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Evas al Sur: blog de la mujer cienfueguera

Empeño y tenacidad mueven montañas

Empeño y tenacidad mueven montañas

  "La fe mueve montaña" se dice con frecuencia, aunque no hay evidencia de que tal cosa haya sucedido, al menos por la fuerza de la fe, y sí por acción del hombre o por accidente de la naturaleza. Pero la frase sigue teniendo validez, pues simbólicamente significa el triunfo sobre las cosas, aún cuando se confunda fe con empeño y tenacidad.
  Graduarse de médico es abrir las puertas de un largo camino que conduce a la más noble de las actividades humanas. Así piensa Yudelkis Ibañes Gómez, una joven recién estrenada como especialista en Medicina General Integral y que tiene su consultorio en Hoyo de Padilla, una remota población serrana en medio del macizo de Guamuhaya, en el centro sur de Cuba.
  "Estos tres años de labor en las montañas constituyen una experiencia extraordinaria, pues nos prepara para futuras contingencias, máxime cuando formamos parte del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias Henry Reeve, creado el 19 de septiembre de 2005 por idea del presidente cubano Fidel Castro.
  "Aunque cada persona y cada pueblo tiene derecho a una vida sana y a disfrutar el privilegio de una existencia prolongada y útil, las sociedades más ricas y desarrolladas han convertido los servicios médicos en vulgar mercancía, inaccesibles para los sectores más pobres de la población. Cuba ha logrado demostrar que puede hacerse mucho por el hombre, sin importar en qué lugar de la Isla pueda habitar.
  "Ya no tienen por qué existir las tumbas sin nombre a orillas del camino, que guardan dolorosos recuerdos de un pasado carente de atención médica antes del triunfo revolucionario de 1959. Para satisfacción de los moradores serranos,  aquella triste realidad fue borrada para siempre.
  "Los servicios médicos en la montaña son el mejor ejemplo de ello. Aquí en el macizo de Guamuhaya se alcanzan índices de salud impresionantes. En Hoyo de Padilla, lugar en el que me desempeño, las estadísticas hablan solas: mortalidad infantil y materna en cero, así como el índice de bajo peso al nacer; todo eso junto al estado relevante de otros indicadores de salud fundamentales, representativos de una calidad de vida superior.
  "Asistimos en la consulta unos 14 pacientes diarios; a otros les visitamos en sus propias casas, y atendemos ocho adultos mayores incorporados al Círculo de Abuelos", expone la doctora.
  En muchos países del Tercer Mundo tales servicios apenas existen. Y, entre los desarrollados y calificados como ’países en desarrollo’, las diferencias son abismales. Mientras las estadísticas hablan de naciones desarrolladas con índices de mortalidad infantil inferiores a 10 por cada mil nacidos vivos, y una perspectiva de vida que alcanza o rebasa los 80 años de edad, en África se tienen que resignar a mortalidades infantiles en menores de un año que superan los 100 y hasta 150 por cada mil nacidos vivos, y una esperanza de vida que disminuye, y en algunos fluctúa ya entre 30 y 40 años.
  "Si antes esto era una utopía, podemos decir que ya nadie muere en el lomerío por parasitismo, una de las principales causas de enfermedades en estos lares. De igual forma, aquí se manifiestan otras patologías como la hipertensión arterial y el asma bronquial, y hábitos como el de fumar que desencadenan en enfermedades respiratorias.
  "Es verdad que tenemos que ser tenaces y empeñarnos mucho para lograr disminuir los riesgos. Con tal propósito damos charlas educativas acerca de temas tan importantes como los malos hábitos higiénicos, el embarazo precoz, y la necesidad de disminuir la ingestión de bebidas alcohólicas y el tabaquismo.
  "También hacemos un seguimiento y control de pacientes hipertensos, diabéticos y cardiópatas, entre otros", acota Yudelkis.
   Desde los primeros años del triunfo revolucionario los servicios de salud irrumpieron en el lomerío acompañando a la educación y otras mejoras. Todos estos factores del sistema de salud constituyen un verdadero impacto acompañante de las transformaciones en zonas del Plan Turquino, programa que justamente este 2 de junio arriba a su vigésimo aniversario y mediante el cual el montañés disfruta los avances científico técnicos y tiene al doblar del camino lo que antes le resultaba muy distante: la atención primaria de Salud, por apenas mencionar beneficios en ese campo.

Nicaragua: El derecho de nacer versus el derecho a la vida

Néstor Marín*, serviex@prensa-latina.cu

Mujer embarazadaManagua (PL).- Con la penalización del aborto terapéutico en octubre pasado, Nicaragua se convirtió en el quinto país, de los 193 que conforman las Naciones Unidas, donde está prohibido interrumpir el embarazo, aún cuando ello implique la muerte de la gestante.

Sólo en Chile, El Salvador, Honduras, El Vaticano, y ahora en Nicaragua, tanto los médicos como las mujeres corren el riesgo de ir a la cárcel por infringir esa ley.

En el caso de esta última nación, la medida fue aprobada en medio de la pasada campaña electoral, lo que llevó a sus detractores a acusar a la Iglesia Católica local de oportunista.

Ninguna de las dos fuerzas políticas mayoritarias en ese momento en la Asamblea Nacional -léase el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC)- se atrevió a afrontar el costo electoral que pudo haber significado oponerse a la penalización del aborto terapéutico.

A nivel de la sociedad existe, sin embargo, un gran debate, no exento de confrontación, entre los que están de acuerdo con la prohibición y los que abogan por la restitución de una figura jurídica que estuvo vigente en el Código Penal desde 1891.

Según una encuesta de la empresa CID Gallup, divulgada a finales de febrero pasado, el 55 por ciento de los nicaragüenses está a favor del aborto en caso de que el embarazo represente un riesgo para la vida de la madre.

La mayoría del gremio médico comparte la opinión de los grupos feministas y organizaciones de derechos humanos, de que con la penalización de la interrupción de embarazo por razones de fuerza mayor, Nicaragua volvió al Medioevo.

No estamos de acuerdo con que se haya penalizado el aborto terapéutico, advirtió recientemente la Federación de Médicos Pro Salarios.

Las declaraciones de esa organización, integrada por alrededor de tres mil galenos, apuntalan la posición de la Sociedad de Médicos Gineco-Obstetras de Nicaragua, la cual exige el restablecimiento de la añeja práctica.

Los ginecólogos y obstetras nicaragüenses cuentan también con el apoyo de sus colegas del resto de Centroamérica.

El aborto terapéutico es un procedimiento de necesaria existencia en la práctica de nuestra especialidad ya que salva vidas y evita complicaciones médicas severas en mujeres, aseguraron médicos centroamericanos en un reciente congreso celebrado en Managua.

La Corte Suprema de Justicia, por su parte, aún no se pronuncia sobre el recurso de amparo presentado por varias organizaciones de la sociedad civil, inmediatamente después de derogada la figura jurídica por el Parlamento.

La nueva legislatura, que se instaló en el hemiciclo parlamentario en enero pasado, tampoco tiene interés en abordar el escabroso tema por temor a entrar en conflicto con los influyentes líderes religiosos locales.

La Asamblea Nacional debate, desde hace varias semanas, un nuevo Código Penal, pero el capítulo relativo al aborto terapéutico no será discutido hasta agosto próximo.

Mientras tanto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) teme un incremento de las muertes maternas como resultado de una medida digna de los mejores tiempos de la Inquisición.

Al prohibirse la atención integral del aborto terapéutico, se tendrá un considerable incremento de los abortos clandestinos en condiciones inseguras, alertó la OPS.

*El autor es Corresponsal de Prensa Latina en Nicaragua.

AMÉRICA LATINA: MUERTES SILENCIOSAS


 Los asesinatos de mujeres y niñas aumentaron en América Latina y el Caribe en las últimas décadas y cada vez son más cruentos los signos de violencia en los cadáveres de las víctimas. Estas muertes, identificadas de forma indistinta como feminicidios o femicidios, representan el punto extremo de una situación caracterizada por la violación sistemática de los derechos de este sexo y constituyen uno de los problemas más graves en la región. El asunto apenas comenzó a visibilizarse a partir de 1993, cuando empezó la secuencia de crímenes de este tipo en Ciudad Juárez, Estado de Chihuahua, México, pero las cifras prueban la expansión del problema por el subcontinente. Aunque las defensoras de los derechos del sector coinciden en que las cifras son escasas y fragmentadas en cuanto a generocidios- como también identifica estos hechos la abogada dominicana Susi Pola-, permiten acercarse al fenómeno. La Red de Mujeres de Nicaragua consideró que en estadísticas de esta naturaleza deben incluirse también los suicidios de mujeres, porque detrás de las decisiones de las víctimas subyacen casi siempre los traumas por los maltratos recibidos en el hogar o a nivel social. Datos del Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer reflejan que en los últimos seis años, Guatemala acumuló más de dos mil 500 asesinatos de mujeres; El Salvador, más de mil 530; Nicaragua 269 y Honduras, 603 entre 2004 y 2006. Los victimarios en estos países apelaron de forma indistinta a la asfixia, decapitación, estrangulación, torturas y violaciones para terminar con las vidas de esas mujeres, según el organismo internacional.  República Dominicana, una de las naciones caribeñas marcada por la violencia de género, registró 158 crímenes contra mujeres en 2006, de acuerdo con estadísticas difundidas. El Instituto Nacional de la Mujer en Costa Rica, a su vez, contabilizó desde 1995 más de 300 feminicidios y un ascenso de la criminalidad contra este grupo poblacional. En Brasil, la Comisión de Seguridad de la Mujer registró 300 asesinadas sólo en el primer semestre de 2006 en Río de Janeiro y 24 mil 176 casos de agresiones que no terminaron en muerte, pero sí en lesiones corporales. Mientras, el Instituto de Medicina Legal salvadoreño asegura que cada mes son asesinadas 35,7 por ciento como promedio, al mismo tiempo que las autoridades alegan que carecen de información suficiente para determinar si existen patrones específicos de violencia de género. También el Defensor de los Derechos Humanos de Honduras Ramón Custodio, admitió que en ese territorio el 70 por ciento de los responsables de las muertes violentas de estas quedaron sin castigos. Su par en Guatemala, país que ocupa el segundo lugar a escala mundial respecto a feminicidios, contabilizó más de 80 mil denuncias por diversos tipos de violencia intrafamiliar en 2005.  Rebeca Grynspan, directora regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, precisó que entre el 30 y el 45 por ciento de las latinoamericanas padecen de violencia física, sexual o sicológica, lo cual implica un costo del dos por ciento del Producto Interno Bruto.  La violencia contra la mujer es el delito más común pero menos castigado del mundo, declaró el Secretario General de ese foro Ban Ki Moon.  De igual modo, por lo menos una de cada tres mujeres fue golpeada, obligada a tener relaciones sexuales o maltratadas de otro modo a lo largo de su vida por un miembro de su familia o algún conocido.  Los estudios demuestran también la relación entre la violencia contra la mujer y la expansión del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida: las infectadas suelen haber sufrido violencia y las que padecieron maltratos, corren mayor riesgo de contraer el virus, opinó.  Patrones culturales androcéntricos, sistemas socioeconómicos ligados a la discriminación en todos los órdenes y otros factores influyen en la tendencia al alza de esta problemática. Las costarricenses lograron un paso de avance el 12 de abril de 2007 con la aprobación de una Ley de Penalización contra la Violencia Doméstica, coincidieron representantes de estos organismos, mas admitieron que no es suficiente para erradicar el mal. (PL)

EE.UU viola derechos de familias de antiterroristas cubanos presos

Imagen - Antiterroristas.cuEl gobierno de George W. Bush viola los derechos de las esposas de dos cubanos antiterroristas presos en ese país, al impedir que los visiten en las cárceles, denunció una defensora de derechos humanos

El gobierno de George W. Bush viola los derechos de las esposas de dos cubanos antiterroristas presos en ese país, al impedir que los visiten en las cárceles, denunció una defensora de derechos humanos.

Graziella Ramírez, presidenta de la Comisión Internacional por la liberación de cinco cubanos encarcelados por combatir el terrorismo, dijo que ambas mujeres han visto denegadas sus visas en siete oportunidades, con lo cual se multiplica la sanción a los detenidos.

Se trata de Adriana González y Olga Salanueva, cónyuges de Gerardo Hernández y René González, en prisiones norteamericanas hace casi nueve años por la misma causa que Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González.

Hernández está condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años en prisión, mientras González deberá cumplir 15 años, sin embargo no han podido ver a sus esposas desde que fueron privados de libertad.

Roberto González, del equipo de la defensa, dijo que en el caso de su hermano René la prohibición para que su esposa Olga lo visite guarda relación con su negativa a firmar una cláusula que condicionaba ese derecho a su declaratoria de culpabilidad.

Expuso que en varias oportunidades, incluso un mes antes de ser juzgado en un tribunal, René González fue requerido para que se acogiera a dicho acuerdo, el cual, apuntó, viola el derecho de asociación familiar.

De acuerdo con el jurista, el 20 de agosto próximo deberá realizarse una audiencia de argumentación oral sobre ocho temas pendientes en el proceso de apelación, el cual calificó de dilatado.

Condena tribunal antiterrorista a Posada Carriles y a EE.UU.

La Habana, (AIN) Sentencia de condena dictó contra Luis Posada Carriles y el Gobierno de EE.UU. el tribunal antiterrorista, que consideró probados los hechos y acusaciones presentados en el juicio político al asesino confeso y al Imperio.

La vista de sentencia aconteció en el Monte de las Banderas, monumento en esta ciudad a las víctimas de más de cuatro décadas de terrorismo contra Cuba y, también, al valor, la dignidad y resistencia de su pueblo.

De cara a la Oficina de Intereses de los EE.UU. en La Habana se situó el tribunal, presidido por la licenciada Iala Rodríguez Cruz, quien con voz serena, pero firme, leyó la sentencia, que declara a los acusados responsables, en concepto de autores, de todos los actos terroristas imputados por el ministerio fiscal durante la vista oral y pública.

Acompañaron a jueces y fiscales, familiares de víctimas del terrorismo contra Cuba y de los Cinco Héroes presos en cárceles del imperio por prevenir a su pueblo de tan criminales acciones, además de los rostros acusadores de decenas de los más de tres mil hijos de esta tierra asesinados por monstruos como Posada Carriles.

Dirigentes de todas las organizaciones juveniles, estudiantiles y de pioneros de Cuba, liderados por Julio Martínez, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas, asistieron al epílogo del juicio político en tribunal antiimperialista 'La juventud acusa a Luis Posada Carriles y al Gobierno de EE.UU., que durante dos días sesionó en La Habana.

En su dictamen, el tribunal señala que el terrorismo ha sido instrumento de la política contra Cuba de sucesivas administraciones norteamericanas, que han utilizado a mercenarios criminales como Posada Carriles, en su obsesión por destruir la Revolución.

El extenso pliego da cuenta del tenebroso historial del verdugo, con particular énfasis en su participación directa en la voladura de una aeronave civil cubana en 1976 frente a las costas de Barbados, sabotaje en el cual perecieron las 73 personas a bordo, y otros hechos que fueron plenamente probados en este juicio político.

Posada Carriles es igualmente responsable de la escalada de atentados con bombas contra instalaciones turísticas cubanas en 1997 y 1998, y de no pocos intentos de asesinato del Comandante en Jefe Fidel Castro, algunos tan macabros como el que planeó realizar en el paraninfo de la Universidad de Panamá ante miles de estudiantes, en noviembre del año 2000.

El tribunal consideró vergonzosas e irresponsables las acciones del Gobierno de Estados Unidos para proteger a ese asesino confeso, y que su negativa de juzgarlo como lo que realmente es o de extraditarlo a Venezuela, convierte en farsa su pretendida cruzada contra el terrorismo y confirma su doble moral respecto a ese fenómeno.

La sentencia dictada este martes hace de esta pública y enérgica condena a Posada Carriles y su mentor (EE.UU.) un reconocimiento del dolor y el sufrimiento de han sido víctimas miles de familias y todo el pueblo de Cuba, y de su firme e invariable decisión de continuar luchando mientras persista la injusticia.

Exigen libertad para Los Cinco y visado para sus esposas

La Habana, 16 may.- El Comité Internacional de Justicia y Libertad para los Cinco Héroes cubanos exigió nuevamente al gobierno de Estados Unidos que ponga fin al encarcelamiento de esos luchadores antiterroristas.

También reclamó que extienda las visas reiteradamente negadas a Adriana Pérez y Olga Salanueva, impedidas por esta arbitraria causa de visitar a sus respectivos esposos Gerardo Hernández y René González.

Ante la prensa nacional y extranjera acreditada en La Habana, Graciela Ramírez, coordinadora del mencionado comité de solidaridad, explicó que este llamado se realiza en el contexto de la celebración del Día Internacional de la Familia, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994.

Insistió en que la Casa Blanca se ajuste a los preceptos de esa convención, la cual señala que la familia es la unidad colectiva natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a recibir protección de ésta y del Estado.

Recordó que Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y René González fueron encarcelados injustamente hace ocho años y ocho meses y diseminados por diferentes estados norteamericanos, mientras sus familiares son víctimas de artimañas y dilaciones para acudir a su encuentro.

Graciela Ramírez informó que la creación del Comité a favor de los Cinco da continuidad a la jornada por su liberación y para conceder visado a las esposas, iniciada el ocho de marzo de este año. Esas acciones incluyeron demandas enviadas al Fiscal General de Estados Unidos y plantones de mujeres frente a las embajadas de ese país en varias latitudes

Subrayó que nueve Premios Nobel, prominentes intelectuales e integrantes de los 315 comités de solidaridad que trabajan en 100 países se sumaron al rechazo mundial por la decisión de George W. Bush de poner en libertad a Luis Posada Carriles, autor confeso de innumerables crímenes en América Latina y el Caribe.

Acerca del tema de las visitas a Los Cinco, Nuris Piñero Sierra, abogada de los familiares, informó que las entrevistas solicitadas a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana desde 2006 fueron aprobadas indistintamente, tras un engorroso mecanismo, para los meses de septiembre y noviembre.

La jurista precisó que las de Adriana Pérez y Olga Salanueva están fijadas para el 12 de septiembre de 2007, cuando se cumplen los nueve años de que estos Héroes de la República de Cuba fueron detenidos por preservar a su país de acciones terroristas fraguadas por la mafia anticubana asentada en Miami. (AIN).

“Los Cinco no tienen precio y nunca negociarán sus principios”.

Entrevista a Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, uno de los Cinco cubanos presos en EEUU

Alejandro MASSIA, Tiempo de Cuba

Representa la dignidad en persona, la entereza insobornable. Su fortaleza sólo se resiente para dejar escapar alguna lágrima cuando la entrevista se torna dura y los recuerdos le llevan a bajar la guardia momentáneamente. Eso sí, lo hace de forma natural, dejando entrever su lado más humano y la tensión psicológica a la que está sometida. Aun así, no muestra síntomas de debilidad. Enseguida se recupera y retoma la conversación con voz suave, persuasiva y a la vez firme. Es tanto lo que hay que denunciar al mundo, son tantas las personas a las que sumar a su justa causa… que no hay tiempo para la tregua ni para la desesperanza. Tiene una batalla que ganar. Y a pesar de la adversidad a la se que enfrenta, desempeña su tarea con un ánimo inquebrantable, convencida de que más pronto que tarde los Cinco volverán y la lucha de estos días habrá merecido la pena.

En septiembre van a cumplirse nueve años desde que su marido y otros cuatro cubanos fueran detenidos en EEUU y, tras un proceso judicial de dudosa credibilidad, condenados a largas penas de prisión. Se les acusaba de espionaje. Pero ¿a qué se dedicaban estos hombres realmente en territorio norteamericano?

A vigilar las acciones de las organizaciones de Miami que orquestan atentados terroristas en la isla de Cuba. Su único interés era el de infiltrarse en estos grupos para descubrir sus planes y evitar los ataques que pudieran llevarse a cabo contra nuestro país, donde son muchos los muertos y las víctimas que ya llevamos provocadas por estas agresiones. Ésa era sencillamente la labor que desempeñaban en EEUU.

¿Cuáles fueron las principales irregularidades que se cometieron durante el proceso judicial y qué importancia tiene el hecho de que se desarrollase en Miami?

Miami era el lugar menos apropiado para celebrar un juicio de estas características porque allí es donde se ha protegido y donde han ido a parar las personas que salieron de Cuba cuando triunfó la Revolución. La mafia batistiana se llevó todo el dinero y, desde entonces, viene organizando y financiando diferentes grupos para atentar contra la estabilidad de nuestro país. Resultaba, por tanto, imposible encontrar un jurado imparcial que pudiera testificar y encontrara inocentes a los acusados. Pero es que además no hubo pruebas para demostrar los cargos que se les imputaban y fueron violadas numerosas garantías constitucionales. Se les impidió tener contacto directo con los abogados durante los primeros 17 meses porque permanecieron ilegalmente en celdas de aislamiento solitario, lo que dificultó enormemente la preparación de sus defensas. Por otro lado, a los letrados no se les permitió contar con todas las evidencias. De hecho, a día de hoy sólo un 20 por ciento de las pruebas han sido desveladas; el resto se mantienen clasificadas como altamente secretas. Las altas condenas que recibieron en 2001 ponen de manifiesto, finalmente, el carácter político de este juicio, cuyo principal objetivo era la condena a Cuba a través de estos cinco hombres.

En el caso de su esposo, Gerardo, la pena es la más alta de todas las impuestas (dos cadenas perpetuas y quince años de prisión), al relacionársele con un incidente ocurrido en 1996 que culminaría con el derribo de dos avionetas estadounidenses en espacio aéreo cubano. ¿En qué se basa esa imputación?

Cuba había denunciado en reiteradas ocasiones aquellos vuelos de Hermanos al Rescate, una de las organizaciones que anteriormente mencioné. Sus miembros sobrevolaban el espacio aéreo cubano y dejaban caer octavillas destinadas a incitar el levantamiento del pueblo contra la Revolución, violando así las normas internacionales y poniendo en riesgo la seguridad del resto de aviones civiles y comerciales. Pienso que fuimos bastante tolerantes. Hasta 26 informaciones se le pasaron al Gobierno de EEUU donde nos quejábamos de estas intervenciones y advertíamos de que íbamos a tomar medidas, pero no hicieron nada por detenerlas. Hermanos al Rescate, por su parte, anunció públicamente en la televisión que penetraría en las costas cubanas una vez más. Lo hicieron y dos de las avionetas fueron derribadas. Se trató de un acto de soberanía nacional, de defensa del territorio, ordenado por las autoridades cubanas y del que no se puede acusar a una persona. En cualquier caso, Gerardo no tuvo vínculo alguno con la decisión pues, de hecho, no estaba en Cuba cuando sucedió. Sin embargo, se le atribuyó porque era la forma de politizar el asunto y de complacer a la comunidad de Miami.

La violación de los derechos humanos no se ciñe a los cubanos encarcelados, se extiende también a sus familiares, que han sufrido y sufren las arbitrariedades del imperio. Usted, sin ir más lejos, todavía no ha podido ver a su marido en todo este tiempo. ¿Qué argumentos esgrime EEUU para actuar de esta forma?

Efectivamente, hace nueve años que yo no puedo ver a mi esposo. Y lo mismo le pasa a Olga, la mujer de René. En siete ocasiones nos han negado la visa que hemos solicitado para visitarlos. Unas veces argumentaban que representábamos un peligro para la seguridad de EEUU, otras que podíamos reunirnos con personas no adecuadas u organizaciones terroristas y hasta nos han acusado de pretender quedarnos como inmigrantes en el país o de ser agentes del Gobierno cubano. Como verá, se trata de razones completamente ridículas. El único ánimo que nos mueve a pedir visa y viajar allí responde al interés de ver a nuestros esposos en prisión, un derecho que hasta ahora nos han pisoteado cruelmente.

En agosto de 2006 la Corte de Apelaciones de Atlanta invalidó el veredicto emitido un año antes por tres jueces del mismo tribunal que habían ordenado revocar las condenas de Miami y repetir el juicio. Tras este varapalo, ¿en qué punto se encuentra actualmente el proceso de los Cinco? ¿qué opciones quedan por explorar desde el punto de vista legal?

Nos queda terminar esta fase apelativa ante el o­nceno Circuito de Atlanta. Estamos esperando a que los jueces revisen el proceso, teniendo en cuenta todos los aspectos que no fueron valorados en la primera decisión de 2005. Después, tanto la fiscalía como la defensa cuentan con la posibilidad de volver a apelar. Llegar a la Corte Suprema es otra instancia a la que podríamos recurrir, aunque después de pasar muchos años y, además, tampoco disponemos de garantías de que se acepten todos los cargos. Esto nos coloca en una situación de gran incertidumbre. Desde luego, el Gobierno de EEUU va a hacer todo lo posible por dilatar y abortar cualquier vía de solución legal.

¿Cómo está tan segura de que nos encontramos ante un juicio político?

En cualquier otra parte del mundo la solución hubiera sido distinta: al ser detectada la red, se expulsaría a sus miembros y fin del problema. Lo mismo ha ocurrido en EEUU con detenidos que no eran cubanos. Ha habido incluso quien vendió información y jamás recibió condenas, ni por asomo, cercanas a las de nuestros esposos, a los que nunca se les encontró un documento que atentara contra la seguridad norteamericana. Ni siquiera se conformó un cargo de espionaje contra ellos; sólo pudo probarse el de conspiración, un término donde la fiscalía enmarcó la posible intención de cometer delito contra EEUU, cosa que estaba muy lejos del trabajo de estos hombres.

Hay quien piensa que estáis siendo utilizados por el Gobierno cubano en el enfrentamiento histórico que mantiene con EEUU. ¿Qué dice al respecto?

Eso es una forma de condenar la dignidad y la voluntad del pueblo de Cuba de haber elegido su propio camino. Es también una forma de tratar de quebrantar la moral de los Cinco y de sus familias. Pero muchos siguen sin enterarse de que estos hombres no tienen precio y nunca negociarán sus principios. Ellos hacían ese trabajo sin cobrar un centavo a cambio, sólo por pura devoción y compromiso con su pueblo.

Su presencia en Andalucía se inscribe dentro de un viaje más amplio a Europa para solicitar al Consejo de Derechos Humanos de la o­nU, radicado en Ginebra, que reafirme la solicitud a EEUU de liberación de los Cinco que ya hiciera en 2005. ¿Con qué sensación regresa a Cuba?

Tanto Olga como yo hemos presentado en cinco ocasiones nuestras denuncias ante la Comisión de Derechos Humanos para que el caso sea valorado por diferentes relatorías. En este tiempo hemos percibido que ha ido creciendo nuestra credibilidad y cada vez hay más personas conscientes de la injusticia que se está cometiendo contra los Cinco y sus familiares. Si bien es verdad que el Consejo no tiene una jurisdicción directa sobre cada país, sí que ejerce una influencia internacional en la opinión pública. Para nosotros esto es muy importante, sabedores de la necesidad de llegar al pueblo norteamericano para que se informe y pueda levantar su voz en reclamo de justicia. Poco a poco vamos ganando compañeros en esta lucha. Otros, que no son tan amigos de Cuba, han comprendido que tenemos la razón y han tratado de ayudarnos también.

De todos modos, el silencio informativo en torno a este caso todavía perdura…

Sí, claro. Las grandes empresas de comunicación, que son las encargadas de divulgar las noticias a las poblaciones del mundo, han mantenido este caso oculto en el silencio durante todos estos años. No nos ha quedado más remedio, por tanto, que informar de persona a persona e ir buscando los medios alternativos para llevar nuestra demanda a muchos más rincones. Pero también estamos seguros de que llegará el día en que tendrán que divulgar la verdad y, más temprano que tarde, se conozca el caso de los Cinco por todas partes. Por eso, apelamos al sentido de la justicia y a la profesionalidad de todo aquel que tenga al alcance la posibilidad de difundir esta causa.

Cada vez surgen más comités de apoyo a los Cinco por todo el mundo y en Cuba el respaldo es mayoritario. ¿Reconforta la solidaridad recibida en este trance tan difícil?

Sí, reconforta muchísimo, sobre todo, porque estos hombres conocen desde la cárcel todo lo que está sucediendo en el mundo para sacarlos de allí. Reconforta mucho cuando vemos cómo las personas hacen todo lo posible por dar a conocer este tema en sus respectivos países, o cuando se celebra una marcha a favor de los Cinco o cuando llegan montones de cartas a las prisiones donde están. Se hacen muchos esfuerzos que realmente dan bastante aliento y nos hacen sentirnos muy acompañados.

La injusticia que sufren los Cinco les ha convertido en héroes a ojos de su pueblo. Pero sus familiares no se han quedado atrás y han dado un ejemplo de lucha abnegada. ¿Puede llegar a abrumar en algún momento tanta responsabilidad?

No llega a abrumar, aunque sí es verdad que es una responsabilidad muy grande. Ten en cuenta que en nuestras manos y en nuestra voz está la oportunidad de transmitir lo que a ellos se les ha negado denunciar. No cabe duda de que les ha tocado la peor parte. Somos los parientes quienes tenemos el compromiso de ayudarlos, pero no sólo por ser su familia, sino por respaldar una causa justa, llena de amor y que incumbe al mundo entero. No hay que olvidar que estos hombres con tanto valor dejaron atrás muchas cosas por lograr un bienestar mayor, el de liberar a la humanidad de acciones terroristas.

¿De dónde saca las fuerzas para seguir adelante?

Primero lo sacamos de ellos, que representan lo mejor del pueblo cubano. Y después de la esperanza de volver a vivir juntos lo más pronto que podamos. El futuro sólo pasa por su regreso y porque sean nuestros matrimonios los mejores del mundo sin que esto nos marque mucho más de lo que ya nos ha marcado a cada uno.

Que así sea. Hasta la victoria siempre.

 

Los días grises de una niña

IVETTE GONZÁLEZ SALANUEVA


Ivette González Salanueva con su mamá OlgaAunque reside en un país que garantiza el bienestar y la integridad de la población infantil, una niña en Cuba no es del todo feliz. Se trata de Ivette González Salanueva, la hija menor de René González Sehwerert, uno de los cinco cubanos que permanecen injustamente encarcelados en los Estados Unidos. El advenimiento de esta nueva miembro el 24 de abril de 1998- ya tenían a Irmita, de catorce años- vino a engrandecer la felicidad de los González Salanueva. Sin embargo, cinco meses más tarde, la vida de Ivette y su familia cambiaría drásticamente.
La tragedia se adueñó de sus días desde el 12 de septiembre de aquel año, fecha en la que el FBI procedió al arresto de su padre, acusado de conspirar y operar como agente no registrado del gobierno de Cuba en aquella nación.
A partir de entonces, una dolorosa separación ha signado la relación de Ivette con su padre. Desde los primeros momentos posteriores al cruel encarcelamiento, ante Olga se han levantado las más disímiles barreras para impedir el acercamiento de su esposo con la benjamina.
Cuando se encontraba en confinamiento en solitario, Olga solicitó que a René le permitieran ver a sus hijas al menos brevemente, pero la administración del centro de detención negó la petición, alegando razones de seguridad penal. Conocedora de que en ocasiones René se encontraba cerca de una ventana, la esposa comenzó a pasearse por al acera del frente con la niña, de manera que él pudiera verla. Al encontrarse en un duodécimo piso, René sólo alcanzaba a divisar un mechón de pelo negro en los brazos de la madre.
Al empeorar su situación financiera, Olga se vio precisada a dejar a Ivette al cuidado de su bisabuela, para poder trabajar en donde le fuera posible conseguir empleo.
Ocho meses después del arresto, recibe la buena noticia de que podría ir a ver a René con las niñas. El encuentro no fue lo que esperaban. La visita duró varios minutos y no pudieron abrazarlo. Tal impacto causaría en Ivette la imagen de su padre encadenado a una silla, que comenzó a pronunciar "guau, guau", imitando el ladrido de un perro. No volvería a encontrarse con él por otras veinte semanas, hasta octubre del 2000.
Tras 17 largos meses de confinamiento en solitario, René se integra a la población penal común y se remueven las restricciones de visitas familiares. Ahora podría ver a su familia semanalmente. Olga e Irmita lo visitaban con regularidad, pero a la pequeña, al encontrarse en Saratosa al cuidado de la bisabuela, sólo la pudieron llevar alrededor de tres veces.
En agosto del año 2000, Olga Salanueva fue arrestada. Se le imputaba el haber violado la ley migratoria y lejos de ser remitida a un centro de internamiento, permaneció durante noventa días en una cárcel para reclusos de mala conducta.
A Olga no le permitieron visitas de contacto con sus hijas, sólo verlas una vez a través de un cristal. Por tanto, prefirió que no le llevaran a la pequeña Ivette. El 22 de noviembre del 2000, Ivette viaja a La Habana en compañía de su abuela paterna, Irma Sehwerert. Al día siguiente, Olga es deportada. Desde entonces, vive en Cuba con sus dos hijas.

LA ALEGRÍA DEL REENCUENTRO

Tras ocho años separados, René González y su hija Ivette pudieron, al fin, reunirse en la cárcel estadounidense de Marianna, Florida, el 30 de diciembre del 2006.
La niña acudió a verlo acompañada de su hermana Irma ante la criminal y ensañada decisión del gobierno estadounidense de impedir la presencia de Olga, su madre y esposa de René, derecho que le asiste a cualquier preso en el mundo. Fue la primera vez que no medió una línea telefónica o una misiva en el encuentro, desde que fueron abrupta e injustamente separados cuando la pequeña tenía apenas cuatro meses de nacida y descansaba con placidez sobre el pecho del padre.
Durante años, la familia González Salanueva ha luchado por tener la oportunidad de reunirse completa, mas no lo ha logrado. Los psicólogos aconsejaban que en el reunión de Ivette con René estuviera presente la madre, pero llegó el momento en que ya era necesario el reencuentro del papá con la pequeña.
Él le había pedido a su hija Irma que como el gobierno estadounidense impedía a su mamá visitarlo, fuera ella entonces quien llevara a la nena. "En cuanto mi papá salió, ella lo reconoció", expresó a la prensa la hermana mayor. "Le noté las lágrimas, y me sentí contenta porque lo vi más feliz", añadió. Ivette, por su parte, contó que lo besó y hablaron, pero ella hubiera querido tener allí también a su mamá.
Entretanto, a Olga Salanueva la borraron, incluso, de la lista de visitantes. Le niegan el derecho a entrar a Estados Unidos, cuando sólo desea ver a su esposo. "Ivette va a cumplir nueve años y no tenemos ni una foto familiar. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar por una foto de un abrazo los cuatro juntos?", declaró hace poco a los medios.
La historia de Ivette y su familia ha estado permeada por la injusticia y la ignominia. Durante ocho años le negaron el derecho de visitar a su padre en compañía de su progenitora, tal como pretendía ésta a favor del bienestar para la pequeña. Sólo el pasado diciembre tuvo la oportunidad de estar con él, de darle el abrazo tantas veces esperado y aplazado una y otra vez.
Desde bebita, Ivette ha tenido que sortear las más disímiles dificultades por el sólo hecho de ser la hija de un hombre que velaba desde el seno de los Estados Unidos por la seguridad de los cubanos y de la propia población estadounidense. Cuántos planes vándalicos habrá podido frustrar René con sus acciones dentro de los grupos terroristas que operan desde ese país, para que niños como Ivette tuvieran cada día un despertar tranquilo. El precio que ha debido pagar esta familia, como las de los otro cuatro cubanos que guardan injusta prisión en la nación norteña, ha sido demasiado alto y habla del odio y de la manipulación política del caso de estos luchadores antiterroristas.
En todo este tiempo Ivette ha acompañado a su madre en la lucha por la liberación de su padre. Ha estado en diversos escenarios internacionales para hacer público su caso y denunciar la injusticia que contra ella se comete.
Aunque René ha estado afectivamente cerca de ella a lo largo de estos años, ha mantenido el amor hacia la familia, ha estado pendiente de su educación por medio de las llamadas telefónicas y las tiernas cartas que intercambian, éste no ha podido contactar con su "bebita del alma" como desearía y establecen los más elementales derechos humanos.
Ivette es una niña singular, que ha conocido los horrores de la injusticia y la animadversión. ¿Qué ha hecho para merecerlo?, se preguntará. A la altura de sus casi nueve años no tendrá, quizás, respuesta para eso. Sólo sabe, de seguro, que su padre es un simple luchador antiterrorista, un amante de la paz y de la seguridad de los pueblos. Y eso lo saben también miles en el mundo cuyas voces se alzan solidarias en enérgico clamor para que venza la verdad y los días de Ivette abandonen el gris para vestir de alegría