Blogia

Evas al Sur: blog de la mujer cienfueguera

Cienfuegos, la Perla del Sur

Cienfuegos, la Perla del Sur

  Cuando en 1494 Cristóbal Colón navegó por el ancho golfo de Jagua, se admiró de la belleza de bahía tan prominente. Desde muy temprano, en la época de conquista, se asentaron en sus costas pequeños núcleos poblacionales dedicados preferentemente al comercio.
El trasiego de mercancías y los afanes ingleses por apoderarse de los territorios españoles de ultramar, fueron las razones primordiales para que en 1745 se concluyera la construcción de la fortaleza de Nuestra Señora de Los Angeles de Jagua, desde la cual se domina toda la bahía y que alberga entre sus paredes múltiples leyendas como aquella de la dama azul que vigila el horizonte desde los muros del castillo.
A principios
del siglo XIX llega, a la entonces colonia Fernandina de Jagua, un grupo de colonos franceses procedentes de Burdeos, Filadelfia y La Lousiana; fueron ellos quienes fundaron el núcleo urbano de Cienfuegos el 22 de abril de 1819. Diez años después la corona española le concede el título de Villa y ya para 1880 adquiere la condición de ciudad, demostrando de ese modo el vertiginoso desarrollo alcanzado en tan breve tiempo y que se debió fundamentalmente a la actividad mercantil de su puerto.
La influencia gala en la urbe es prominente, y decisiva en su desarrollo arquitectónico y urbanístico en los primeros años. Rica en palacios, teatros, iglesias y parques, esta ciudad atesora grandes atractivos para el turismo.
Entre los valores histórico-culturales de la ciudad se encuentran el único Arco de Triunfo existente en Cuba y erigido por los obreros de Cienfuegos a la República en 1902; la Catedral de la Purísima Concepción, construida en 1819 y decorada con vitrales franceses. El Centenario Teatro Tomás Terry inaugurado en 1890 y en el que se presentaron a su paso por Cuba el célebre cantante italiano Enrico Caruso y la famosa bailarina rusa Ana Pavlova; palacios majestuosos que denotan el esplendor de la ciudad como el de Valle o Ferrer o lugares muy vinculados a la historia como los cementerios Tomás Acea y La Reina o el Colegio San Lorenzo, que desempeñó un importante papel en el levantamiento de los marinos contra la tiranía de Batista.
Pero sin dudas el atractivo fundamental de Cienfuegos es su condición de ciudad costera. Llamada la Perla del Sur o la Linda ciudad
del mar, esta sureña región está indisolublemente ligada a la actividad marítima. Puerto por excelencia y privilegio, esta ciudad es además uno de los más importantes destinos especializados en los deportes náuticos.
La Bahía de Jagua representa un recurso estratégico para los deportes náuticos, con sus 88 Km2 de superficie que permiten conformar una pista acuática de una milla náutica para los campeonatos internacionales de Lanchas Rápidas que cumplirán en el año 2000 su 4to año de celebración consecutiva.
En su bahía se desarrolla cada año el Gran Prix de motonáutica, auspiciado por el Ministerio de Turismo. Además de un amplio despliegue de regatas, ski acuático o sencillamente la práctica de la natación que puede realizarse perfectamente en sus limpias y serenas aguas.
La playa de Rancho Luna, de finas arenas y aguas apacibles, es otro de los peculiares sitios que atesora La Perla del Sur y que los visitantes a esta ciudad pueden disfrutar. Otras playas de gran belleza también son Playa El Inglés y Playa Fría, ambas a unos 50 kilómetros de Cienfuegos, en el camino hacia Trinidad.
También los amantes
del buceo tienen en Cienfuegos un espacio ideal para su desempeño. Los fondos marinos invitan a sumergirse por sus formaciones coralinas de baja y media profundidad en la ensenada de Barreras y Las Playitas, mientras que a un mayor avance hacia el fondo resalta un relieve abrupto, acompañado de abundantes esponjas, gorgonias y corales.
Operan en la zona los centros de buceo Faro Luna, Guajimico y Whaleshark, los cuales brindan a los interesados cursos de iniciación, inmersiones diurnas y nocturnas en barcos hundidos y en arrecifes, así como paseos en catamaranes, bicicletas acuáticas y kayacs
Otro de los mayores encantos de esta bella ciudad es la naturaleza que la rodea. A pocos minutos de su centro urbano se puede visitar el Jardín Botánico, creado en 1901 bajo los auspicios de la Universidad de Harvard y que cuenta con más de dos mil especies de plantas y una colección de palmas que se encuentra entre las diez más completas del mundo.
Sierra de El Escambray al nordeste, es una buena excusa para que aquellos que buscan en la naturaleza todo su esplendor, descubran un mundo inusitado de exuberante verdor. En este macizo montañoso se localiza el refugio de fauna Laguna de Guanaroca-Yaguanabo-El Nicho, que contiene entre sus mayores atractivos unas 65 especies de plantas con alto endemismo, además de ser sitio de nidificación de flamencos y otras aves marinas.
También es posible disfrutar
del senderismo y el turismo ecológico en las regiones de Guajimico y el Valle de Yaguanabo. Los amantes de la espeleología encontrarán en la gruta de Martín Infierno una estalagmita de 67 metros de altura, así como múltiples rarezas minero geológicas, entre otros atractivos.
Es asimismo
Cienfuegos famosa por sus tradiciones culturales. Plaza indiscutible de la música y las artes plásticas, la ciudad ha sido inmortalizada en canciones, poemas y obras de arte. Músicos, pintores y escritores cienfuegueros llenan las páginas de la cultura cubana.
Esta urbe de mar, historia, naturaleza y cultura, invita al viajero a descubrirla y la hospitalidad de su gente, que abre las puertas de su ciudad y sus corazones al visitante, le dejará un grato recuerdo difícil de borrar.

Locuras divinas

Locuras divinas

 Un halo de magia imperceptible seduce definitivamente a cada hijo natural o adoptivo de esta tierra desde que 185 años atrás Don Luis D'Clouet y Pietre le fundara al amparo de una Majagua, momento en que además de delinear las primeras calles, enraizó el amor perdurable por este sitio que selló su compromiso en su escudo cuando inscribió en él: fidelidad, trabajo y unión
…Perla del Sur, que matiz/ que donaire en la palmera/ y en la luna cienfueguera de José Ramón Muñiz. Se confunden sol y arena, agua y sal, montes y caseríos, areitos y latigazos, ingenios y cañaverales, lagunas encantadas, jardines y Mari-lópez.
La Dama Azul se apoderó del Castillo/ miro Castillo de Jagua/ tus piedras enmohecidas/ frente a las acometidas furiosas que te da el agua/ alquitranes de majagua/ sostienen tu arquitectura/ y en cada ventana oscura/ donde nunca brilla el sol/ hay un soldado español/ quitándose la armadura.
Cienfuegos que lejos te añoro, que cerca te quiero y ansío volver, porque tu eres la ciudad que más me gusta a mi, porque estas al Sur de mi mochila y óyelo bien hermano, porque tienes tu guaguancó y me gusta ver como baja del monte el Hanabanilla y los Naranjos siguen recordando a Gumersindo y si inclinamos el centro a la flor nos vamos por toda la bahía con dardos de miel, porque si Nano toca el tres seguro que habrá fiesta.
Ay, Cienfueguero en La Habana te llaman la unión y anda la Bella Durmiente soñando en el tronco de un árbol y otro recorre la ciudad calle por calle/ se sabe la ciudad de esquina a esquina/ y como diariamente camina/ te puedo describir cada detalle/ Mide un metro, quizá, del suelo al talle/ y otro metro del talle a la cabeza/ dos cuartas de nariz, que no es rareza/ para que el equilibrio no le falle/ pelado militar, grandes orejas/ se anda metiendo siempre con las viejas/ va al cine y al teatro con su traje/ los zapatos de grandes dimensiones/ y presiento, por esas descripciones/ que es Paco Mortadella el personaje.
Pero Pascual gira a mi alrededor, tropo y lucero y por largos caminos siderales, sigue la fantasía del viajero, y, Don Tomás sigue en su teatro para ver a Luisa Martínez Casado y oír a Moralito llamando a Arquímedes para que oiga a Fortín del Sol con su Concolorín, colorínconcano esto si es punto cubano y cienfueguero óyeme cantar y Luis en Su hora, que es la de todos y el Sarapico montado en su chiva supersónica cayéndole atrás a Juan Quín Quín que está haciendo de las suyas en Pueblo Mocho, porque Tumbaga es el acabose y Benjamín anda por Caonao con la ingenuidad de sus primitivistas porque Mateo quiere construir el mundo con sus arcilla y el tiempo no alcanza cuando de trabajar se trata y esto es una locura tan cuerda como el sueño.
Y anda Florentino con mil jabas llenas de papeles de tu vida y el Padre Panchito con sus mágicos olvidos de hombre bueno y la flauta con alas de Loyola que se quiere ir a bailar con la Emperatriz del Danzonete…Y esos barrenderos que andan con sus escobas de luz barriendo y barriendo para que tu sigas siendo una perla, una perla en el Sur. Para que vengan de todos los lugares, atravesando trillos y veredas, todos tus hijos y los que no lo son, para celebrar tus ciento ochenta y cinco años, para que siga brillando la Luna cienfueguera, para que los camarones enciendan luceros en el litoral y andar todos juntos por tus calles y enrumbar bulevar arriba y entonces ir todos a cantar tu himno con los ¨viejitos de mi parque¨, que son los tuyos, Cienfuegos.
 

Leyendas cienfuegueras

Leyendas cienfuegueras

MARILOPE 

Más al Norte del bohío que según la tradición ocupaba la familia de Joseph Díaz, y ya en terrenos de Revienta Cordeles, se levanta un kiosco de cemento, construido por la bondadosa y caritativa dama cienfueguera, que tanto ama la tierra natal, la señora Teresa Rabassa, esposa del reputado comerciante y banquero Sr. José Ferrer. Aquel kiosco es un piadoso recuerdo. Señala el preciso lugar en que se realizó el sacrificio de Mari-Lope. ¿Qué quién era Mari-Lope? Imagínate, lector, una tierna y hermosa mestiza de español e india, que heredara del padre las facciones caucásicas y de la madre el tinto dorado de la piel, la negrura del pelo y de los ojos, la mirada ingenua y el natural sencillo. Era de genio vivo y alegre, hacendosa, enamorada de las flores y apasionada al canto. Con el mismo cariño con que cultivaba sus silvestres flores, cuidaba de las palomas y pájaros con mimo domesticados. Nadie como ella cantaba con más unción, los areitos religiosos, ni con más ardor los cantos guerreros, ni con más dulzura las historias amorosas de siboneyes y piratas. A todos sonreía con ingenua pureza, a ninguno despreciaba por baja que fuera su condición, pero a nadie mostraba predilección especial, como no fuera a los que le dieron el sér. Educada por un padre profundamente piadoso, había germinado en ella y florecido lozano el místico amor por lo divino. Su espíritu iluminado se recreaba en las cosas y figuras celestiales; su alma flotaba siempre entre las nubes y reflejos de la gloria y su más ardiente aspiración era ir al eterno Paraíso celestial ofrecido por Cristo a sus adeptos. Tal era Mari-Lope, la tierna y hermosa doncella. De más está decir que la admiraban y requerían de amores todos los jóvenes siboneyes de la comarca, de los que siempre había rondando alguno por las cercanías del bohío de Mari-Lope, que se levantaba próximo a los terreros que hoy ocupa el edificio, en construcción, del Yacht Club. Ella, casta y pura, consagrada a sus flores y aladas avecillas repartía los tesoros de su amor entre los que le habían dado el ser y Dios. Como en el caso de Azurina, hubo de penetrar en la bahía de Jagua una nave filibustera, en busca de reparación. La capitaneaba Jean el Temerario, pirata feroz, de mala entraña y peores instintos, joven todavía y de arrogante figura. Desfiguraban su rostro atezado, la dureza de la mirada y enorme cicatriz que le cruzaba la mejilla izquierda. Al ver a Mari-Lope, concibió por ella ardiente pasión, y sintió el deseo de poseerla; pero cuantas veces se acercó para hablarle de amores, otras tantas fue cortésmente rechazado. Tenaz y terco, no se dio por vencido el pirata, confiando que, si no de agrado, por fuerza había de obtener lo que se proponía. Una tarde la vio paseando en la solitaria playa. Cauteloso se acercó. - Y bien, Mari-Lope -la dijo,- ¿persistes en despreciar mi amor? - He prometido no ser de ningún hombre; pertenezco a Dios. Jean era a su modo creyente, pero en aquel momento sintió el aguijón de los celos del Ser Supremo que le disputaba el amor de la mujer que él adoraba. - Mari -arguyó- el amor a Dios no puede impedirte que me correspondas. - Es inútil, no insistas. No te amo. Puedo ser tu amiga, no tu amante. - Soy rico y valiente, señor de estos mares, que surco con mi bajel sin temor a nadie. Poseo inmensos tesoros y libre soy de apoderarme de cuantas riquezas estén a mi alcance. Ven conmigo; serás reina y señora, mis marineros tus vasallos, conquistaré para tí una isla, tendrás ricos trajes de seda y brocados, joyas las más costosas, esclavos dispuestos siempre a servirte y a satisfacer el menor de tus caprichos. Mari-Lope movió negativamente la cabeza y se limitó a responder. - Guarda para tí las riquezas que me ofreces: no las necesito. No puedo ser tuya, porque soy de Dios. Frenético de pasión y exacerbado por la negativa, Jean se acerca a Mari e intenta abrazarla. Logra ella, con esfuerzo sobrehumano, desprenderse de los hercúleos brazos que la enlazan y emprende veloz carrera. Próxima al hogar y cuando ya creía segura su salvación, algunos marineros de Jean salieron a su encuentro y a viva fuerza la detuvieron. Cuando llegó el pirata y quiso de nuevo retenerla entre sus brazos, brotó milagrosamente de la tierra, entre la doncella y su perseguidor, un tunal de agudas y penetrantes espinas. Jean, fuera de sí, saca del cinto su pistolete y dispara, hiriendo en la frente a Mari, que cae desplomada, al tiempo que una paloma de blancas alas se remonta por el aire y se pierde tras una nube. El brillo de un relámpago deslumbró a los piratas que al volver en sí vieron arder el cadáver de Jean y el tunal que tan prodigiosamente había brotado. En el lugar que éste ocupara, surge una rústica cruz, hecha de añoso tronco de cují, y como formando la peana de la cruz, aparecen hermosas flores color de azufre. La fantasía popular, siempre poética y creadora, representa a Mari vistiendo larga túnica amarilla, con una tosca cruz de madera al pecho, y tocada de largo y flotante cendal, coronada de flores de cují, llevando en la mano una cesta llena de las flores que llevan su nombre: Mari-Lope. Así termina la tradición. Lector curioso y amante de las glorias de Cienfuegos, si alguna vez sientes el peso de la vida y tu espíritu flaquea, dirígete a las salobres orillas de Tureira y fija tu mirada en la modesta flor de Mari-Lope. Es recuerdo que debe su origen legendario a la pura y candorosa doncella que llevó su nombre. Si la senda del deber se te hace espinosa, si las púas de la vida rompen tu corazón, si tu alma gime amargada por las hieles de la vida, si el presente es sombrío y el porvenir te aterra, recuerda con amor que una débil doncella te dio ejemplo de heroísmo y que supo morir, pero no ceder ante la fuerza bruta que la perseguía; saluda respetuoso y besa con cariño a la flor modesta a la que nuestros antepasados dieron el nombre de Mari-Lope en recuerdo de la heroína que ofrendó a Dios amores y vida.

 

 

AZURINA 

Transcurrieron bastante años desde el día en que el bueno de Joseph Díaz se estableció en Jagua. El sol había curtido y tostado su rostro y el tiempo blanqueado sus cabellos; pero en contacto siempre con la madre naturaleza, ajeno a las angustias, trabajos y sinsabores que proporciona la civilización, gozaba de fuerza, salud y alegría, dispuesto siempre a ayudar con su esfuerzo y consejos a los sencillos siboneyes, y siendo por estos querido y respetado.Hemos insinuado que Díaz mantenía relaciones con los piratas que frecuentaban aquellas costas, y podemos añadir que no eran pecaminosas, pues Díaz no tomaba parte en las fechorías de aquellos, limitándose a contratos que no podía eludir, so pena de convertirlos en peligrosos enemigos.Cierto día recibió en su modesto bohío de Tureira la visita de un famoso pirata, cuyo nombre no se ha cuidado de trasmitirnos la tradición. Le acompañaba una hermosa mujer, de aspecto enfermizo, y cuyas formas dejaban adivinar que no tardaría en ser madre.- José Díaz -díjole el pirata-, eres hombre bueno y honrado, en que un desalmado como yo puede fiar. Vengo a pedirte un favor, por el que te daré lo que pidas.- No pongo precio a mis favores,- limitóse a contestar.- Pero yo sé pagarlos para no tener que agradecerlos. Voy a dejar en tu casa y a tu cuidado a esta mujer.- ¿Tu hija?- pregunto Díaz.- No.- Tu esposa tal vez.- Nada debe importarte lo que ella sea para mí. Te basta saber que me intereso por ella, y sobre todo, por el ser que lleva en sus entrañas. Cuídala con solicitud, porque ha perdido la razón, y cuando sea madre, toma al hijo bajo tu protección y sírvele de padre.Así lo prometió Díaz, y seguro del cumplimiento se retiró el pirata, dejando en el bohío junto con la joven, buen numero de arcas y cofres, que hizo traer por sus marineros, y que contenían preciosos trajes, ricas joyas, odoríferas resinas y perfumadas raíces, cuanto pudiera apetecer la dama mas coqueta y encaprichada. Sin embargo, nada de ello parecía interesar a Estrella, -que tal era el nombre de la joven, -quien permanecía quieta, muda, insensible a ruegos y preguntas, vaga la mirada, como perdida en el vacío. Tan solo de vez en cuando, adquirían sus ojos dolorosa expresión, y se movían sus descoloridos labios, pronunciando aisladas palabras, sin ilación ni sentido. Fugaces alucinaciones la dejaban postrada, con leves temblores en todo el cuerpo.¿Quién era aquella mujer? ¿Que terrible misterio encerraba su vida? Imposible saberlo. Nada ella podía decir, y nada el pirata había dejado entrever. Podía ser una cautiva, retenida violentamente por el pirata, sumida en la locura tras una gran tragedia. Díaz tenia esperanzas de conocer la verdad de boca de la misma joven, a la que prodigaba los más solícitos cuidados y atenciones. Desgraciadamente, si bien mejoro algo de salud, no recobro la razón; y cuando a los pocos meses dio a luz, sucumbió en el parto, llevándose a la tumba el misterio de su vida. El tierno ser que dejo en el mundo, era una preciosa niña, a la que Díaz bautizo con el nombre de Azurina. (Tomado del Libro: "Tradiciones y leyendas de Cienfuegos", de Adrián del Valle, 1919.)  

LA DAMA AZUL 

Infestado el mar de las Antillas de piratas, mostraban especial predilección por las costas de Cuba. No contentos con atacar las embarcaciones de alto bordo y las dedicadas al cabotaje, atrevíanse a hacer desembarcos en la isla y saquear sus haciendas y poblados, llegando en su osadía hasta a penetrar, en los primeros tiempos coloniales, en La Habana, Santiago de Cuba y otras poblaciones de importancia.La época y el estado indefenso de la isla eran propicios para tales desafueros. El oficio de bandido de mar era remunerador, y los peligros no tantos que lo hicieran inapetecible. España no disponía de buques suficientes para perseguir de modo activo a los piratas, y éstos, por otra parte, tenían buenas guaridas en islas y cayos.El puerto de Jagua era muy visitado por los piratas caimaneros. Su gran extensión, de más de 56 millas cuadradas y especial naturaleza, favorecían las visitas, que nada tenían de agradables para los establecidos en aquellos parajes. Los piratas podían internarse con impunidad dentro de la bahía y permanecer ocultos en las numerosas ensenadas todo el tiempo que les convenía. Fiados en su número y armas, iban de excursión por los alrededores, robando y saqueando bohíos y haciendas, y llevándose en rehenes a los pobladores que caían en su poder, y no los soltaban sin previo y a veces crecido rescate.Para evitar tan peligrosas incursiones, tratóse en 1682 de fortificar el puerto de Jagua, proyecto que no se llevó a la práctica hasta 1742, erigiéndose sobre una pequeña altura, en la parte Oeste del cañón de entrada, donde forma recodo, el "Castillo de Nuestra Señora de los Angeles" conocido hoy con el breve nombre de "Castillo de Jagua". Dirigió su construcción el ingeniero militar Don José Tantete y no se concluyó hasta 1745. Se le dotó de diez cañones de diverso calibre, suponiendo eran bastantes para ahuyentar a los buques piratas. Pero no se contó que éstos disponían de pequeñas embarcaciones, y que podían introducirse dentro de la extensísima bahía por una de las bocas del Arimao, río que tiene dos brazos, uno que desagua en el mar y otro, conocido por "Derramadero de las Auras", que se dirige a la Laguna de Guanaroca, y comunica por un estero con la bahía. Y sucedió que a pesar del Castillo y de sus cañones, los atrevidos piratas seguían haciendo de las suyas con toda impunidad en la bahía, continuando en sus fechorías sin correr grandes peligros. Para cerrarles aquel camino, hubo de construirse una palizada -de la que todavía quedan vestigios- que cubría el "Derramadero de las auras", logrando así verse al fin libre la bahía de las periódicas e inconvenientes visitas de los piratas.Fué reputado el Castillo de Jagua, en su tiempo, como fortificación bastante buena, ocupando el tercer lugar entre las de la Isla, correspondiendo el primero y segundo, respectivamente, al Castillo del Morro de La Habana, y al de Santiago de Cuba. Hoy los tres castillos solo tienen valor como monumentos históricos.Puestos a hacer historia, antes de entrar en la leyenda, no estará de más decir que el primer Comandante del Castillo de Jagua, lo fué Don Juan Castilla Cabeza de Vaca, no sabemos si descendiente de aquel famoso Cabeza de Vaca, explorador y conquistador, pero si de que su esposa Doña Leonor de Cárdenas fue enterrada en la Capilla del Castillo y diez años más tarde lo fué allí también el Primer Capellán del mismo, Pbro. Don Martín Olivera. Castilla además de militar, era hombre de negocios y de iniciativa. Fomentó el primer ingenio de azúcar en Jagua, que estableció en terrenos de la hacienda "Caunao", de que era condueño, sita a una legua de la bahía. Bautizó dicho ingenio con el nombre de "Nuestra Señora de la Candelaria"; con el trascurso de los años pasó a la sucesión de Doña Antonia Guerrero. Fué esta señora la esposa de Don Agustín Santa Cruz, quien donó los terrenos donde está edificada la ciudad de Cienfuegos.Y dando de mano a la historia, ávida y enojosa, entraremos de nuevo en el campo de la leyenda, lleno de engañadores espejismos, pero siempre grato y entretenido.El Castillo de Jagua, aunque de construcción relativamente reciente, conserva sus historias y leyendas, que tuvieron origen en las nocturnas tertulias de los antiguos vecinos del lugar y que fueron transmitidas fielmente de generación en generación. Según una de esas tradiciones, en los primeros años de construido el Castillo de Jagua, a horas avanzadas de la noche, cuando la guarnición estaba descansando y los centinelas dormitaban, rendidos por la vigilia; cuando en el vecino caserío de marineros y pescadores todo era silencio; cuando reinaba la quietud y la soledad más solemnes, turbadas únicamente por el monótono ritmo de las olas, y la luna en lo alto del firmamento brillaba esplendente, envolviendo con su luz ténue la superficie tersa del mar y la abrupta de la tierra, entonces un ave rara, desconocida, venida de ignotas regiones, de gran tamaño y blanco plumaje, hendía veloz el espacio y dirigiéndose al Castillo describía sobre él grandes espirales, a la vez que lanzaba agudos graznidos. Como si respondiera a un llamamiento de la misteriosa ave, salía de la capilla de la fortaleza, mejor dicho, se desprendía de las paredes, filtrándose a través de ellas, un fantasma, o sombra de mujer, alta, elegante, vestida de brocado azul guarnecido de brillantes, perlas y esmeraldas, y cubierta toda ella, de cabeza a pies, por un velo sutil, transparente, que flotaba en el aire. Y después de pasear por sobre los muros y almenas del Castillo, desaparecía súbitamente, como si se disolviera en el espacio.La fantástica visión, se repetía varias noches, produciendo el natural temor entre los soldados que guarnecían el Castillo, todos ellos curtidos veteranos que habían peleado en muchas y distintas ocasiones y que no podían ser tildados de cobardes; sin embargo, aquellos hombres no se atrevían a enfrentarse con la misteriosa aparición, y por temor a ella llegaron a resistirse a cubrir de noche las guardias que les correspondían.Había en el Castillo un joven Alférez, recién llegado, arrogante y decidido que no creía en fantasmas ni apariciones de ultratumba, estimándolos productos de imaginaciones calenturientas o extraviadas. Rióse de buena gana el Alférez del temor de los soldados y para probarles lo infundado que era, se dispuso una noche a sustituir al centinela. Retiráronse los soldados a sus dormitorios y quedó el joven Alférez paseando, tranquilo y sereno, en la explanada superior del Castillo, sin más arma que su espada.Hermosa era la noche. Brillaban las estrellas en el firmamento, palidecía su luz por la intensa de la luna. El mar en calma susurraba dulcemente la eterna canción de las olas. De la tierra dormida ni el más leve ruido surgía. El ambiente era de calma y de recogimiento. El temerario Alférez, para distraer las monótonas horas, paseaba y pensaba en su mujer ausente en lejana tierra...De pronto oyó penetrante graznido y gran batir de alas. En el preciso momento, el reloj del Castillo daba la primera campanada de las doce. Levantó el Alférez la cabeza y vió la extraña ave de blanco plumaje describiendo grandes círculos sobre la fortaleza. Y de las paredes de la capilla, vió surgir y avanzar hacia él, a la misteriosa aparición que los soldados habían dado en llamar la Dama Azul, por el color del rico traje que vestía.El Alférez sintió que el corazón le daba un vuelco, mas por el esfuerzo de su férrea voluntad dominó los nervios, y fué decidido al encuentro del fantasma...¿Qué pasó entre la Dama Azul y el Alférez? No lo hemos podido averiguar.El momento más culminante de esta leyenda, permanece en el misterio. Pero, sí podemos decir, para satisfacer la natural curiosidad del lector, que a la mañana siguiente de aquella noche fatal, los soldados hallaron a su Alférez tendido en el suelo, sin conocimiento, y al lado, una calavera, un rico manto azul y la espada partida en dos pedazos.Don Gonzalo, que tal era el nombre del joven militar, recobróse pronto de su letargo, pero perdida la razón, y tuvo que ser recluido en un manicomio. En su extraña locura, veía siempre un fantasma, al que en vano acometía, pues al primer intento se desvanecía en el espacio, para aparecérsele de nuevo poco después.Con respecto a la personalidad del supuesto o real fantasma de la Dama Azul, la leyenda guarda prudente silencio.No sabemos si la tradición tiene por origen el castigo de alguna dama que vivió reclusa entre aquellos muros y que la rica fantasía tropical revistió su recuerdo con sobrenatural colorido, o es la creación poética de un cuento engalanado por el transcurso de los años, con los atavíos de nocturnas consejas, narradas junto al hogar o en la arenosa playa.Y todavía es creencia del vulgo supersticioso, que la Dama Azul hace de tarde en tarde sus apariciones, paseando impávida sobre los muros de la hoy abandonada y casi derruida fortaleza. A los primeros rayos de la aurora, se lanza al aire y dando lastimeros gritos se pierde en el boscaje del inmediato Caletón.   

LA VENUS NEGRA 

Un día cuando un grupo de colonos visitó por primera vez Cayo Loco se encontró en él a una mujer negra muy joven y sin más vestido que los que le dio la propia naturaleza. Era de rara belleza y su cuerpo tan perfecto que cualquier artista la hubiera considerado un modelo de belleza femenina, fue tal la admiración sentida por los colonos que la llamaron la Venus Negra.
A ver a los colonos huyó la mujer, corrieron tras ella y lograron darle alcance pero a cuantas preguntas le hacían permanecía en silencio mirándolos con sus grandes ojos negros. Entonces comprendieron que no hablaba porque era muda.
Era la única moradora del Cayo y adornaba su espléndida desnudez con collares y pulseras formadas con cuencas de semillas de bejucos, árboles, conchas y caracoles marinos. Iban con ella a todas partes dos aliadas compañeras; una garza azul y una paloma blanca.
Uno de los colonos por compasión la llevó a su casa, le dio de comer y le regaló vestidos, el hombre creyó que a cambio de su acción la hermosa negra haría los trabajos domésticos que se le ordenaran pero La Venus Negra al verse cautiva protestó con hechos. Permanecía horas y horas en los rincones sin comer.
La infeliz mujer adelgazó de forma alarmante y ante el temor de que pereciera, el colono la llevó nuevamente a Cayo Loco para que continuara viviendo libre en plena naturaleza en compañía de sus fieles compañeras y alimentándose de frutas silvestres, cangrejos, ostras y otros mariscos.
Pasó el tiempo y en una tarde del año 1876 mientras era descargado un gran convoy militar entró a una de las casas del lugar una mujer negra ya anciana. Iba completamente desnuda cubriendo su cuerpo con un collar de cuencas rojas, blancas y azules, se negó a vestirse y a comer la abundante y variada comida, devorando con rapidez yucas, plátanos y boniatos sin cocer. A la mañana siguiente cuando fueron en su busca hallaron solamente los collares.
Aquella mujer era la Venus Negra a quien el tiempo había despojado de su juvenil belleza. Fue la ultima vez que la vieron, desapareció misteriosamente y nunca más se supo de ella.
La fantasía popular siempre poética y creadora afirma que la Venus Negra en las noches sin luna y con preferencia en las lluviosas en que son más seguras la soledad y el silencio abandona su retiro y vaga por las calles solitarias llevando consuelo a los desvalidos y sueño reparador a los que padecen.
- No.- Tu esposa tal vez.- Nada debe importarte lo que ella sea para mí. Te basta saber que me intereso por ella, y sobre todo, por el ser que lleva en sus entrañas. Cuídala con solicitud, porque ha perdido la razón, y cuando sea madre, toma al hijo bajo tu protección y sírvele de padre.Así lo prometió Díaz, y seguro del cumplimiento se retiró el pirata, dejando en el bohío junto con la joven, buen numero de arcas y cofres, que hizo traer por sus marineros, y que contenían preciosos trajes, ricas joyas, odoríferas resinas y perfumadas raíces, cuanto pudiera apetecer la dama mas coqueta y encaprichada. Sin embargo, nada de ello parecía interesar a Estrella, -que tal era el nombre de la joven, -quien permanecía quieta, muda, insensible a ruegos y preguntas, vaga la mirada, como perdida en el vacío. Tan solo de vez en cuando, adquirían sus ojos dolorosa expresión, y se movían sus descoloridos labios, pronunciando aisladas palabras, sin ilación ni sentido. Fugaces alucinaciones la dejaban postrada, con leves temblores en todo el cuerpo.¿Quién era aquella mujer? ¿Que terrible misterio encerraba su vida? Imposible saberlo. Nada ella podía decir, y nada el pirata había dejado entrever. Podía ser una cautiva, retenida violentamente por el pirata, sumida en la locura tras una gran tragedia. Díaz tenia esperanzas de conocer la verdad de boca de la misma joven, a la que prodigaba los más solícitos cuidados y atenciones. Desgraciadamente, si bien mejoro algo de salud, no recobro la razón; y cuando a los pocos meses dio a luz, sucumbió en el parto, llevándose a la tumba el misterio de su vida. El tierno ser que dejo en el mundo, era una preciosa niña, a la que Díaz bautizo con el nombre de Azurina. (Tomado del Libro: "Tradiciones y leyendas de Cienfuegos", de Adrián del Valle, 1919.)  

GUANAROCA 

Al Sudeste de la hermosa bahía de Cienfuegos, se extiende una laguna salobre, en la que derrama parte de sus aguas el río Arimao.Es la laguna de Guanaroca, en cuya tersa superficie se refleja la pálida luna, la dulce Maroya de los siboneyes, productora del rocío y benéfica protectora del amor.Según la leyenda siboney, la laguna de Guanaroca es la verdadera representación de la luna en la tierra. ¿Conoces la poética tradición, lector? Tiene sabor agreste y primitivo, muy propio de las sencillas creencias de hombres que vivían en contacto directo con la naturaleza bravía, exuberante y cálida.En los tiempos más remotos, Huion, el sol, abandonaba periódicamente la caverna donde se guarecía para elevarse en el cielo y alumbrar a Ocon, la tierra, prodiga y feraz, pero huérfana todavía del humano ser. Huion tuvo un deseo: crear al hombre, para que hubiera quien le admirara y adorase, esperando todos los días su salida, y viese en él al poderoso señor del calor, la luz y la vida.Al mágico conjuro de Huion, surgió Hamao, el primer hombre. Ya tenía el astro rey quien lo adorara, lo saludara todas las mañanas con respetuosa alegría desde los alegres valles y altas montañas. Esto le bastaba a Huion y no se preocupó mas de Hamao, a quien el gran amor que por su creador sentía, no bastaba a llenarle el corazón. Veíase solo, en medio de una naturaleza espléndida, dotada de una vegetación exuberante, poblada de seres que se juntaban para amarse. En medio de la universal manifestación de vida y amor, sentía Hamao languidecer su espíritu y le afligía la inutilidad de su vida solitaria.La sensible y dulce Maroya, la luna, compadecióse de Hamao, y para dulcificar su existencia, dióle una compañera, creando a Guanaroca, o sea, la primera mujer. Grande fué la alegría del primer hombre. Al fin tenia un sér con quien compartir goces y penas, alegrías y tristezas, diversiones y trabajos. Los dos se amaron, con frenesí, con inacabable pasión, sin saber todavía lo que era el hastío. De su unión nació Imao, el primer hijo.Guanaroca, madre al fin, puso en el hijo todo su cariño, y el padre, celoso, creyéndose preterido, concibió la criminal idea de arrebatárselo. Una noche, aprovechando el sueño de Guanaroca, cogió Hamao al tierno infante y se lo llevó al monte. El calor excesivo y la falta de alimento, produjeron la muerte de la débil criatura. Entonces el padre, para ocultar su delito, tomó un gran güiro, hizo en él un agujero y metió dentro el frío cuerpo del infante, colgando después el güiro de la rama de un árbol.Notando Guanaroca, al despertar, la ausencia del esposo y del hijo, salió presurosa en su busca. Vagó ansiosa por el bosque, llamando en vano a los seres queridos, y ya, rendida por el cansancio, iba a caer al suelo, cuando el grito estridente de un pájaro negro, probablemente el judío, hízole levantar la cabeza, fijándose entonces en el güiro que colgaba en la rama del próximo árbol. Sea por la innata curiosidad que ya se manifestaba en la primera mujer, o por un extraño presentimiento, Guanaroca sintióse compelida a subir al árbol y coger el güiro. Observó que estaba perforado y con espanto creyó ver en su interior el cadáver del hijo adorado. Fue tan grande el dolor y tan intensa la emoción, que se sintió desfallecer y el güiro se escapó de sus manos, cayendo al suelo; al romperse vio con estupor que del güiro salían peces, tortugas de distinto tamaño y gran cantidad de líquido, desparramándose todo colina abajo Acaeció entonces el mayor portento que Guanaroca viera: los peces formaron los ríos que bañan el territorio de Jagua, la mayor de las tortugas se convirtió en la península de Majagua y las demás, por orden de tamaño, los otros cayos. Las lagrimas ardientes y salobres de la madre infeliz, que lloraba sin consuelo la muerte del hijo amado, formaron la laguna y laberinto que lleva su nombre: Guanaroca.(Tomado del Libro: "Tradiciones y leyendas de Cienfuegos", de Adrián del Valle, 1919.)  

JAGUA 

Hamao, con los celos que en su corazón sembrara el dios del mal, había sentido el primer dolor; Guanaroca, con la pérdida de su hijo, la pena primera y la más grande que una madre puede sufrir. Hamao comprendió tardíamente lo irracional de sus celos y llegó a vislumbrar el amor de padre. Guanaroca perdonó, y tras el perdón vino su segundo hijo: Caunao. Tranquila y feliz fue su infancia, bajo la constante protección de la madre cariñosa. El niño se hizo hombre, y comenzó a sentirse invadido de vaga inquietud, de profunda tristeza. No podía darse cuenta de aquel su estado de ánimo, que le hacia indiferente la vida. Un día, al volver a su solitario bohío, detúvose a contemplar a dos pajaritos que en la rama de un árbol se acariciaban. Entonces comprendió el motivo de su pena. Estaba solo en el mundo, no tenía una compañera a la que acariciar y de la cual recibir caricias, a la que pudiera contar sus penas, sus alegrías, sus ilusiones, sus esperanzas.Solo existía en la tierra una mujer, pero ésta era Guanaroca, la que le había dado la existencia.Vagando por los campos, trataba en vano de distraer su soledad, y se fijó en un árbol lozano, de bastante elevación y redondeada copa.De sus ramas pendían los frutos en abundancia, frutos grandes y ovalados, de color pardusco. En plena madurez muchos de ellos, se desprendían del árbol y caían al suelo, mostrando algunos, al reventar, su carnosidad sembrada de pequeñas semillas.Caunao sintió un deseo irresistible de probar aquel fruto, y cogiendo uno de los más hermosos, le hincó, ávido, los dientes. Su gusto era agridulce, y siéndole grato al paladar, halló en aquel manjar extraño que de manera prodiga le ofrecía la naturaleza, abundante y regalado alimento.Tanto le gustó, que fue a su bohío en busca de un catauro de yagua, con la intención de llenarlo con los raros y para él sabrosos frutos.De vuelta, empezó Caunao por reunirlos todos en un montón, e iba a empezar a colocarlos en el catauro, cuando un rayo de luna, hiriendo a los frutos en desorden amontonados, hizo brotar de ellos un ser maravilloso, de sexo distinto al de Caunao.Era una mujer. Mujer joven, hermosa, risueña, de formas bellamente modeladas; de piel aterciopelada, color de oro; de ojos expresivos, grandes y acariciadores; de boca roja y sonriente; de larga, negrísima y abundante cabellera.Caunao la contempló con éxtasis creciente. Como por encanto sintió que de su corazón huían la tristeza y la melancolía, expulsadas por la alegría y el amor. Ya no cruzaría solitario el camino de la vida. Tenía a quien amar y de quien ser amado.Aquella hermosa compañera surgida, al contacto de un rayo lunar, del montón de la madura fruta, era un presente de Maroya, la diosa de la noche, que del mismo modo que había disipado la soledad de Hamao, el primer hombre, enviándole a Guanaroca, la primera mujer, quería también alegrar la existencia de Caunao, el hijo de aquéllos, haciéndole el regalo de otra mujer.Caunao la amó desde el primer momento con todo el ardor de que era capaz su joven corazón sediento de caricias. La hizo suya y fue madre de sus hijos.Aquella segunda mujer se llamó Jagua, palabra que significa riqueza, mina, manantial, fuente y principio. Y con el nombre de Jagua también se designó el árbol de cuyo fruto había salido la mujer, y por cuyo hecho se le consideró sagrado. Jagua, la esposa de Caunao, fué la que dictó las leyes a los naturales, los pacíficos siboneyes, la que les enseñó el arte de la pesca y de la caza, el cultivo de los campos, el canto, el baile y la manera de curar las enfermedades.Guanaroca fué la madre de los primeros hombres; Jagua la madre de las primeras mujeres. Los hijos de Guanaroca, madre de Caunao, engendraron en las hijas de Jagua; y de aquellas primeras parejas salieron todos los humanos seres que pueblan la tierra.Según la tradición dominicana, Cihualohuatl, la mujer culebra, fué la Eva mitológica que daba a luz de dos en dos, siempre varón y hembra, para facilitar así la reproducción y perpetuación de la especie.La tradición siboney es mas moral. Guanaroca, la Eva cubana, solo tiene hijos varones, y a su vez Jagua, la segunda Eva, solo hembras, uniéndose luego unos y otras por parejas para la reproducción.(Tomado del Libro: "Tradiciones y leyendas de Cienfuegos", de Adrián del Valle, 1919)  

AYCAYIA

 De las siete hermosas bailadoras y cantadoras que tenia el cacique en su corte, seis perecieron en el naufragio de la piragua; la que había escapado a la muerte, -bien por su involuntario retardo al entretenerse en su tocado, o porque previamente fuera advertida por el behique que sentía por ella especial predilección-, llamábase Aycayia y era de las siete la más hermosa, la que bailaba con más arte y cantaba con más dulce y melodiosa voz. Así no es de extrañar que ella sola siguiera perturbando la tranquilidad de la grey, alejando a los hombres del trabajo, apartándolos del cumplimiento de sus deberes guerreros y llevando la desunión a los hogares.De nuevo se reunieron en consejo el cacique, los ancianos y behiques, y por segunda vez acudieron en consulta al todopoderoso Cemí que les habló de este modo- Aycayia encarna el pecado, el pecado de la belleza, del arte y del amor. Proporciona a los hombres el placer; pero les hace sus esclavos, robándoles la voluntad. Y su diabólica fuerza está en que satisfaciendo a todos, no se entrega a ninguno. Virgen es y virgen morirá. Si queréis vivir tranquilos, arrojadla de vuestro seno.El consejo del Cemí fué seguido. Aycayia, condenada a vivir aisladamente en compañía de una anciana llamada Guanayoa, fue llevada a un solitario lugar llamado hoy Punta Majagua. Desgraciadamente, no por ello mejoró la situación. Era tal el imperio que sobre los hombres ejercía la bella bailarina, que a diario acudían a Punta majagua los siboneyes, abandonando trabajos y hogares, con el solo objeto de ver a Aycayia ejecutando sus danzas maravillosas, en las que hacia prodigios de agilidad y destreza, y oírla cantar con su voz dulce y acariciadora.Como es natural, todos rivalizaban en obsequiarla, llevándole frutos, plumas, conchas, laminillas de oro y otros adornos propios para satisfacer la femenil vanidad; y ella a todos sonreía y de todos aceptaba el obsequio, sin que ninguno pudiera jactarse de ser el preferido.Las pobres indias de Jagua se veían abandonadas, las casadas de sus esposos, las doncellas de sus novios, quienes solo tenían ojos y oídos para la incomparable Aycayia. Acudieron en queja al cacique, y este la traslado al behique principal, que trató en vano de que las descarriadas ovejas volvieran al redil. La bella desterrada, podía más que todas las amenazas y conveniencias.Entonces el behique acudió al medio supremo infalible: consulto por tercera vez al Cemí de la diosa Jagua, quien le entregó unas pequeñas semillas de color negro, a la vez que le daba las siguientes instrucciones:- Estas semillas, son un amuleto contra el olvido y la infidelidad. Entrégalas a las mujeres, encargándoles que las siembren en sus huertos. Cuando florezcan, cesaran sus inquietudes y congojas y obtendrán de nuevo el cariño de sus novios y esposos.Las semillas, con solícito cuidado plantadas por las mujeres, dieron origen al árbol conocido hoy con el nombre de Majagua o Demajagua, que significa de Madre Jagua, cuyas hojas, flores y madera son consideradas desde aquel entonces como amuleto o preventivo de la infidelidad conyugal.Crecieron los árboles y al brote de sus primeras flores, sobrevino un violento huracán, que barrió la barbacoa o casa alta sobre el agua que ocupaban Aycayia y su anciana acompañante. Las olas enfurecidas arrastraron a las dos mujeres al mar. La joven fue transformada en ondina o sirena, y la vieja en tortuga, terminando así el funesto y avasallador imperio que la bella y sin igual Aycayia ejercía sobre los siboneyes de Jagua.No está conteste la tradición respecto a la actuación de Aycayia en el mar. Unos la suponen ondina solitaria, vagando dentro de la bahía de Jagua o en el mar libre, soplando en un enorme y nacarado cobo, gran caracol de nuestros mares antillanos cuyo bronco sonido se confunde con el ruido que hace Caorao, el dios de la tempestad. Otros, en cambio, la creen acompañada, cabalgando sobre Guanayoa, convertida en enorme y asquerosa tortuga, pero también soplando en el cobo, condenada eternamente a vagar por el mar embravecido, purgando el pecado de haber sido en la tierra, bella, seductora y virgen.(Tomado del Libro: "Tradiciones y leyendas de Cienfuegos", de Adrián del Valle, 1919.)  

 

Mitos y Leyendas

Mitos y Leyendas

El mito de Fedra (Faidra)

Fedra es hija de Minos (rey de Creta) y Pacifae (hija de Helio, madre del minotauro), y hermana de Ariadna (ayuda a Teseo a matar el minotauro).

Deucalión (hermano de Fedra y rey de Creta) decide que su hermana contraerá matrimonio con Teseo (rey de Atenas), quien según algunas versiones ya estaba casado con una amazona (Antíope, Hipólita), a quien aparentemente había raptado. El día de la boda entre Teseo y Fedra se produjo una guerra con las amazonas, y éstas perdieron.

El motivo de la guerra varía según la versión, pues hay quienes creen que la guerra era producto del rescate que las amazonas iban a hacer de Hipolita, secuestrada vilmente por Teseo. Otros opinan que más bien ellas atacaban para resarcir a Hipólita, quien había sido repudiada por Teseo al casarse con Fedra.

El ataque ocurre el mismo día de la boda entre Fedra y Teseo, y Hipólita muere. Según algunos lucha contra las amazonas y sólo al morir ella Teseo decide casarse con Fedra, y para otros, los atenienses logran defender a su rey y matar a Hipólita. Incluso, hay quienes siguen una tradición oscura que indica como Teseo mismo inmolaba a Hipólita para cumplir con un oráculo.

Hipólita y Teseo habían tenido un hijo llamado Hipólito. El joven era hermoso y casto y Fedra sin poder vitarlo se enamoró de él perdidamente. Hipólito debido a su castidad y al respeto por su padre rechaza a Fedra, pues una relación entre ellos habría sido incestuosa, ya que ella era la esposa de su padre y él habría tenido que profanar el lecho paterno.

Fedra entonces empieza a preocuparse porque Teseo, su esposo nunca se llegue a enterar de su secreto amor y cree que Hipólito es capaz de contarle en un acto de fidelidad y honestidad. Para evitarlo y así conservar su honra, Fedra hace creer a Teseo que Hipolito había tratado de ultrajarla.

El padre llevado por la cólera, manda a desterrar a su hijo y pide a Poseidón su muerte. Hipólito cumple los designios de Poseidón y muere arrastrado por sus caballos.

Entonces Fedra, abrumada por la culpa decide suicidarse y se ahorca. El gran trágico Eurípides se encargó de mostrar dos versiones de esta tragedia de la que se conserva una y es la fuente más conocida para el mito. De acuerdo con esta tragedia, Fedra se quita la vida antes de que Hipolito muera dejando una carta que evidenciaba supuestamente la culpa de Hipolito, ante lo cual el padre exige castigo y luego el joven muere perdonando a su padre, quien al final descubre la verdad.

El mito de Atalanta
(
Atalanth)

Atalanta fue una heroína vinculada al ciclo arcadio como relacionada con las leyendas beocias, consagrada a Artemisa y reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza.

Sus orígenes varían según la versión del mito. Así, puede considerarse como hija de Yaso, descendiente de Árcade, y de Clímene, quiene era hija de Minia rey de Orcómeno. Para Eurípides y otros, su padre es más bien Ménalo, por quien la isla Ménalo fue nombrada. Sin embargo, la versión más difundida, especialmente desde Hesíodo, es en la que Atalanta es hija de Atamante y Temisto, gracias a lo cual se relaciona con la cultura beocia.

Su padre quería únicamente hijos varones y por eso al nacer Atalanta, la abandonó en el monte Partenio a su suerte. Ella pudo sobrevivir gracias a que una osa la cuidó y la amamantó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron criarla.

Una vez que se convirtió en una bella y ágil mujer, Atalanta decidió no casarse y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa de la cacería, Artemisa, a quien emulaba con sus acciones. Por ello, Atalanta vivía en el bosque cazando y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la antigüedad.

Como mujer que era enfrentó muchos peligros, como cuando dos centauros -Reco e Hileo- quisieron violarla, pero ella siempre pudo defenderse gracias a sus inigualables habilidades, y mató a los centauros con sus flechas. Su fama se difundió sobre todo después de participar en la cacería del jabalí de Calidón y luego de obtener el premio a la carrera en los juegos fúnebres organizados en nombre de Pelias, donde compitió con Peleo, padre de Aquiles, el de los pies ligeros, héroe del ciclo toryano.

Además de estar consagrada a Artemisa, lo que implicaba que debía mantenerse virgen, Atalanta había recibido un oráculo en el que se le anunciaba que el día en que se casara, iba a ser convertida en animal. Por ello, y para evitar cualquier pretendiente, anunció que su esposo sería sólo aquel que lograra vencerla en la carrera, con la condición de que si ella triunfaba, debía matar a su oponente. Sin embargo, a pesar del peligro, muchos lo intentaron e irremediablemente perecieron, pues ella era invencible, aún cuando la joven siempre les daba alguna ventaja al inicio de la carrera.

Ahora bien, como era de esperarse apareció el joven que logró vencer a Atalanta en la competencia. En algunas versiones se dice que fue Hipómenes, hijo de Megareo, o también Melanión, hijo de Anfidamante y por tanto primo hermano de la cazadora virgen, cuando se la considera hija de Yaso.

El apuesto oponente decidió probar suerte en la carrera para obtener la mano de Atalanta, pero tenía una gran ventaja y es que llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, diosa del amor, y que procedían probablemente del jardín de las Hespérides o de un santuario de la diosa en Chipre. Durante la competencia, cada vez que Atalanta le iba a dar alcance, el joven dejaba caer una de las manzanas, que Atalanta se detenía a recoger, ya sea fascinada por su belleza o incluso dispuesta a dejarse engañar porque realmente había sido conquistada por el atrevido joven. En fin, como ella se distraía con cada manzana que caía, el joven pudo vencerla y así obtuvo su mano. La pareja muy enamorada vivió feliz durante un tiempo, compartiendo sus cacerías y hazañas. En una de estas persecuciones, los esposos entraron en un santuario de Zeus (auqnue a veces se dice que de Cibeles), y enemorados como estaban se detuvieron y gozaron de su amor. Zeus montó en cólera por el sacrilegio y transformó a la pareja en dos leones. Aparentemente, los griegos creían que los leones no se cruzaban entre sí, sino que lo hacían con los leopardos, de manera que al convertirlos a ambos en leones, Zeus estaba no sólo quitándoles su condición humana, sino condenándolos a una vida separada.

Otra versión de este suceso, es que después de la cacería en que el joven había vencido a Atalanta, éste no había agradecido a Afrodita su ayuda para poder vencer a la bella muchacha, y entonces la diosa molesta, provoca la profanación del templo, hecho por el cual Zeus los castiga y los convierte en leones.

Atalanta dio a luz un hijo, Partenopeo, que participó en la primera expedición de los siete contra Tébas. A veces se dice que este niño fue fruto de su matrimonio, pero también hay leyendas que indican que es hijo de Ares o de Meleagro.

Atalanta fue tan importante que de hecho hay varios mitógrafos, como Apolodoro, que la incluyen entre los Argonautas, grupo de héroes de la antigüedad que partió en un difícil viaje en busca del bellocino de oro. Ella, como era de esperarse, fue la única mujer que participó en esta travesía.

En Epidauro, estaba la fuente de Atalanta, y se decía que en una cacería, la joven tuvo sed por lo que golpeó la roca con su jabalina, de donde brotó al instante la fuente.

Atalanta es de gran importancia, pues simboliza la mujer contestaria que se rebeló contra todos los esquemas patriarcales de la Grecia antigua y logró obtener el respeto de sus contemporáneos así como de la posteridad.

Las Musas

Las musas son divinidades femeninas que presiden las artes y las ciencias, e inspiraban a los filósofos y a los poetas.

Aunque su número varíe según los autores, por lo general se acepta que son nueve, nacidas de nueve noches seguidas de amor entre Zeus y Mnemósine, una de las titánidas. Las musas son por lo tanto nietas de Urano, el Cielo, y Gea, la Tierra.

Estas diosas se presentan como cantantes en las fiestas de los dioses, y forman parte del séquito de Apolo. Su primer canto fue el de la victoria de los dioses del Olimpo sobre los Titanes y el establecimiento de un nuevo orden cósmico. Se decía también que acompañaban a los reyes, dándoles las palabras necesarias para gobernar, inspirándoles sabiduría y otorgándoles la virtud de la justicia y la clemencia, con la que se ganaban el amor de sus súbditos.

Las musas se encontraban con frecuencia en el monte Parnaso, que estaba consagrado a Apolo. A los pies de este monte se encontraba la fuente Castalia, en la que los artistas se purificaban antes de entrar al templo del dios. También tenían un santuario en el Helicón, la montaña más alta de Beocia, donde se encuentra la fuente Hipocrene, que surgió de una coz del caballo alado Pegaso.

La mayor y más distinguida de las musas es Calíope, que presidía la elocuencia y la poesía épica. Era representada con un estilete y una tabla de escritura. Varias leyendas la presentan como la madre de los cantores Orfeo y Linus.

Clío es la musa de la historia y de la poesía heróica. Se dice que fue quien introdujo el alfabeto fenicio en Grecia. Es también la madre de Jacinto, compañero de Apolo. Se la representa con frecuencia sosteniendo un rollo de pergamino.

Erato es la musa de la poesía amorosa, además de la mímica. En el arte se la muestra con una lira.

Euterpe es la musa de la poesía lírica y de la música. Se le atribuye la invención de la flauta doble, con la que es representada. 

Melpómene es la musa del teatro trágico. Usa los coturnos tradicionales de los actores, y es representada con un cuchillo en una mano y la máscara trágica en la otra.

Polimnia preside los himnos sagrados y la elocuencia. Aparece con frecuencia en una actitud meditativa, con la mirada seria y un codo apoyado en una columna. A veces se la muestra con un dedo sobre la boca, simbolizando el silencio y la discreción. 

Terpsícore es la musa de la danza y de los coros dramáticos. Se la representa sentada con una lira en las manos. Varias leyendas le atribuyen la maternidad de las sirenas. 

Talía preside el arte de la comedia y de la poesía pastoral. Sus atributos son la máscara de la comedia y el cayado de pastor. 

Urania es la protectora de los astrónomos y los astrólogos. En el arte aparece con una esfera en la mano izquierda y una espiga en la derecha. Está vestida con un manto cubierto de estrellas y mantiene la mirada hacia el cielo.

A pesar de su importancia, las musas aparecen en muy pocos mitos. Según una leyenda el rey Píero de Pieria, en Tracia, tenía nueve hijas que eran muy hábiles en el arte del canto. Estaban tan orgullosas de esta virtud que decidieron viajar hasta el Helicón y retar a las musas a una competencia, que las diosas aceptaron. Las piérides entonaron una canción maravillosa que incluso los pájaros enmudecieron al escucharlas, pero el canto de las musas conmovió hasta las piedras. Las piérides, derrotadas, fueron castigadas por su arrogancia; las musas las transformaron en urracas, cambiando sus voces por graznidos.

Más sobre las musas...

  Las Musas son ninfas relacionadas con ríos y fuentes. Engendradas por Zeus y Mnemósine, según Hesíodo, o por Urano y Gea, según alguna otra versión como la del poeta Alcmán, son capaces de inspirar toda clase de poesía, así como de narrar a un tiempo el presente, el pasado e incluso el futuro, dadas sus virtudes proféticas.   El número de estas deidades también admite variantes (tres, siete, etc), pero fue Hesíodo el primer poeta que, en su teogonía, citó un total de nueve, dándoles además estos nombres que, en griego, tienen un significado concreto: Clío, la que ofrece gloria; Euterpe, la muy placentera; Talía, la festiva; Melpómene, la melodiosa; Terpsícore, la que deleita en la danza; Érato, la amable; Polimnia, la de muchos himnos; Urania, la celestial; Calíope, la de la bella voz.

  Será más adelante, ya en época helenística (a partir del siglo IV a.C), cuando se les asigne a cada una de ellas un dominio o función propia dentro de la literatura. Se les atribuirán además una serie de emblemas característicos que son los que nos permiten reconocerlas y distinguirlas en las representaciones gráficas.

Calíope: Es la primera de todas en dignidad, la que ocupa un lugar de honor en el cortejo. Según Hesíodo, es la que asiste a los venerables reyes. Enseñó el canto a Aquiles, el famoso héroe griego de la Guerra de Troya, y es la protectora de la poesía épica.

Clío: Se le atribuye la Historia; de hecho, en las representaciones clásicas suele aparecer con un rollo de escritura en las manos.

Érato: Es la Musa de la lírica coral, especialmente de la poesía amorosa, y por ello su principal atributo es una lira, aunque en ocasiones aparece con el dios Amor a sus pies.

Euterpe: Relacionada con el arte de tocar la flauta.

Melpómene: Como Musa de la tragedia aparece representada con la máscara trágica y la maza.

Polimnia: Se le atribuye el arte de la pantomima, esto es, la mímica. En las representaciones era frecuente verla en actitud de meditación, apoyando los codos en un pedestal o roca y conun dedo sobre la boca.

Talía: Protectora de la comedia. Se la representaba como una joven risueña coronada de hiedra, con la máscara cómica y un cayado de pastor como atributos.

Terpsícore: A esta Musa se le asignaban la poesía ligera y, principalmente, la danza, así que era representada con una lira en situación de acompañar con su música a los coros de danzantes.

Urania: Musa de la astronomía.

  Las Musas son las cantoras divinas que con sus coros e himnos deleitan a Zeus y a los demás dioses en el Olimpo, su morada, bajo la dirección de Apolo. Otras veces descienden a la Tierra, actuando de mediadoras entre lo divino y los seres humanos gracias a la inspiración que transmiten a los poetas, proporcionándoles el conocimiento de lo Eterno.

  Hay que destacar el culto que se les rindió en Tracia, concretamente en Pieria, cerca del monte Olimpo (de ahí que en ocasiones reciban el nombre de Piérides) y en Beocia, en las laderas del monte Helicón. En este último lugar es donde cuenta Hesíodo que se le aparecieron y, dándole una vara de laurel a modo de cetro, le encomendaron componer su obra Teogonía.

  En su condición de inspiradoras de toda clase de Arte, son invocadas por los poetas al comienzo de sus obras para que les proporcionen las palabras adecuadas y les muestren los hechos verdaderos.

 

 

Más Mitos y leyendas en http://www.solonosotras.com/cultura

 

Sangra aún la herida de la injusticia



Aida y su esposo navegaron en aquellos días en un mar de angustia e incertidumbre"Aquel día, 6 de octubre de 1976, escuché algunos comentarios en la calle, pero qué me iba a imaginar yo lo que estaba pasando. Cuando llegué a mi casa me extrañó ver unas cuantas personas. Sonó el teléfono. Al ver el rostro contraído de mi esposo descolgué la extensión y sólo escuché: 'me parece que en el avión venía El Niño' ".
Así recuerda Aida Domínguez la voz de su nuera, una voz entrecortada que presagiaba la trágica muerte de su hijo Eusebio Sánchez, sobrecargo internacional del avión de Cubana que detonó en el aire ocho minutos después de su escala en la terminal aérea de Seawell, en Barbados.
"Estuvimos 20 días en La Habana, fueron los más largos de mi vida. Ahora veo las cosas más claras, pero en aquellos momentos teníamos la esperanza de recuperar su cuerpo. Fue algo horrendo, hasta hoy sentimos la misma angustia del primer día".
Repasar los gratos recuerdos de "Eusebito" borra de su rostro la expresión de angustia. Ahora está más calmada y comparte con nosotros las vivencias retenidas en su memoria.
"El Niño, como le decíamos aquí en la casa, era un muchacho alegre, bailador, juguetón y muy maldito. No pasaba un día sin que nos hiciera una de sus travesuras. Sin embargo nunca nos defraudó. Él era de ese tipo de hijo del cual los padres siempre están orgullosos, era una eminencia en la escuela y su vida laboral fue exitosa".
Eusebio Sánchez DominguezTodas las opiniones coinciden, el apego a la causa revolucionaria del joven Eusebio comenzó siendo pionero. Desde entonces y hasta el día en que lo asesinaron, su posición fue una: la de vanguardia. En sólo 25 años resultaron incontables los méritos acumulados como presidente de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y como miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Por sus extraordinarias virtudes y fecunda militancia, resultó elegido delegado al ll Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas y candidato al X Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Berlín (1973). Durante su corta vida laboral también cumplió varias misiones internacionalistas en Angola y realizó importantes vuelos ejecutivos. Para retribuir su destacada e incansable participación en la construcción del socialismo, fue condecorado con la medalla XX Aniversario.

¿Qué le indigna más de este abominable atentado?

"Primero la premeditación. Esos cuatro criminales lo planearon todo y dos de ellos viajaron junto a la tripulación. Con toda la calma y la sangre fría del mundo pusieron las bombas, bajaron del avión y se hospedaron en uno de los hoteles más lujosos de Barbados.
"Todavía me afecta mucho imaginar a mi hijo indefenso. Paso noches pensando en la terrible forma en que murió, sin posibilidades de hacer nada para salvarse en un momento tan duro, de tanta incertidumbre…y esos asesinos sueltos todavía".

¿Cómo sería la vida de su familia si Eusebio estuviera vivo?

"La perfección. Era muy buen hijo y no lo digo por lo que le pasó. Él nos cuidaba, nos educaba y había que ver la ternura con que nos calmaba cuando le pedíamos se cuidara en esos vuelos. ¿Sabes qué respondía?, con una tranquilidad increíble siempre repetía lo mismo: 'no se preocupen, uno muere dondequiera, lo importante es hacerlo con dignidad'. Si no lo hubieran asesinado yo no estuviera así y su papá no habría muerto".

¿Entonces su esposo también es víctima del terrorismo?

Momento en el que le imponen a Eusebio la medalla XX Aniversario"Sí. Lo digo donde sea. Mis dos Eusebios eran iguales de entusiastas y revolucionarios. Ya saben cómo perdí al hijo. El padre murió de tristeza, lentamente. No pudo soportar la pérdida. Lo recuerdo dando golpes en la pared y llorando de la impotencia. Su cuerpo enfermó poco tiempo después. Padeció una enfermedad irreversible durante 25 años, que lo postró en una silla de ruedas. Esos degenerados no nos pagan ni con su muerte".
Aida continúa hablando. Reflexiona sobre el dolor esparcido en el planeta a causa del terrorismo y de la impunidad que disfrutan Posada Carriles y sus cómplices. Todavía le quedan esperanzas. Está convencida, un día los culpables de la siniestra conspiración que truncó la vida de 73 personas inocentes serán condenados.
María Emilia Sánchez, la hermana mayor de Eusebio, escucha atenta nuestra conversación. Además de perder a su padre y a sus dos únicos hermanos, una enfermedad le arrancó el don de la palabra. Sin embargo, el silencio no impide nuestra comunicación. Cuando le pregunto sobre Eusebio, se emociona. Sus ojos se abren hasta inspirar temor. La cara se contrae toda. Las manos van constantemente de la cabeza hasta el pecho, que aprieta al punto de estrujar su ropa, cada gesto exterioriza uno a uno sus pensamientos.
Aida, quien mejor la comprende, vuelca en palabras sus sentimientos: "Cada vez que veo un avión me impresiono mucho y recuerdo la forma en que murió mi hermano, estaba desamparado, no pudo hacer nada para salvarse. Son 30 años llorando su muerte, esperando el encierro de esos hombres malos. Quisiera que los condenaran ya".

COMPAÑERO EN LA AUSENCIA

Mauricio Cabrera SarríaMauricio Cabrera Sarría fue el mejor amigo de Eusebio Sánchez Domínguez cuando ambos compartían juventud y ansias de horizontes nuevos. En la sala de su casa tiene reservado un lugar especial para la foto del compañero de mil aventuras, quien a pesar de la ausencia, sigue siendo su más fiel compañero.
"Nosotros nos conocimos cuando éramos apenas unos muchachitos. Desde entonces cultivamos una gran amistad; pero nos compenetramos mucho más cuando estudiamos juntos en séptimo grado.
"A Eusebio se le podía comparar con un imán. Yo le decía 'lo tuyo es alegría natural', porque no necesitaba tomar ni fumar para divertirse. La gente lo seguía, era muy aceptado por su forma de ser, alegre y serio a la vez.
"Recuerdo ahora una anécdota muy importante para mí porque me enseñó mucho en la vida. Un día faltó el profesor del último turno. Yo había ido al baño y no escuché cuando el director le pidió que mantuviera la disciplina del grupo hasta que tocara el timbre. Yo llegué haciendo de las mías, conversando, riéndome y me sacó del aula sin miramientos. Lo esperé en el parque. Una vez frente a frente le reclamé porque se suponía que éramos 'socios'. No se exaltó. Me convenció de mi error y explicó su actitud. Comprendí todo lo que me dijo y desde entonces fuimos mejores amigos aún".
Cuenta Mauricio que Eusebio era bueno en todo y le aguardaba un gran porvenir.
En la Escuela al Campo no permitía bajo ningún concepto que su brigada fuera la última. Como deportista también hizo lo suyo en la pelota y el fútbol.
"Le puedo contar otra situación que ilustra características de su personalidad. A principios de 1968 lo llamaron al Servicio Militar. Nunca dijo que era asmático crónico. Cuando el médico se dio cuenta comenzó a darle pases, hasta que una comisión facultada para ello le dio baja.
"¿Sabe lo que hizo?. Regresó para su Secundaria. Como ya se estaba acabando el curso le pidió al director la posibilidad de presentarse a los exámenes extraordinarios. Los profesores lo ayudaron, pero había que ver cómo estudiaba para por fin aprobar y no quedarse atrás".

¿Qué sucedió cuando le dieron la noticia del atentado?

"Me enteré por la noche. Salí cuanto antes para La Habana. Estaba muy confundido. Como no tenía información completa de lo sucedido me esperanzaba la idea de que sólo pudiera ser un aterrizaje forzoso o algo así. La ansiedad me hizo trampas, al punto de confundir la casa donde había pasado tantos momentos agradables. Reaccioné. Caminé otro poco y por fin tuve frente a mí la realidad.
"Allí, además de todo el dolor, tuvimos que soportar ofensas por teléfono. Gente inescrupulosa y contrarrevolucionaria llamaban insultándonos, riéndose y disfrutando con nuestro sufrimiento. Era inconcebible, pero de ese tipo de gentuza se puede esperar cualquier cosa".

¿Cómo crees que hubiera reaccionado Eusebio si llega a conocer de antemano lo que iba a suceder en el avión?

"Se los come, no lo dude. Yo lo vi fajarse a los piñazos con un hombre grandísimo cuando tenía 15 añitos. Su posición ante las injusticias siempre fue la misma. Quien mata por la espalda y lo hace a cambio de dinero, tiene las manos tan sucias como la mente".

ISIS, LA EVOCACIÓN DEL PADRE

Al término de la conversación, Mauricio habló sobre la niña de Eusebio. "Isis se hizo sola, afirmó. Pienso que tiene muchas cosas de su padre y por eso ha salido adelante".
Nuestro contacto con ella fue telefónico. Sin embargo, no tuvo objeción de contarnos sus impresiones sobre los hechos.
Isis Tamara Sánchez Zurbarán, la hija de Eusebio, a los seis años de edad"Todos dicen que yo tenía cinco años cuando mi papá murió. Yo insisto, todavía no los había cumplido. El 6 de octubre falleció, el 7 celebraríamos su cumpleaños y el 8, el mío. Uno nunca llega a superar algo así, me lo arrancaron de pronto.
"Puedo decir con toda seguridad que tuve un padre excelente, cariñoso y preocupado. Siempre tenía tiempo para mí, aunque estaba divorciado de mamá. Mi educación le preocupaba en demasía y me lo hacía saber. Los recuerdos en mi mente son vagos, pero no borran su buen comportamiento conmigo".

¿Qué recuerdas de aquellos días?

"Como niña al fin sólo percibí un cambio en la situación dentro de mi casa, las personas estaban nerviosas, pero yo no comprendía absolutamente nada. Mi mamá no sabía cómo darme la noticia. Me dijo que mi papá estaba enfermo en el hospital y no vendría a verme.
"En realidad me enteré en la calle y en la escuela, porque las personas se me acercaban y hacían comentarios al respecto. No podía discernir ni tener conciencia a esa edad de lo que significa la muerte. Me tomó cuatro años comprender que nunca lo vería otra vez".

¿Cómo imaginas tu vida a su lado?

"Bien diferente. Su ausencia me acompaña todavía y con seguridad es lo que más me ha afectado en toda mi vida. Tuve un padrastro muy bueno, nos ayudó mucho y se lo agradezco, pero nunca es igual. Nada ha suplantado el amor que me dio mi papá en tan poco tiempo".

¿Qué sucede cuando escuchas los nombres de Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Freddy Lugo y Hernán Ricardo?

"Se me revuelve la vida. Confío en que algún día se haga justicia...".
No pudo decir más, realmente no hizo falta. Aunque le hubiesen contado la verdad era imposible que la mente de una niña advirtiera que a su padre lo habían asesinado de una forma tan vil y por dinero. Menos probable aún sería comprender que los matones a sueldo andaban libres e impunes.
No fue la casualidad ni el azar quienes pusieron ante Posada y sus cómplices el avión de Cubana para llevar a la práctica su tétrico plan. Bien premeditado lo tenían. Era un vuelo saturado de personas con un historial similar al de Eusebio, repleto de valiosos patriotas, al cual habrían de sabotear en sus continuos afanes de poner fin al nuevo sistema social en la Isla.
Todo un pueblo acompañó a la familia Sánchez Domínguez en su dolorPara nadie es un secreto, estos sicarios no actúan solos. Tienen respaldo total del gobierno de los Estados Unidos, financiados y entrenados por la CIA. La misma que irónicamente se proclama antiterrorista. La misma que condenó a los Cinco Héroes cubanos. La misma que ha planificado la desaparición física de nuestro Comandante en más de 600 ocasiones. La que puso fin a la vida del joven italiano Fabio di Celmo en uno de nuestros hoteles. Esa que, junto a la mano armada de la Fundación Nacional Cubano Americana prendió fuego en el auto del cineasta Angelo Rizzo, después de filmar una película para ellos "incómoda", por revelar detalles de la muerte del joven Fabio.
No es venganza lo exigido por Cuba, un país fustigado por el terrorismo. Es justicia a lo que aspira nuestro pueblo ante tan cobardes acciones. El crimen de Barbados es una herida abierta en la piel de los cubanos; hoy continua sangrando, y sangrará hasta que los culpables paguen por ello.

Suman 543 los vuelos registrados hasta en sus más singulares pormenores en el diario de Eusebio Sánchez Domínguez. En la última de las anotaciones, fechada el 19 de septiembre de 1976, el joven sobrecargo del vuelo CUT-1201 de Cubana apuntó: "… estuve por primera vez en Montreal, Canadá (…) conocí la forma capitalista que impera allí, una manera inteligente que explota a los hombres, de idealizar un sistema que en verdad es imperialista y difiere del socialismo: ser justo, sincero y humano". Lejos estaba de imaginar este sencillo cubano que 17 días más tarde él y otras 72 personas perecerían a manos de asesinos pagados por el mismo régimen imperialista, que 30 años después, se empecina en impedir que se haga justicia contra los criminales confesos del abominable acto.

POSADA CARRILES: El comisario Basilio anda suelto

Bush al rescate de Posada CarrilesNo pude menos que sobrecogerme. Un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo al escuchar tan horribles testimonios. Mi condición de madre se rebeló ante tanta ignominia.
Sólo una idea me ocupaba en ese preciso momento. ¡Oh, madres del mundo, cuídense del comisario Basilio que anda suelto, por obra y gracia del gobierno de George W. Bush!
Y es que este connotado asesino, de nombre Luis Faustino Clemente Posada Carriles, no tiembla para dar sus órdenes de muerte. Así lo apreciamos en el documental Injerencia, la invasión silenciosa: Posada Carriles, terrorismo Made in USA, del realizador venezolano Ángel Palacios, producido y estrenado recientemente por la cadena Telesur.
En los locales de la policía política (DISIP) de Maracay, Venezuela, desarrollaba sus criminales funciones el comisario Basilio, Posada Carriles, desde finales de la década de los sesenta, por orientación de la Agencia Central de Inteligencia.
Brenda Esquivel, sentía el peso de sus ocho meses de embarazo y había sido detenida y llevada en jeep a una comisaría de la policía para vivir la más cruel de las torturas. Su hermana, apresada también, fue conducida a otra estación, junto a su pequeña de 20 días de nacida.
La primera orden del sicario fue que mataran a las mujeres y los niños. Después, al conocer del embarazo de Brenda no vaciló, ni siquiera le tartamudeó la voz para exclamar con firmeza: "¡Acaba con esa semilla antes de que nazca…!".
Entonces un funcionario se volteó y le dio una patada en el vientre, lo cual le ocasionó la muerte a su hijo. Pero no sólo eso, a su hermana la pretendieron "aflojar" por medio del sufrimiento más atroz: quemaban con cigarros las piernitas de la bebita recién nacida y apuntaban con una pistola sus sienes abiertas a la inocencia.
Inimaginable tamaña monstruosidad, pero para eso entrenó la CIA a Posada, para llevar el luto y el dolor eternos a seres humanos que no pensaran, sintieran o actuaran como él.
En unas semanas en muchas partes del mundo, 37 países, incluido los Estados Unidos, celebrarán el Día de las Madres.
Muchas no podrán gozar el beso de sus hijos porque Posada se los arrancó un día. Otras vivirán la incertidumbre de que su perversa imaginación desencadene el poder de la muerte sobre sus descendientes.
A miles de madres y esposas de jóvenes norteamericanos llevados a una guerra contra el terrorismo al otro extremo del planeta les resultará difícil entender a una administración cuya máxima se traduce en haz lo que yo digo y no lo que yo hago.
Ni siquiera el pueblo estadounidense tendrá seguridad. Las pasiones desatadas en Miami por la liberación de Posada, encuentran el rechazo de ciudadanos del planeta más allá de su filiación política, sólo en un franco ejercicio del sentido común.
"Dios los cría y el Diablo los junta", es lo menos que puedo imaginar al escuchar una declaración de su esposa Nieves González, quien afirmó estar orgullosa de la forma en que la CIA ha preparado a su marido para cometer estos actos. ¿Acaso no es madre esta mujer que se ufana de tales hechos?
El comisario Basilio anda suelto. No habrá más noches tranquilas. El sueño de nuestros hijos lo puebla un fantasma: Posada Carriles.

Maternidad asistida en Cienfuegos

Maternidad asistida en Cienfuegos

  El pasado domingo fue un día muy ocupado para el Salón de Partos del Hospital Provincial Dr. Gustavo Aldereguía Lima (GAL), de Cienfuegos. Diecisiete nacimientos mantuvieron al team de guardia "corriendo". Pero para conocer más sobre el trabajo de este colectivo, dialogamos con el Dr. Adalberto Rodríguez García, jefe de los servicios de Gineco-obstetricia de dicho centro asistencial.
  "En lo que va de año sólo hemos tenido una muerte fetal intraparto. El equipo trabaja para mantener este indicador en cero y ese es el propósito: lograr que todos los partos lleguen a feliz término. En ese camino vamos todos unidos. Porque aunque este es un acto biológico y natural, los especialistas ayudamos a que la vida se asome a cada una de las madres que aquí llegan.
  "El equipo de trabajo se divide en Estancia, el team que trabaja de 8:00 a.m a 4:00 p.m., y está integrado por nueve especialistas y seis enfermeros con horario fijo; mientras que el resto del tiempo se da cobertura de atención por turnos rotativos. Desde que la paciente llega a nuestros servicios se le atiende por la curva de partograma, método recomendado por el Centro Latinoamericano de Peritonatología (CLPN)".
  El Dr. Rodríguez García nos pone al día sobre el proyecto de que la futura madre comparta el momento del parto con sus familiares más allegados. "Esa idea, en fase de experimentación acá, ha demostrado que el apoyo de la familia puede ser positivo para las pacientes. En aquellos en los que es desfavorable no se implementa y aquí juega un papel importante la evaluación del gineco-obstetra sobre si es factible o no".
  Hasta ahora, quienes han vivido esta experiencia reconocen que resulta provechosa. En un primer momento se aislarían los cubículos mediante estructuras metálicas, mientras que más adelante los servicios serán trasladados a un nuevo edificio, situado en lo que hoy es el parqueo del GAL y diseñado para tener mayor confort.
  Al mismo tiempo, los trabajadores de la Sala de Partos del GAL se esfuerzan para que la vida se asome feliz en cada parto. Y para ello trabajan y aúnan voluntades, como esta idea de la maternidad asistida por las familias de la futura madre.

 

PLAYA GIRÓN: Epopeya escrita con tinta de mujer


Dora  Alonso y el fotógrafo Gilberto Ante llamaron a Bohemia para solicitar la autorización que les permitiría marchar al frente como corresponsales de guerraAl evocar el nombre de Dora Alonso, es usual que a la memoria de los cubanos acuda la imagen de la fecunda narradora y poetisa, merecedora del Premio Nacional de Literatura 1988 y del cariño de un pueblo al cual sirvió con el poder de sus palabras, esas que le emanaban del pecho y enmarañaban de oscuro la blancura del papel. Pocos aluden, aunque la saben también periodista, al peregrinar de la sensible y afable matancera por el reporterismo de guerra.
Fue Dora Alonso la única mujer que marchó al frente de batalla donde en sólo tres días los cubanos propinaron al imperialismo yanqui la derrota más rotunda del continente, en un gesto épico de defensa de la "muchacha recién crecida", que era entonces la Revolución.
Para la revista Bohemia trabajaba en aquel tiempo la escritora y en sus páginas testimonió para la historia la epopeya de Girón, en crónicas escritas con el dinamismo de la urgencia, la belleza y el vigor de una prosa que pocos como ella sabían blandir.
Al ocurrir el bombardeo
del 17 de abril, Dora se encontraba en Santiago de Cuba. De allá salió al día siguiente para La Habana. Al llegar a Colón supo de los horrores cometidos por el enemigo con los campesinos, de la voladura de sus bohíos, la masacre contra la población. Entonces reflexionó: "Tienes miedo, pero te vas a ir al frente", según cuenta en una entrevista concedida al periodista Roberto Rodríguez.
Desde la propia ciudad de Colón, Dora y el fotógrafo Gilberto Ante llamaron a
Bohemia para solicitar la autorización que les permitiría marchar al frente como corresponsales de guerra. La recibieron de inmediato y no tardaron en dirigirse hacia el combate.
De las cosas que vio escribió sobre el fervor de un pueblo en armas, de los niños soldados que achicaban su inocencia con el peso
del fusil, del llanto de las viudas, del horror de los huérfanos. Cuando regresó a La Habana a entregar el trabajo, en una carrera contra reloj, redactó de un golpe 16 páginas.
"Avanzando con el pueblo en armas" sirvió de título a aquella impresionante crónica. De ella son los siguientes fragmentos:
"A la salida
del batey, también todo se cubría de uniformes del ejército popular. Se almorzaba a base de una lata de leche condensada y pan, dulce de guayaba y alguna otra cosa. Vimos a la tropa, lata en mano, disponiendo el frugal almuerzo. Había unidad, un firme entusiasmo, una increíble satisfacción por ir al combate. De eso, cuantos tuvimos el honor infinito de contemplarlo y compartirlo podemos dar fe.
(….)
"Dominando la idea de ver aparecer en cualquier momento la terrible amenaza aérea o de sentir el tableteo de las ametralladoras de los paracaidistas, fijamos la mente en la temible, poderosa protección que guarda el territorio. Nidos de todas las armas, perfectamente disimulados y protegidos, se meten a los dos lados de la carretera, tierra adentro y tierra adelante.
Como fieles mástiles de la independencia, se agazapan, para destrozar cualquier avance del enemigo. Son cañones de distintos calibres; antiaéreas, nidos de 50, de 30. Entre el raquítico o el espeso monte de la ciénaga se vislumbran asomando sus bocas mortales. Y detrás de cada una de ellas, cientos de vidas jóvenes con el corazón entero dispuesto al sacrificio por la patria.
(…)
"Continuamente, por la izquierda y en sentido contrario enfilan sobre la carretera las luces encendidas y a toda velocidad las ambulancias y máquinas que llevan la bandera blanca con la cruz de sangre. La muerte y el dolor van en ellas, en desesperado esfuerzo de arribada pronta al hospital
del batey del Australia. Son muchas ambulancias y muchas las máquinas que van y vienen por este camino de riesgo y muerte, prestando el mismo servicio.
(…)
"Desnudos los pechos adolescentes, donde lucen collares milicianos de semillas de monte, las caritas graciosas llenas de sudor, sucios de polvo, risueños, capaces, heroicos, inmensos, con aquellos ojos llenos de luz y de fervor por Cuba y su vergüenza, los niños artilleros saludan alegremente, nos rodean y casi nos aplauden cuando se enteran a lo que venimos. Cuando saben que es
BOHEMIA la que llega a buscarlos y a estar junto a ellos en la hora de prueba.
"Y
como lo que son, como criaturas llenas de ingenuidad se sitúan complacidos un segundo frente a la cámara de Gilberto Ante, el buen compañero de toda esta marcha del deber, peinándose apresuradamente con los dedos y sonriendo para situarse mejor".
De esas líneas, junto a la memoria fresca, vívida, de la gesta heroica, brota también la sensibilidad de Dora Alonso, su talento para dibujar con letras el alma y los sentimientos de las personas, su capacidad de observación y, sobre todo, su inmenso amor por la patria.
Por eso, al rememorar los sucesos de Girón, es imprescindible recordar el ejercicio periodístico de la única mujer que reportó la hazaña. Esa fue su arma y
como confesara a Roberto Rodríguez, "su gloria y su alegría".