y del país. Su ubicación estratégica dentro del Centro Histórico Urbano declarado Monumento Nacional en 1995 por Resolución No. 122, de la Comisión Nacional de Monumentos, siendo la única ciudad cubana fundada en el siglo XIX, que ostenta esa categoría; además declarado por Decisión 29 COM 8B.53. del 15 de julio del 2005, Patrimonio Cultural de la Humanidad, lo convierten en un reto para el pueblo cienfueguero y en una labor diaria de atención, preservación, conservación y un reto para cuidar y enriquecer aún más este inmenso y promisorio legado histórico que nos pertenece a todo el universo.

Palacio de Valle: Mansión que mira al mar

Palacio de Valle: Mansión que mira al mar

 En la última década del siglo XIX, el comerciante español Celestino Caces fabricó una casa en la Avenida 0 entre las calles 35 y 37, en Punta Gorda, conocida como la "Quinta Morisca"; cuando se retiró de los negocios la vendió a Alejandro Suero Balbín.

Unos años después, la dio como regalo de bodas a su hija Amparo cuando contrajo nupcias con el acaudalado comerciante Acisclo del Valle Blanco; allí fijaron su residencia y completaron, en 1917, la ampliación del suntuoso edificio, conocido hoy como 2palacio de Valle".

Fue diseñado por el arquitecto cienfueguero Pablo Donato Carbonell y su construcción fue dirigida por el ingeniero civil italiano Alfredo Colli Fanconetti.Al costo de un millón y medio de pesos se levantó esta magnífica edificación ecléctica; en ella trabajaron artesanos franceses, italianos, árabes y cubanos.Se importaron de España, Italia y Estados Unidos los materiales como el mármol, alabastro, bronce, cristal y cerámica, excepto las maderas preciosas, que son del país.La planta central consta de un vestíbulo gótico-primitivo, un salón comedor de influencia mudéjar, una sala de música y juego Luis XVI y otra de visitas, estilo Imperio, con el artesonado en oro. Ocho dormitorios, además de dos salones, uno de estar y otro de estudio tiene el piso superior, al que se accede por una majestuosa escalera de mármol.El edificio remata con tres torres: una, gótico-romana, otra india y la tercera, un minorete de estilo árabe, además de una glorieta en la plataforma del techo.Las iniciales de su dueño aparecen entrelazadas en el piso de cerámica en artístico monograma; algunas columnas interiores y exteriores recuerdan la mezquita de Córdoba, en España.El Palacio, ejemplo de la opulenta burguesía de la época, muestra la aplicación y utilización de técnicas constructivas y de las artes aplicadas a la construcción, de carácter extranjerizante, introducidos a principios de siglo.

Es uno de los símbolos de la ciudad de Cienfuegos por sus valores arquitectónicos, históricos y ambientales, además de su relación con la bahía y el Hotel Jagua.


 Un palacio que mira al mar 

 

Como escapado de un cuento de las Mil y una noches, enclavado en la zona de Punta Gorda, mirando siempre al mar con sus aires árabes, está el Palacio de Valle, una de las más bellas edificaciones de Cuba.  Como si se tratara de una especie de guardián del encanto de la Bahía de Cienfuegos, con una significativa variedad de estilos entre los que predomina el mudéjar, El Palacio de Valle constituye una verdadera riqueza arquitectónica de la Perla del Sur, como se le llama a la ciudad de Cienfuegos.  Su nombre proviene del acaudalado Acisclo Valle Blanco, quien invirtió un millón y medio de pesos en esta magnífica edificación ecléctica cuyo diseño es fruto del ingenio creativo del arquitecto cienfueguero Pablo Donato Carbonell, y su construcción se inició en 1913 para ser concluida cuatro años después, siempre bajo la certera dirección del arquitecto e ingeniero civil italiano Alfredo Colli. Para ello se importaron de España, Italia y Estados Unidos materiales como el mármol, alabastro, bronce, cristal y cerámica, excepto las maderas preciosas, que son cubanas.  El Palacio de Valle constituye una muestra ejemplar, singular testimonio, de la utilización y aplicación de determinadas  técnicas constructivas y decorativas  extranjerizantes introducidas en Cuba en el siglo XX y es ejemplo de la opulenta burguesía de la época.  En la última década del siglo XIX, un comerciante español llamado Celestino Caces fabricó una casa en Punta Gorda, conocida como la Quinta Morisca. Cuando este hombre se retiró de los negocios se la vendió a otro negociante, Alejandro Suero Balbín, quien luego, se la regaló a su hija al contraer nupcias con el acaudalado comerciante Acisclo del Valle Blanco; estos fijaron allí su residencia y completaron, en 1917, la construcción del suntuoso Palacio de Valle.  Para la creación de tal joya ecléctica se solicitó la participación de artesanos franceses, árabes, italianos y cubanos. Su planta central posee un vestíbulo de estilo gótico-primitivo, un salón comedor de influencia mudéjar, una sala de música y juego estilo Luis XVI y otra de visitas, con el artesonado en oro, de estilo Imperio, sus columnas interiores y exteriores recuerdan la mezquita de Córdoba, en España.  Algunas de las ocho habitaciones del piso superior al que se accede por una majestuosa escalera de mármol, donde se hallan un salón de estar y otro de estudios, son de estilo veneciano.   El edificio está rematado por tres torres: una de influencia gótico-románica que representa la fuerza. La segunda, de estilo indio, recrea el Taj Mahal como símbolo del amor, y la tercera, un minarete árabe, representa la religión.   En la plataforma del techo encontramos una glorieta barroca que mira hacia la azulada bahía cienfueguera.  Se sabe que en los años cincuenta, una compañía inversionista compró los terrenos donde está situado el palacio, con la intención de convertirlo en un jugoso casino de juego en las inmediaciones del Hotel Jagua, pero el triunfo de la Revolución frustró sus planes.  En nuestros días el Palacio de Valle constituye uno de los símbolos de la ciudad por sus valores histórico-arquitectónicos y ambientales, además de por su relación con la hermosa Bahía y el Hotel Jagua. Allí se realizan importantes actividades culturales, es muy visitado por los  turistas  y se puede degustar los exquisitos mariscos que se ofrecen en su restaurante.  Su reconocida belleza y su conservación sostenida han hecho del Palacio de Valle una de las cartas de presentación de  la ciudad de Cienfuegos y fue declarado Monumento Local desde 1990.

 

Castillo Jagua: La más vieja joya arquitectónica de la región central de Cuba

Castillo Jagua: La más vieja joya arquitectónica de la región central de Cuba

  El Castillo Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua, fortaleza militar colonial, se encuentra situada en una roca en el canal de entrada de la bahía de Cienfuegos a 25 m de altura sobre el nivel del mar. Geográficamente ocupa la margen occidental del canal de entrada de la bahía, frente a la playa de Pasacaballos.
  Es la más vieja joya arquitectónica de la región central de Cuba de carácter militar. Esta fortaleza formó parte de la cadena de sistemas defensivos que se levantaron en las colonias españolas de América entre los siglos XVI al XIX, para mantener sus dominios de Ultramar ante el peligro inminente de otras ricas potencias europeas. Durante estos primeros siglos en que se construyó el sistema defensivo de la Isla, el puerto de Jagua, llamado también “el gran puerto de las Américas” por su vasta extensión, se mantenía olvidado por las autoridades coloniales. Este magnífico puerto había sido visitado por marinos y colonizadores desde la época del descubrimiento y conquista, y la historia recoge los nombres y fechas en que personalidades históricas estuvieron en este puerto, donde pudieron apreciar la belleza y seguridad de sus costas.
El Puerto de Jagua, por su magnífica situación geográfica y las excelentes condiciones existentes, muy abundante en pesca, rodeado de terrenos fértiles y gran bosque de maderas preciosas, fue motivo poderoso para que se convirtiera durante años en refugio de esos “Demonios de los Mares”, como se les llamaba a los piratas, corsarios y filibusteros que infectaban las costas de Cuba.
  Todas estas incursiones fueron haciendo que poco a poco y de forma ascendente tomara auge y desarrollo esta zona. Estas razones dieron comienzo a la preocupación de las autoridades coloniales y fueron surgiendo inquietudes e intentos de fortificación, ya que Jagua constituía el centro de las actividades de toda la comarca y por donde se escapaba gran parte de la riqueza, burlando sus habitantes, mediante el comercio de contrabando, la política restrictiva impuesta por la corona a través del monopolio comercial.
  Hacia 1733, fue enviado al Puerto de Jagua al ingeniero francés, al Servicio de la corona Don José Tantete Duvillier, el cual quedó encargado de levantar la fortaleza, cuyos cimientos se piensa fueron construidos por Caballero y Elvira. Tantete dejó terminada la Fortaleza en 1745.
  Los materiales empleados para la construcción fueron tomados de la misma zona, maderas duras, arcilla, piedras calizas, piedras de cantería obtenidos a pocos metros de la parte sur de la fortaleza, del sitio conocido como Caletón de Lora.
  El edificio enclavado en una roca al estilo del sistema del ingeniero francés Vaguan, donde se combinan la relación entre su forma, el paisaje y las características topográficas del lugar,  es una obra de cantería rodeada por altos y gruesos muros, guarda un foso salvado por un puente levadizo. Su forma es rectangular, tiene el lado izquierdo quebrado como un martillo y mide exteriormente 90 varas de largo por 60 de ancho, incluyendo fosos y muros.
  Posee elementos arquitectónicos pertenecientes al arte románico, los arcos laterales resistiendo el peso de la bóveda, muros densos y los pilares sostenedores. En el interior siempre se siente una temperatura fresca con un porcentaje alto de humedad, siendo esto constante por lo ancho de sus paredes y el material del que están confeccionadas.
  El Castillo fue artillado con diez cañones, en esta forma: cuatro cañones de 18 libras, en la explanada superior, cuatro cañones de 24 libras y dos de 8 libras en la explanada inferior.
  Al concluirse, fue la tercera Fortaleza de la Isla de Cuba en importancia, superándola solamente el Castillo del Morro de La Habana y el Castillo del Morro de Santiago de Cuba.
 Se designó como patrona del mismo a la Virgen Nuestra Señora de los Ángeles, dándosele oficialmente el nombre de “Castillo de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua”, por su estilo arquitectónico y en honor a su Santa patrona y por ser Jagua el nombre aborigen de la comarca, cuyo significado es principio, fuente, riqueza, manantial.
  Durante muchos años nuestro gobierno revolucionario no pudo llevar a cabo la labor importante de restaurar esta majestuosa obra arquitectónica colonial. Es en el año 1989 que comienzan a realizarse los trabajos reconstructivos.  El 23 de mayo de 1998 queda concluida la restauración de la Fortaleza, quedando inaugurado en la misma un Museo Polivalente, con seis salas de exposición permanente y una transitoria, un servicio gastronómico (Restaurante  Bar) en el patio central y otras áreas de servicio y recreación donde predomina su vocación cultural. El programa de restauración total tuvo en cuenta el rescate en el entorno incluyendo la imagen que originalmente tenía el poblado vecino.
  Sus salones de exposición reflejan la historia del inmueble como fortaleza militar colonial, así como su vínculo estrecho con la fundación y desarrollo de nuestra ciudad, ya que al dominar el Castillo el estrecho canal de la bahía de Jagua, defendió también la primitiva colonia Fernandina de Jagua. El inmueble es exponente importante del Patrimonio Cultural Cienfueguero, al ser la edificación más antigua de la región y  figura en nuestros símbolos locales


 

El lenguaje del abanico

Totalmente perdido en la época actual, como medio de comunicación o de flirteo, el rico lenguaje del abanico, jugó un importante papel en la relaciones humanas y más concretamente en el flirteo entre las mujeres y los hombres, donde éstas expresaban sus deseos, por medio de este precioso complemento. Vamos a recordar alguna de sus más curiosas "posturas" y su significado.

 Historia del abanico 

La historia del abanico no es tan remota como se podría pensar en un principio. Algo tan simple como abanicarse con los más diversos materiales (plumas, hojas ...) no dió lugar al abanico hasta una relativa reciente creación. Aunque existían elementos para "airearse" el abanico de cierre y varillas se remonta apenas a 5 siglos atrás. Existían elementos simples, como el conocido paipai de una sola hoja rígida con un mango o empuñadura, y de gran variedad en formas y tamaños.

Se cree que por el siglo XV entre los años 1.400 a 1.425 los abanicos llegaron a China desde Corea. Los grandes "viajeros" los trajeron a Portugal, España e Italia (cuna de los mayores descubridores del planeta). Aunque según recientes estudios se cree que los primeros abanicos plegables fueron introducidos en Europa por los Jesuítas. Catalina de Médicis los introdujo en Francia. En la corte de Enrique III, tomando como ejemplo el Rey que los utilizaba se hicieron muy populares.

Pero la época de máximo esplendor fué durante los reinados de Luis XIV y Luis XV, en donde eran complemento indispensable en el vestuario de una gran señora. Se utilizaban materiales de auténtico lujo, como piedras preciosas, tafetán de Florencia (las telas italianas eran consideradas las más lujosas del mundo), oro y metales preciosos, etc. En el siglo XVII hacen su aparición en Inglaterra, pero el varillaje estaba sujeto a un mango rígido. Eran de gran tamaño, y adornados con motivos diversos, pintados por artistas de renombre.

En la actualidad, el abanico ha pasado a ser un mero complemento, muy poco utilizado. Aunque podemos relatar cientos de casos en la historia en las que aparece el abanico, este tuvo su gran época de esplendor como vehículo de un lenguaje invisible y cifrado con el que se podían expresar sentimientos e incluso se podían pasar contraseñas con la más variada finalidad. Aunque existe una compleja terminología, conocida como campiología para estudiar el lenguaje del abanico en función de la orientación del abanico y la forma de sujetarlo, nosotros vamos a dar las posiciones que eran más conocidas, sin adentrarnos en complejos estudios sobre el tema.

 

1. Abanicarse rápidamente. Te amo con intensidad.

2. Abanicarse lentamente. Abanicarse de forma pausada, significa soy una señora casada y me eres indiferente. También si se abre y cierra muy despacio significa esto.

3. Cerrar despacio. Este cierre significa un "Sí". Si se abre y cierra rápidamente significa, "Cuidado, estoy comprometida".

4. Cerrar rápido. Cerrarlo de forma rápida y airada significa un "No".

5. Caer el abanico. Dejar caer el abanico significa: te pertenezco.

6. Levantar los cabellos. Si levanta los cabellos o se mueve el flequillo con el abanico significa que piensa en ti, que no te olvida.

7. Contar varillas. Si cuenta las varillas del abanico o pasa los dedos por ellas quiere decir que quiere hablar con nosotros.

8. Cubrirse del sol. Significa que eres feo, que no la gustas.

9. Apoyarlo sobre la mejilla. Si es sobre la mejilla derecha significa "Si". Sobre la mejilla izquierda es "No".

10. Prestar el abanico. Si presta el abanico a su acompañante, malos presagios. Si se lo da a su madre, quiere decir "Te despido, se acabó".

11. Dar un golpe. Un golpe con el abanico sobre un objeto, significa impaciencia.

12. Sujetar con las dos manos. Si sujeta el abanico abierto con las dos manos, significa "es mejor que me olvides".

14. Cubrirse los ojos. Con el abanico abierto, significa "Te quiero". Si se cubre el rostro puede significar "Cuidado, nos vigilan.

15. Pasarlo por los ojos. Si se pasa el abanico por los ojos significa, Lo siento. Si cierra el abanico tocándose los ojos quiere decir, "Cuando te puedo ver".

16. Abrir el abanico y mostrarlo. Significa, "Puedes esperarme".

17. Cubrirse la cara. Cubrirse la cara con el abanico abierto, significa: Sígueme cuando me vaya.

18. A medio abrir. Apoyar el abanico a medio abrir sobre los labios quiere decir "Puede besarme".

19. Apoyar los labios. Si apoya los labios sobre el abanico o sus padrones, significa desconfianza, "No me fío".
>20. Pasarlo por la mejilla. Significa, "Soy casada".

21. Deslizarlo sobre los ojos. Significa: "Vete, por favor".

22. Mano izquierda. Llevarlo en la mano izquierda quiere decir: "Deseo conocerte". Moverlo con la mano izquierda significa: "Nos observan".

23. Mano derecha. Llevarlo o moverlo con la mano derecha, significa: "Amo a otro".

24. Pasarlo de una mano a otra. Significa, "Estás flirteando con otra" o "Eres un atrevido".

25. Girarlo con la mano derecha. Significa: "No me gustas".

26. Tocar la palma de la mano. Quiere decir: "Estoy pensando si te quiero".

27. Sobre el corazón. Apoyar el abanico abierto sobre el corazón o el pecho, quiere decir: "Te amo" o "Sufro por tu amor".

28. Darse en la mano izquierda. Darse un golpe con el abanico cerrado en la mano izquierda significa "Ámame".

29. Mirar dibujos. Mirar los dibujos del abanico, quiere decir: "Me gustas mucho".

30. Bajarlo a la altura del pecho. Significa: "Podemos ser amigos". También dejarlo colgado, quiere decir "Seremos amigos".

31. Cerrarlo sobre la mano izquierda. Quiere decir: "Me casaré contigo".

32. Saldré. Ponerse en el balcón con el abanico abierto o salir al balcón abanicándose. También entrar en el salón abanicándose.

33. No saldré. Dejarse el abanico cerrado en el balcón, salir al balcón con el abanico cerrado, o entrar en el salón con el abanico cerrado.

34. Arrojar el abanico. Quiere decir: "Te odio". o "Adiós, se acabó".

35. Presentarlo cerrado. Significa: "¿ Me quieres ?".

36. Sobre la oreja. La izquierda, "Déjame en paz no quiero saber nada de ti". La derecha, "No reveles nuestro secreto".

37. Contar o abrir cierto número de varillas. La hora para quedar en una cita, en función del número de varillas abiertas o "tocadas".

 

Otras versiones


Cuando las damas puertorriqueñas del siglo 19 y principios del siglo 20 iban a bailes eran acompañadas por su madre o por otra persona adulta, llamada "la chaperona", para velar su comportamiento. Las chaperonas eran muy celosas por lo que las jóvenes tuvieron que inventarse un medio para poder comunicarse con sus pretendientes sin ser vistas por éstas. Usaban su abanico en diferentes formas para trasmitir los mensajes que deseaban. A continuación, dos versiones de ese misterioso lenguaje:

Si la dama se abanica sobre el pecho lentamente, significa: "Soy soltera, no tengo novio"
Si mueve el abanico en movimientos cortos y rápidos sobre su pecho: "Estoy comprometida o tengo novio, sigue tu camino"
Si abre y cierra el abanico y lo pone en su mejilla, le indica al joven: "Me gustas"
Si coloca el abanico en su sien y mira hacia arriba: "Pienso en ti de noche y día"
Si sospecha que su amado le es infiel o lo ve hablando con otra joven, se toca la punta de la nariz con el abanico, indicándole: "Algo no me huele bien"
Si camina impaciente de lado a lado golpeando la palma de su mano con el abanico: "Ten cuidado, cariñito, por ahí viene la chaperona"
Si abre y cierra el abanico y señala hacia el jardín: "Esperame allí mi amor, pronto estaré junto a tí"
Finalmente, si mira al joven sugestivamente cubriéndose la boca con el abanico, significa que le está enviando un beso, y obviamente, el joven sabe que él es el escogido.


Esta es la versión ofrecida verbalmente por la cantante Migdalia Batiz al creador de estas páginas, cuya fuente original desconocemos. A continuación presentamos la versión presentada en el libro "Memorias del Casino de Mayagüez", tomada ésta a su vez de una reseña publicada en "La Revista Blanca" con el título "El Amor Expresado por medio del Abanico" :

Llevarlo cerrado y suspendido de la mano izquierda (significa): Deseo tener novio..
Llevarlo cerrado y suspendido de la mano derecha: Estoy comprometida. .
Abanicarse muy de prisa: Tengo dudas de ti. .
Cerrarlo rápidamente: Habla con mi papá. .
Apoyarlo cerrado en el corazón: Te amo con locura. .
Apoyarlo cerrado en la frente: Me eres indiferente. .
Guardar el abanico cerrado: No salgo hoy de paseo. .
Sacarlo del bolsillo: Saldré de casa. .
Apoyarlo abierto en los labios: No dudes de mí. .
Apoyarlo abierto sobre el corazón: Deseo casarme. .
Dar el abanico al novio: Mi corazón es sólo tuyo. .
Tomar el abanico del novio: No quiero más amores. .
Abierto tapándose parte del rostro: Todo ha concluído entre los dos. .
Dejar caer el abanico: Sufro, pero te amo. .
Darse golpecitos en la mano izquierda: Me eres simpático. .
Mirando con atención el paisaje: Pienso si me conviene. .
Darse golpecitos en la mano derecha: Te aborrezco. .
Darse golpecitos en el vestido: Tengo celos de ti. .
Apoyarlo cerrado en la mejilla izquierda: Soy toda tuya. .
Apoyarlo cerrado en la mejilla derecha: Repara, mi familia vigila. .
Hacer como que cuenta las varillas: Deseo hablar contigo. .
Jugar con el abanico: Estoy impaciente. .
 

Abierto, tenerlo suspendido al revés: Sin tu amor, prefiero morir. .

 Partes del abanico. Su estructura

El abanico tiene una estructura muy sencilla; las partes de las que se compone son:

1. Las varillas. Son las tiras rectangulares de material diverso (caña, bambú, plástico ...) todas iguales entre sí (de ancho y de largo), y perforadas por igual en uno de sus extremos.

2. El clavillo. Es el clavo o elemento que une las varillas (engarzándolas por su extremo perforado) de un extremo a otro con una cabeza por un lado y que se remacha por el extremo de salida para evitar que se salgan las varillas. Esto permite el giro de las varillas sobre este eje.

3. País. El país o paisaje es la tela (papel o cualquier otro material) que hace de membrana de unión de las varillas entre sí. Se le hacen el doble de pliegues menos uno que el número de varillas tenga el abanico, haciendo dobleces alternativamente entrantes y salientes para que el abanico pueda plegarse y estirarse perfectamente. El espacio de "membrana" entre dos dobleces debe ser impar (es decir el doble de varillas menos uno). El motivo de este "país" o membrana es de lo más diverso, pudiendo ser hasta un bordado de telas y encajes.

Padrones. Los padrones, podemos decir que son el escudo que protege al abanico y sus varillas del desgaste y los golpes cuando el abanico está cerrado. Estos padrones suelen ser más gruesos que las varillas y de un material más resistente como el marfil, carey, nácar, etc. El clavillo ya no se remacha sobre las varillas sino sobre estos nuevos soportes o "protectores": los padrones.

  

Tipos de abanico.

Hay que indicar que existen abanicos, fabricados solamente con varillas, sin el país o paisaje. Suelen estar hechos de marfil, nacar, carey, madera ... o cualquier otro material, con varillas de pala ancha, y por lo general, con calados. Estas varillas suelen ser unidas con un pequeño tope, e incluso pueden estar unidas por una pequeña cinta. Estos abanicos se conocen como de baraja o reversibles, por que abren tanto hacia la derecha como hacia la izquierda.

Los abanicos de violín son abanicos, generalmente ribeteados con plumas o lentejuelas y que cerrados nos recuerdan a este instrumento musical. En las plazas de toros podemos ver los abanicos de vara y media de alto, entre la gente de los tendidos de sol. Son abanicos grandes, que les sirven para guardarse del sol, mientras empieza la corrida. También contamos con los abanicos de olor, inventados por la casa Kimmel de Londres, cuyo varillaje está hecho de maderas olorosas o perfumadas.

Un abanico a destacar es el abanico mágico, cuya novedad más grande consiste en que es reversible y puede presentar en su país (o paisaje) dos motivos diferentes, uno por cada cara. El truco está en que este abanico solo tiene un sector de papel en vez de dos como los tradicionales. Otra de las características de este abanico es que presenta varillas dobles en los trapecios múltiplos de 4, de ahí su reversibilidad pudiendo presentar una escena por un lado y otra diferente por el otro.

Aunque existen gran variedad de abanicos, y esto no es un tratado sobre el, podemos hacer referencia a los abanicos indios muy elegantes, hechos generalmente de marfil o maderas de gran calidad tallados, con arte y esmero propios de grandes artistas. Cada varilla puede presentar una labor diferente, siendo verdaderas obras de arte. Los chinos también cuentan con una reputada fama en la fabricación de abanicos de gran calidad. Son más propensos a utilizar papeles de arroz y de adornarlos con profusos motivos de las más diversas índoles.

Actualmente. En la actualidad, la fabricación de abanicos ha quedado reducida a unos pocos fabricantes, amenazados por la competencia exterior. Los precios son muy variables en función de la talla y calado de las varillas, del material utilizado, del tipo de país (o paisaje) utilizado (tela, papel ...), del tamaño del abanico, etc. El gran centro de producción de abanicos, en la actualidad, es China. Se pueden encontrar verdaderas creaciones artísticas tanto originales, como verdaderas obras maestras con pinturas y diseños clásicos.

EL LENGUAJE DE LAS FLORES

    Todas las flores cuentan con un lenguaje propio,y con cada una de ellas podemos transmitir un mensaje diferente. Desde la antigüedad, las flores han sido una noble vía para dar a conocer y transmitir sentimientos. El lenguaje de las flores tiene sus orígenes en Oriente y se ha transmitido de generación en generación y de cultura en cultura, pasando por el Antiguo Egipto, la Edad Media, el Renacimiento, hasta llegar al Romanticismo, época ésta en que tuvo su máximo apogeo.

  En el Romanticismo, este recurso de “hacer hablar a las flores” era un secreto que las madres legaban a sus hijas, para, a través de él, comunicar numerosos sentimientos: vida, belleza, desánimo, muerte, soledad... pero sobre todo amor.

  Teniendo en consideración estas raíces históricas, existe un lenguaje popular asociado a las flores y una alternativa para cada ocasión. La rosa roja es sinónimo de amor, la amarilla de amistad, la blanca de miedo, la rosada de indecisión; la camelia blanca de amistad incambiable. Otros ejemplos: la margarita blanca simboliza inocencia y pureza, por lo que está relacionada con la niñez; la gardenia significa alegría; la flor de azahar, castidad; el tulipán, amor desesperado si es de color amarillo y una sutil declaración de amor si es rojo; el clavel significa distinción y nobleza, y el lirio, inocencia, pureza y alegría.

  Pero no sólo es importante la flor en sí, sino que, también debemos tener en cuenta el cómo se presenta ese obsequio. Así, si regalamos un ramo de flores en el que el lazo que une a las flores va a la izquierda significa que los sentimientos expresados se refieren al remitente, mientras que si va a la derecha, hacen referencia al destinatario.

  Además, el mensaje cambia en función de si la flor está abierta o en botón y la posición en que se ofrece. De esta manera, una flor, que por regla general, expresa todo el amor de una persona hacia otra, si se entrega con el tallo hacia arriba significa puñalada trapera.

  Por todo ello, las flores no se pueden regalar a la ligera, ya que hay que considerar tres aspectos: lo que representa cada una, qué es lo que queremos comunicar y cuál es la flor preferida de la persona a la que se la vamos a regalar. Asimismo, a la hora de comprar flores, debemos tener muy en cuenta el color de las mismas, ya que los colores provocan ciertas actitudes y emociones que afectan a lo más profundo de la psique humana.

  De esta forma, el color rojo es símbolo de atención, levanta el ánimo y por lo mismo se considera un color apasionado. Por lo que, si buscamos estos efectos, debemos comprar rosas, geranios, bromelias o poinsettias, cuyo color rojo la hace imprescindible en Navidad.

  El amarillo, por su parte, es un color brillante, alegre y que estimula la memoria. Es el color evocador del verano y del sol, con lo cual, cuando se está triste o se añora el verano, la presencia del narciso, de la begonia, del hibisco o de la orquídea de oncidium pueden ayudar a levantar el ánimo.

  El azul es un color fresco, relajante. Es el color del cielo y el mar pero también del lirio del Nilo o la campanula.

  El rosa, color femenino por excelencia, calma los nervios, por lo que, el clavel de la fragancia, el lirio o la azalea resultan regalos muy adecuados para personas nerviosas.

  El púrpura es dramático, ostentoso e inusual. Es el color más usado entre los abogados, los clérigos y los psiquiatras; con lo que, no sería mal regalo para éstos, la liantris, orquídeas del phalaenopsis o la violeta africana.

  El blanco, símbolo de la pureza. Este color se asocia con la limpieza y también con tiempos futuros. Para simbolizar estos valores, nada mejor que decantarnos por el lirio oriental, el lirio del valle, el lirio de la paz o la gardenia.

  Y por último, está el verde, el color de la naturaleza y símbolo de la ecología. Es idóneo para mitigar tensiones y relajarse. Éste es el color de las hiedras, las palmas, la dracaena y todo tipo de follajes.

  Asimismo, regalar flores es una excelente manera de expresar lo que hay en nuestro interior, sin perder los detalles y en lo cual no se tiene que gastar mucho dinero, y aunque su duración no es permanente, la intención, la dedicación y el cuidado al seleccionarlas se quedan para siempre.

Los hijos de la Caridad del Cobre


  La tormenta dificultaba el trayecto de los Tres Juanes en la búsqueda de una salida por la bahía de Nipe.
  Los jóvenes, dos de ellos aborígenes y uno esclavo, divisaron una tabla flotando en las aguas tempestuosas del mar embravecido que se infiltraba tierra adentro.
  La figura de una mujer se dejó ver entre las inclemencias del mal tiempo… Daba inicio así a la leyenda de la Virgen de La Caridad del Cobre, patrona de Cuba.
  La devoción por la virgen, aparecida milagrosamente entre las aguas, se generalizó con rapidez por toda la Isla en tiempos donde las comunicaciones eran apenas posible. Desde entonces varios fueron los sitios donde descansó, hasta llegar al Templo Parroquial del Cobre, en Santiago de Cuba, para ser recibida con un gran campaneo en el altar mayor, a lo que se debe gran parte de su nombre.
  Luego de la guerra de la independencia fue declarada patrona de Cuba, a petición de los veteranos. El 10 de mayo de 1916 su Santidad Benedicto XV accedió al pedido, nombrando a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona Principal de la República de Cuba, acordando su celebración el ocho de septiembre.
 En 1998, durante la visita del papa Juan Pablo II a la Isla, fue coronada como Reina de Cuba en la misa que celebrara en Santiago, el sábado 24 de enero de ese año.


Virgen de la Caridad del CobreEl Santuario del Cobre

  El oriente cubano es conocido por sus amplias tradiciones de lucha, territorio de importantes sitios históricos y de las primeras villas fundadas en el país, siempre figuró como uno de los más importantes en el ámbito económico
  La esclavitud preponderante en los tiempos coloniales propició el rápido arraigamiento de la Virgen de la Caridad, apellidada del Cobre, por el lugar de su enclave. La virgen representa en el culto sincrético afrocubano a Ochún, símbolo de feminidad, de alegría y de las aguas dulces, a lo que se debe gran parte de la devoción de los habitantes de la Isla.
  Distante de la capital santiaguera se encuentra el poblado del Cobre, donde descansa la virgen. La vida de la comarca se limita al estrecho culto de la patrona con un ambiente exclusivo de una zona destinada al peregrinaje de sus fieles.
  La iglesia se alza majestuosa varios kilómetros antes de llegar al pueblo. Como un templo estampado en las faldas de la montaña exhibe su arquitectura sobria, matizada con una gran escalinata. El centro de la iglesia engalanado por preciosos vitrales alegóricos recuerda al visitante que está en la casa de La Caridad del Cobre.
  El altar, trabajado en plata maciza, exhibe valiosos objetos ornamentales y una virgen imponente ante los ojos de cualquier mortal.
En la Capilla de los Milagros se observan disímiles ofrendas en honor a la Santa. Juguetes, joyas, fotos, cartas, pinturas, premios, medallas, todo figura en el sitio que parece no dar abasto para tantos devotos que vienen con su ofrecimiento. La misma imagen de la Virgen descansa rodeada de flores amarillas en su predominio, con el niño Jesús en el brazo izquierdo y una cruz en el derecho.
El pueblo es apenas una justificación para el visitante que viene a la morada de la Virgen. Pequeñas estatuillas, piedras, estampas, las manos tratan de no irse vacías en símbolo de buen augurio.
  Los hijos de la Caridad del Cobre acuden al lejano lugar para ver a su patrona, y ella, en espera paciente, los aguarda para que acudan a rendirle tributo o en cumplimiento de sus promesas, un acto religioso que conmueve hasta al más descreído.
 

Secretos de las flores: simbiosis de perfección y expresividad


  Famosas por sus poderes para acercar amores y revelar los más disímiles sentimientos, las flores nos sorprenden aún con curiosos significados que oscilan entre la pasión y el odio, la afinidad y el desprecio.
  Vida, belleza, desánimo, muerte, soledad, pero sobre todo amor, puede expresarse mediante delicados pétalos, cuyo lenguaje es conocido desde la antigüedad.
  Este secreto, contado de madres a hijas, tuvo su esplendor en el romanticismo y en la actualidad da vida a una suerte de sabiduría popular asociada al enigma de las plantas y a los poderes de sus fragancias, colores y combinaciones.
  Según esos códigos, la rosa roja es sinónimo de ternura, la amarilla de amistad, la blanca de miedo, la rosada de indecisión, mientras la margarita simboliza inocencia y pureza; la gardenia, alegría; y el clavel, distinción.
  Los arreglos se emplean también como eficaz recurso expresivo al mezclar distintas variedades, colores, y accesorios.
  En algunos países la unión de rosas en miniatura con margaritas significa que "sus cualidades sobrepasan sus encantos”, mientras la mezcla de rosas amarillas con hiedra expresa la ruptura de una amistad.
  Paralelamente al conocimiento transmitido por “herencia”, surgen numerosas teorías que intentan relacionar estados de ánimo y sentimientos con la tonalidad y características de cada especie florecida.
  Entre los estudiosos de ese fascinante universo, destaca el Doctor Pedro Jesús López Trabanco, investigador del Orquideario de Soroa (ubicado en este extremo del país) quien se dedica a explorar los supuestos mensajes de las plantas cubanas.
  El experto describió el significado de más de un centenar de variedades oriundas de La Isla y otras exóticas, hasta llegar a un total de 500, análisis que enriquece las hipótesis sobre este enigmático juego de perfección y expresividad.
  La investigación hace énfasis en los ejemplares que habitan en esta provincia cubana, conocida como el jardín de Cuba por la exhuberancia de su flora.
  Sobresale en su pesquisa la orquídea negra (nativa), que representa el luto pues sus flores son de color pardo intenso, casi rozando el negro, así como la orquídea sin hojas (deudrophylla lindenni) asociada a la excentricidad por la ausencia total de ese complemento verde.
  Otra de las curiosidades estudiadas es la cuaresma (endémica) de pétalos muy elegantes pero extremadamente pequeños por lo que se relaciona con el detalle.
  La mariposa (flor nacional) aparece también en la investigación del estudioso como símbolo de libertad.
  López Trabanco comenta que la exquisita fragancia y belleza de sus flores blancas llamaron la atención de los botánicos desde épocas remotas, pues su nombre en griego –hedychium coronarium- significa fragante y nieve.
  Así desde la antigüedad, los humanos identifican sus emociones y deseos con una de las más acabadas creaciones de la naturaleza en una simbiosis casi poética de inspiración y fantasía para lograr el milagro de “hacer hablar a las flores”.

Los símbolos de mi ciudad y datos generales

Los símbolos de mi ciudad y datos generales

La bandera de Cienfuegos

 

Fue diseñada, pintada y bordada por la primera poetisa nacida en Cienfuegos, Clotilde del Carmen Rodríguez López, para su amigo Germán Barrios Houard, cuando los cienfuegueros secundaron la guerra de Yara en febrero de 1868.


Está formada por tres franjas verticales, azul la primera de ellas, blanca la segunda y roja la tercera, como las de la bandera francesa, recordando el origen galo de Fernandina de Jagua.


Pero, sobre este fondo tricolor, tiene algunos símbolos que las diferencian: En la franja azul, una cruz equilátera blanca que recuerda la religión cristiana; en la blanca, el escudo local y en la derecha aparecen tres triángulos rojos con una estrella blanca en el centro, didimulados por dos blancos que los flanquean.
 

    El Escudo

Escudo de Cienfuegos.Es cuadrilongo y está dividido en dos cuarteles. En el superior, sobre el campo azul, aparece el frente dorado del Castillo de Jagua, y en el inferior, sobre el campo de plata, una jagua en producción; lo rematan una corona mural de cinco castillos y dos ramos laterales de laurel.


Este símbolo fue diseñado por Don Agustín de Santa Cruz en 1831, y fue adoptado por nuestro Ayuntamiento el 4 de julio de 1848 al serle concedido a la Villa de Cienfuegos el derecho a usar escudo de armas por la Real Orden de Isabel II del 2 de abril anterior.

 

Su lema: Fe, trabajo y unión, en latín: Fides, Labor et Unió, fue adoptado por los fundadores en la mañana del 22 de abril de 1819.
 


 

Nuestro Himno

El himno de Cienfuegos fue compuesto por el músico español José Mauri con motivo del primer centenario de la fundación de la ciudad en 1819.


Este himno lo interpretó por primera vez la Banda Municipal de Cienfuegos en la noche del 9 de abril de 1919, en la velada del teatro Terry, donde fue cantado después por el Orfeón anexo a la Sección de Filarmónica de la Asociación de Dependientes y al terminarse el acto volvió a cantarlo en el Parque ante el Monumento de Martí y después se interpretó en cada uno de los eventos que se efectuaron durante aquellos festejos.


Fragmentos del Himno:

En tu escudo, Cienfuegos, aún brillan
las palabras de austera virtud
con el prócer del Jagua ha mimbrado
tu blasón y la historia de luz.

Almas libres de América, ardiendo
en afanes de liberación
empapando de sangre la tierra,
libres fueron con sólo su unión.

Y así, noble, abérrima y libre,
siempre ansiosa de paz y de amor,
por la clara visión de sus hombres
es Cienfuegos la amada del sol.

 

La marilope, flor de Cienfuegos

 

 

Mi ciudad

Cienfuegos es la ciudad cubana más importante de cuantas se fundaron en el siglo XIX, y por su reciente construcción resulta la más moderna y mejor trazada de las grandes ciudades isleñas, y llegó a ser, al decir del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el Comandante en Jefe Fidel Castro, "La de mayor auge industrial del país" durante los años de Revolución.
Está situada en la orilla noroeste de la bahía que lleva su nombre, y que comparte con uno de los complejos portuarios más importantes del Caribe.
Es cabecera de la provincia homónima. Ésta ultima se encuentra ubicada entre los 21 grados y 22 segundos, y los 23 grados y 35 segundos de latitud norte, y los 80 grados y 20 segundos, y los 81 grados y 10 segundos de longitud oeste. Ocupa el 3,77 por ciento de la superficie de Cuba (o sea, 4 177,2 kms. cuadrados), y limita al sur con el Mar Caribe, al norte con la provincia de Villa Clara, al este con la de Sancti Spíritus y al oeste con la de Matanzas.
La temperatura promedio provincial es de 26 grados centígrados; las temperaturas máximas registradas en el verano oscilan entre 31 y 33 grados Celcius, pero los inviernos son suaves, por la cercanía de las masas de agua, registrándose mínimas oscilantes entre 18 y 21, que pueden llegar hasta 10-13 grados, bajo la influencia de frentes fríos, y las máximas entre 21 y 24.
El promedio anual de precipitaciones es de 1 400 mms., aunque en años muy lluviosos ha llegado a los 1 800 ó 2 000 mms.; la humedad relativa promedia el 77 por ciento.
Los vientos soplan en la madrugada en una dirección Estenordeste, y las brisas (de 11 a.m. hasta aproximadamente las 5 p.m.) del Oestesuroeste, entrando desde la bahía. De tal manera, nuestro clima es templado.
La bahía de Cienfuegos tiene una longitud norte-sur de 22 kms. y un ancho de dirección este-oeste de 13 kms., con una extensión aproximada de 90 kms. cuadrados. Alrededor de ella se encuentra el territorio provincial.
Entre pleamar y bajamar, la diferencia del nivel del mar es de una media de 0,25 metros, con máximas de 0,40.
Pese al predominio costero de la zona, las penetraciones del mar son poco factibles, y en todo caso ligeras. Existe la presencia de una fosa de gran profundidad frente al litoral caribeño de la provincia, el que, además, es bastante alto; la interposición de una bahía de bolsa, con un sinuoso canal de 3 kms. de longitud que la une con el Mar Caribe, y que solamente permite la entrada de unos miles de toneladas de agua en pleamar (se necesitan 20 días para que se intercambie toda su agua con el mar exterior), resultan una sólida protección contra estos accidentes.

Uso del litoral interno:
                                                Uso Kms.        %
1.- Reserva natural                        39,1           43,4
2.- Turístico-recreativo                  11,3           12,5
3.- Marítimo-portuario                    10,7           11,9
4.- Industrial                                5,4             6
5.- Pesquero                                  2              2,2
6.- Agrícola                                  3,8             4,2
7.- Indeterminado                         20,7            23

El de Cienfuegos es el segundo Complejo Portuario del país, luego del habanero, y el más importante de nuestra extensa costa sur. Da aliento a una de las más modernas y prósperas provincias de la nación, con un futuro promisorio merced a su impresionante parque industrial, a sus excelencias naturales y al desarrollo de sus fuerzas productivas. Por eso atrae las sedes centrales de las más importantes empresas, como la Telefónica o la Eléctrica, o de otras de la comercialización, como CIMEX S.A., ITH, etc.
En sus tres centros universitarios se forman jóvenes latinoamericanos, africanos y mediorientales; solamente su Facultad de Ciencias Médicas gradúa al año más profesionales que la Universidad de La Habana antes de 1959, por citar un ejemplo. La Revolución hizo justicia a la pujanza y riqueza de nuestro territorio, y como dijera recientemente en la gran plaza de la ciudad nuestro máximo líder, el Comandante en Jefe Fidel Castro: CIENFUEGOS NUNCA HA FALLADO.

LA GÉNESIS DE UN NOMBRE

El nombre inicialmente escogido para la urbe fue el de Fernandina (por el rey español Fernando VII) de Jagua (nombre aborigen). Más tarde, en 1881, se nos entrega el título de ciudad, en honor a Don José Cienfuegos, Capitán General de la Isla en los momentos de nuestra fundación, y quien tantos buenos oficios brindara para facilitar su existencia.

COSMOGONÍA DE LA REGIÓN

La cita más antigua que se refiere a nuestra zona se ahínca precisamente en la cosmogonía indígena. Los aborígenes rendían culto a Huión, el sol, y a Maroya, la luna, como padres que eran de sus dos principales deidades.
Según su concepto, Huión, deseoso de tener quien lo adorase, había creado a Hamao, el primer hombre, siendo imitado por Maroya, quien hizo a Guanaroca, la primera mujer.
Ambos humanos vivieron idílicamente hasta que les nació Imao, captor de los mimos de su madre, al punto de provocar los celos del esposo.
Un día, no creyendo resistir más, Hamao llevó al crío al bosque y lo ocultó en un güiro, y lo colgó en lo alto del árbol de la Jagua, dejándolo morir de hambre y frío. Guanaroca noto su ausencia y corrió a buscarlo infructuosa y desesperadamente, llamándolo en vano. Iba a caer rendida por la fatiga cuando el grito de un pájaro negro la hizo levantar la cabeza y descubrirlo todo; el güiro se le deshizo en las manos, y fue tanto su llanto que inundó el valle, formando la bahía. Del güiro también brotaron jugos, tortugas y varios peces sagrados. El mayor de los animales no pudo arrastrarse mucho, y se quedo varado sobre la playa recién hecha, formando la península de Majagua, donde milenios después se fundara la ciudad; otros quelonios llegaron más lejos, y también se cansaron, varándose todos de una vez y por todas, constituyéndose así en los cayos que hoy besa el mar. Los peces formaron a su vez los ríos Salado, Damují y Caunao.
Más tarde esta pareja tuvo otros hijos, el mayor fue Caunao, cacique de los hombres y dueño de las tierras y del río, al que Maroya un día, pasando un rayo azul a través de un rezumado fruto de Jagua, le diera compañera, y a la que él, confuso y agradecido, pusiera el mismo nombre.
Guanaroca, por haberse engendrado desde el cielo, sólo tuvo varones, y Jagua, hija de dos hembras, una de ellas atada a la tierra, sólo madres, de tal manera que así fue en el inicio.

CUANDO LLEGAN LOS PENINSULARES

Aunque la tradición popular indica una primera visita de Colón durante su segundo viaje a la Isla, el primer reporte debidamente certificado de nuestra geografía, después del "descubrimiento", la realizó el enviado del gobernador de Santo Domingo durante su primer bojeo a Cuba, el español Sebastián de Ocampo, y se remonta a 1508.
Inicialmente, la explotación del oro de aluvión y la presencia de mano de obra para extraerlo, fueron el leit motiv para el asentamiento de la primera población blanca, sumándosele, en la medida que las reservas se agotaron, el contrabando marítimo. A lo largo de más de tres siglos se fueron conformando latifundios ganaderos y pequeñas haciendas agrícolas, con alguna otra actividad de subsistencia, sobresaliendo entre los primeros el Hato de Juraguá y los corrales de San Mateo, pero a finales del siglo XVIII la producción de azúcar comienza a incrementarse, y también ganan importancia la cera y la madera.
Tal magnitud alcanzó el comercio ilícito, especialmente a partir de que se instalan los ingleses en Jamaica, que Felipe V envía tropas a defender sus costas y ordena al Capitán General de la Isla, Don Francisco Güemes y Horcasitas, la construcción de obras de defensa militar.
La fortificación comienza desde 1733, ampliándose posteriormente en 1742, siempre a cargo del ingeniero Don José Tantete, llegando en su época a ser la tercera de la Isla, aventajada solamente por los morros de La Habana y Santiago, y considerándosele inexpugnable. De hecho nunca fue tomada, derrotando los mismísimos esfuerzos del Generalísimo de nuestra independencia, Máximo Gómez.
Su primer comandante destacado fue Don Juan del Castillo Cabeza de Vaca, quien trajera el primer ingenio de azúcar a la jurisdicción. La inicial guarnición fue de 100 hombres y diez cañones.
Terminado el castillo, el rey ordenó la fundación de una ciudad y el traslado hacia ella de los pobladores de Trinidad , a lo que los mismos se negaron.

FUNDACIÓN

Alrededor de 1512, año en que vinieron a residir a orillas del río Arimao Fray Bartolomé de las Casas y su amigo y socio de encomiendas, Pedro Rentería, la población de la zona era exigua, y así lo siguió siendo hasta que Don Luis Juan Lorenzo Declouet y Piettre, natural de Nueva Orleans, Coronel de los Reales Ejércitos, Caballero de las Reales Órdenes de San Hermenegildo y de Isabel la Católica, y agregado del Estado Mayor de La Habana, solicita el 1ro. de enero de 1819, permiso para fundar una villa junto a nuestra bahía, al Capitán General de la Isla, Don José Cienfuegos, y al intendente de Hacienda, Don Alejandro Ramírez.
El día 8 de marzo se verifican los contratos y permisos, y el 22 de abril de dicho año se funda la misma con 40 familias de colonos franceses procedentes de Burdeos, de la colonia que ese país tenía en Guarico, Santo Domingo, y escasos naturales de otras localidades, a los que no tardan en sumarse los españoles ya presentes en la zona, llegando tan sólo un año más tarde a los 280 habitantes, y sobrepasando los 10 mil una década después, cuando el rey nos entrega el título de villa, con derecho a usar escudo de armas.
Se le trazó de acuerdo a las llamadas Leyes de Indias: una ciudad de cuadrícula reticulada, como un tablero de ajedrez. El conjunto urbano se fue constituyendo con líneas de fachadas corridas, de altura casi constante y abundantemente ornamentada con amañados cánones neoclásicos, reservándose los portales para las principales plazas y avenidas, donde las edificaciones resultaron especialmente suntuosas, con profusión de miradores y cúpulas de romántico aspecto.
Habiendo ya un núcleo de importancia, se subordinaron a él las comarcas de Camarones, Ciego Montero, Yaguaramas, San Antón, Limones y parte de San Felipe de Cumanayagua.
Marcada para triunfar (su primer emporio industrial había sido un ingenio cuya instalación data de 1751), los quince años subsiguientes a la fundación estuvieron caracterizados por un espectacular proceso de origen y acumulación de capital, paralelo al más violento boom azucarero que recuerda el país, sin que pueda decirse que los otros productos agrícolas que ya contaban con alguna tradición, junto al café y el tabaco, dejaran de jugar un importante papel, así como el incipiente desarrollo comercial acorde con las circunstancias.
Considerada progresivamente más importante, en 1825 se instala aquí la Comandancia de la Marina y se habilita totalmente el puerto, quedando como su primer capitán el ciudadano local Don Felix Bouyón. El primer hospital (militar) con cabida para 104 enfermos se había abierto en el '24, aunque en el mismo convoy fundador había llegado nuestro primer médico, el licenciado Domingo Mongenié de Norié; del '32 nos data el alumbrado público (a trece años de la fundación), contemporáneo con el edificio de la iglesia parroquial, que sería remodelada a partir de 1846, para convertirse finalmente en la tercera catedral de Cuba, cuando sólo Santiago y La Habana contaban con semejante distinción.
En el '34, ante la continuada afluencia de inmigrantes franceses, se constituye aquí el viceconsulado de esa nación en Cuba, siendo ésta hasta hoy la tercera ciudad que más representaciones diplomáticas ha ostentado en el país. En 1839 se construye su primer cementerio; en el '43 el primero de los varios, concurridos y renombrados teatros que en poco tiempo habrían.
En 1848 se comienza a instalar el ferrocarril, inaugurando tres años más tarde el primer tramo hasta Palmira, la municipalidad contigua. En 1869 se instala el primer banco internacional, y en 1874 se inaugura el acueducto.
Por citar un ejemplo del ritmo de progreso, diremos que a los 25 años de fundada instauró su primera imprenta, y al día siguiente, su primer periódico, "El puerto de Cienfuegos", y cien años más tarde ya habían dejado fe de su existencia 253 publicaciones seriadas con sede en la ciudad, sin contar las de los pueblos adyacentes.

A PRINCIPIOS DE SIGLO

A principios de siglo las mayores poblaciones de Cuba eran: La Habana, con 546 782 personas; Holguín, 138 929; Santiago, 105 753; Camagüey, 62 250; Cienfuegos, 50 250 (75 por ciento más que la cabecera provincial), y Matanzas, 44 278. Pero los desmanes de los gobiernos de turno, y la comprensible exclusión durante el trazado de la Carretera Central, sumado a las sucesivas recesiones económicas que sufriera el país, relegaron nuestras posibilidades y tardamos mucho tiempo en reponernos.

CIENFUEGUERIDAD Y GEOGRAFÍA, LAS CLAVES DEL ÉXITO

Poco después de establecida nuestra villa, ya era punto de entrada de cuanto abastecía a la región de Villa Clara, casi todo el territorio central; y a lo largo de todas las épocas se ha considerado la existencia de su puerto como la base de todo el desarrollo alcanzado en los tiempos sucesivos (hasta la construcción de la Carretera Central) en la región.
No se puede negar que si bien el donaire de nuestra gente, conscientemente marcado por su ascendencia tanto en su preocupación por el progreso, su insistencia emprendedora, su espíritu empresarial, su mente abierta y progresista, su autoexigencia, su gusto casi atildado por la excelencia, y también, por que no, por los placeres moderados de la vida, como la buena mesa o el buen vestir; si bien ese orgulloso don de gente ha determinado nuestro continuo resurgir ante los avatares que ha sufrido una y otra vez nuestro progreso -como la momentánea paralización de nuestras mayores industrias ante la disolución del bloque CAME, digamos-, un factor muy decisivo lo ha sido para nosotros el respaldo de nuestro inmejorable puerto, cimentado hace ya casi dos siglos con pilares de ácana durísima por los padres de nuestra patria chica, y hoy fundidos en recio hormigón por la obra de la Revolución, y que siempre ha predispuesto favorablemente los designios de la "barriga" de este caimán que es Cuba.
Desde entonces, habiendo estado nuestra vida ciudadana profundamente vinculada a los barcos y al mar, casi pudiera decirse de nuestra prosperidad, que la debemos al negocio de la nostalgia, y esos adioses y bienvenidas han calado en la psicología de nuestra gente, capacitándola sobremanera para el fácil querer, y dotándola de una infalible memoria para los amigos.
Si un día te decides, o si tus velas sienten el cansancio, ven a descansar tu quilla en nuestras arenas, como los españoles y franceses que hace casi medio milenio plantaron su bandera, y todavía no se fueron.

CURIOSIDADES LOCALES

Si tenemos en cuenta la diametral importancia del proceder religioso de la época, es notorio entonces que fuera en nuestra zona donde se celebrara la eucaristía por primera vez en Cuba, durante el segundo viaje de Colón, anclado en la desembocadura del río Arimao, una de las primeras celebraciones que se llevaran a cabo en América, y donde se erigiera la primera construcción religiosa por Alonso de Ojeda en Macacas o Manacas (actualmente santuario nacional de San José), y quien naufragara cerca de nuestras costas alrededor de 1510.
Fue en nuestra bahía, en Cayo Ocampo, único de cuantos hay en el bolsón de la bahía que se encontraba habitado a la llegada de los españoles, donde Diego Velázquez firmara en 1510 la orden de fundación de Trinidad, Sancti Spíritus y demás primeras villas; y el mismo partió de aquí para fundar Santiago de Cuba, por lo que casi puede decirse que allí radicó por esos días la primera capital del futuro país, lo que se repitió durante la toma de La Habana por los ingleses, cuando la fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua sirvió de punto de concentración y de Estado Mayor de campaña a las autoridades españolas en estampida, que en ella fraguaron planes de resistencia y reconquista, volviendo a estas tierras, por segunda vez, al menos simbólicamente, la dignidad metropolitana.